¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

Su sesión ha expirado

Iniciar sesión
PUBLICIDAD

“Yo, Narciso”: Adrián Suar lleva su ego al límite junto a Natalia Oreiro

En su tercer largometraje como director y protagonista, Suar interpreta a un exitoso cirujano plástico convencido de su propia grandeza. Natalia Oreiro encarna a la mujer que buscará desmontar, paso a paso, ese universo construido alrededor de la admiración y el narcisismo. 
Viernes, 14 de agosto de 2026 11:57

Escuchar esta nota - 00:00

Alcanzaste el límite de notas gratuitas
inicia sesión o regístrate.
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
Nota exclusiva debe suscribirse para poder verla

Los personajes que Adrián Suar llevó al cine atravesaron distintos trabajos, crisis sentimentales y reinvenciones personales, pero suelen conservar dos rasgos reconocibles: una vida económicamente acomodada y una confianza en sí mismos difícil de quebrar. En Yo, Narciso, esa segunda característica deja de ser un detalle para transformarse directamente en el motor de la historia.

La película, tercer largometraje dirigido y protagonizado por Suar después de 30 noches con mi ex y Mazel Tov, construye su comedia alrededor de Máximo Rey, un hombre cuya soberbia y necesidad permanente de reconocimiento terminarán convirtiéndolo en objeto de un particular experimento.

El nombre del protagonista ya anticipa buena parte de su personalidad. Máximo es un prestigioso cirujano plástico, seductor, exitoso y convencido de que está varios escalones por encima del resto. No solo pretende decidir cómo deberían verse sus pacientes, sino que disfruta exhibiendo sus logros y relatando episodios que refuerzan la imagen extraordinaria que tiene de sí mismo.

Suar encuentra allí un personaje cercano a registros que ya transitó anteriormente, aunque esta vez lleva el egocentrismo mucho más lejos y lo convierte en el centro de cada situación.

Natalia Oreiro, varios pasos adelante

La historia cambia con la aparición de Rocío Flores, interpretada por Natalia Oreiro, una profesora de Sociología que prepara un libro sobre el narcisismo y necesita realizar una investigación de campo.

Máximo aparece rápidamente como el candidato ideal. Con una identidad falsa, Rocío ingresa a su consultorio y comienza a acercarse a él con un objetivo preciso: estudiar cómo funciona un hombre que necesita sentirse admirado de manera constante.

Desde entonces, la película se apoya en el juego entre ambos. Rocío combina seducción, inteligencia y manipulación para colocar a Máximo frente a situaciones especialmente diseñadas para exponer sus debilidades y cuestionar la imagen grandiosa que construyó sobre sí mismo.

Aunque la estructura responde a una fórmula reconocible de comedia romántica, el personaje de Oreiro logra escapar del simple papel de interés amoroso. Rocío aparece como más perceptiva y estratégica que el protagonista, entiende sus mecanismos antes que él y utiliza precisamente su vanidad para avanzar con su investigación.

Una fórmula que también muestra sus límites

Esa construcción, sin embargo, no alcanza del mismo modo al resto de los personajes femeninos. La hija de Máximo, una expareja obsesionada con él y otras mujeres que atraviesan la historia quedan principalmente subordinadas al recorrido del protagonista.

Allí aparecen algunos de los rasgos más tradicionales del cine protagonizado por Suar: dinámicas de seducción conocidas, personajes funcionales a la transformación del hombre central y códigos que remiten a una comedia de otra época.

Yo, Narciso juega así con la posibilidad de derrumbar la enorme autoestima de Máximo Rey. Pero incluso después de enfrentar sus propias contradicciones, la película deja una idea clara: el orgullo del protagonista puede recibir golpes, aunque difícilmente desaparezca por completo.

Temas de la nota

PUBLICIDAD

Te puede interesar

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Temas de la nota

Últimas noticias

PUBLICIDAD