inicia sesión o regístrate.
En el especial por los 200 programas de "La mañana con Moria", la conductora convocó a Sofía Gala Castiglione, su hija y quien la interpreta en la miniserie de Netflix. El encuentro entre la actriz y Moria Casán derivó en un intercambio sobre la maternidad, los recuerdos y los desafíos de exponer la propia historia.
La conversación vía telefónica, destiló autenticidad. Moria confesó: "Yo nunca me levanté para hacerte una sopa", reconociendo la ausencia de gestos cotidianos en la crianza. Ambas reconstruyeron una memoria familiar, en la que la maternidad se expresa de formas diversas y contradictorias. Y La One celebró la calidad humana de Gala. "Te quiero felicitar acá ante todo lo buena mamá que sos", dijo. "Hago lo que puedo, como todas", respondió la joven.
En un pasaje revelador, Moria relató cómo, en la infancia de Sofía, dejó de grabar videos familiares al notar que la alejaba de su hija. "Me estaba perdiendo a la chica, a mi hijita... La tiré, creo que la perdí. Nunca más agarré el video. Te pude seguir hasta ese momento, porque sentí que me perdía lo mejor si te estaba filmando", contó.
La elección de Sofía de priorizar a sus hijos fue leída por Moria como una muestra de entrega: "No aceptás hacer teatro muchas veces de miércoles a domingo... no es porque no quieras trabajar, sino porque querés estar con tu familia".
"Lloré mucho en muchas escenas"
La emisión del programa coincidió con el estreno de "Moria", miniserie en la que Castiglione interpreta a su madre. "Lloré mucho en muchas oportunidades, en muchas escenas, incluso en escenas donde no tenía que llorar. Tuve que parar la filmación para irme, llorar un rato y volver", contó.
La experiencia implicó un proceso de duelo y catarsis. El día que Sofía fue convocada para el proyecto fue un punto de inflexión en su vida. Recordó que la llamaron para ser telonera de la banda Public Image Ltd. (PiL) y, casi en simultáneo, le ofrecieron el papel en la serie sobre Moria. "Todo el mismo día, fue muy increíble", relató.
Lo propio y lo público
El proceso de filmación se vivió, según Sofía, "recontra hermético" en cuanto a lo familiar. "Siento que ahora que salió ya, ya no nos pertenece solamente a nosotras. Había algo en el ámbito de lo íntimo y de lo privado... En el momento que se estrena te deja de pertenecer. Así que por un lado es un duelo y por el otro lado también es un alivio", explicó.
Esta tensión entre lo propio y lo público atravesó toda la experiencia, tanto para la actriz como para la figura retratada.
El estreno de la miniserie supuso, para ambas, desprenderse de una parte de la vida que hasta entonces había permanecido bajo resguardo. "Es como una especie de puerperio. Dejamos al hijo y tenemos esa cosa medio de duelo de que se te va el hijo y es un poco de todos, es de la vida", comparó Moria. Sofía coincidió: "Uno también cuando termina de hacer, lo duelás al personaje, porque de golpe nace y muere y es algo que creaste y construiste vos".
"Me cuesta mucho explicar qué me pasó. Es muy difícil hablar de las emociones. A veces no hay palabras. Yo creo que principalmente en mi caso y para esta serie en particular, es muy difícil explicar qué se siente hacer de vos (Moria). Porque queda chico... tendríamos que sentarnos cinco o seis horas, tomar algo y te lo cuento, porque realmente en pocas palabras es muy difícil de explicar", dijo.
Para ambas, es más que un relato biográfico, es el resultado de un proceso colectivo que incluye la visión del director Javier Van de Couter. Sofía subrayó: "Es tu historia atravesada por la visión de un hombre, de un hombre queer, de Javi... hay algo de la fantasía popular y de la fantasía popular queer... finalmente, también nosotras terminamos siendo parte de la visión de él sobre tu vida".
El diálogo cerró con afecto y la promesa de un reencuentro. Moria despidió a Sofía con palabras que sintetizan el espíritu de la conversación: "A Sofía, Sofía Gala, Dante Della Paolera, Elena Tuñón. Los amo, son mi familia, son mi todo. Así que muchas gracias".