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Se presenta “A por la Tercera”

De los números a la palabra: Guillermo Diéguez y el desafío de llevar al cine una historia silenciada.
Lunes, 17 de agosto de 2026 21:46
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Contador público, escritor y apasionado por la palabra hablada, Guillermo Diéguez transformó una historia que durante años resonó en su cabeza en un libro, una obra de teatro y ahora en el cortometraje A por la Tercera, que tendrá su preestreno el martes 1 de septiembre, a las 19, en la Usina Cultural de Salta.

Hay historias que nacen de una investigación, otras de una experiencia personal y algunas, quizás las más difíciles de explicar, comienzan como una imagen, una inquietud o incluso un sueño. En el caso de Guillermo Diéguez, la historia de A por la Tercera parece reunir un poco de todas esas posibilidades.

Contador Público Nacional, especialista en temas vinculados a fideicomisos e investigación de fraude, Diéguez desarrolló durante años una actividad profesional vinculada al mundo de los números. Sin embargo, paralelamente, fue creciendo en él otra necesidad: escribir y, sobre todo, poner en palabras aquello que durante décadas había permanecido en silencio.

Esa inquietud encontró su eje en la Guerra Civil Española y, particularmente, en lo ocurrido durante la posguerra con quienes fueron derrotados y perseguidos por el régimen franquista.

“Era una historia de silencios contenidos, de represión de muchos años, de gente que ha sido silenciada por la fuerza”, explica Diéguez al recordar el origen de la obra. Y justamente por eso entendió que esa historia debía ser contada de una manera particular: a través de la palabra hablada.

Una historia que pidió ser dicha

La primera versión de A por la Tercera nació como un libro. Pero desde el comienzo Diéguez tenía claro que no quería limitarse a la palabra escrita.
La historia estaba atravesada por personajes que habían callado por miedo, familias que ocultaron su pasado para proteger a las generaciones siguientes y personas que debieron abandonar España o aprender a convivir con el silencio impuesto por la dictadura.

Para llevar esa idea al escenario tuvo que enfrentarse a un desafío nuevo: nunca había escrito teatro.

Hasta entonces había transitado otros géneros -ensayos, poesía, cuentos y microrelatos-, pero la dramaturgia exigía otras herramientas. Por eso realizó cursos y talleres de dramaturgia para aprender a convertir aquella historia en voces, personajes y escenas.
Ese proceso también significó aprender a correrse de la escritura para permitir que hablaran los personajes.

“Mi misión era transmitir la voz de cada uno y no la mía, porque no es mi historia, es la de ellos”, sostiene.
La frase sintetiza buena parte del espíritu de la obra: no hablar en nombre de quienes fueron silenciados, sino intentar recuperar sus voces.

Del escenario a la pantalla

La historia continuó creciendo y dio el salto al teatro. Fue entonces cuando apareció una nueva posibilidad.
Cristina Idiarte, directora de la puesta teatral, leyó la obra y vio en ella una película. La misma percepción tuvo Alejandro Arroz, referente del cine salteño, después de asistir a una de las funciones.

La idea comenzó a tomar forma y Diéguez asumió un nuevo desafío: convertir su obra teatral en un cortometraje cinematográfico.
Pero el paso del teatro al cine implicaba aprender nuevamente. “El guion cinematográfico también tiene una experticia, una particularidad. No es lo mismo que escribir prosa, no es lo mismo que escribir teatro”, reconoce.

Para resolver ese aspecto convocó a Arroz para la adaptación del guion cinematográfico, basado en su obra original, y le propuso además asumir la dirección de fotografía y cámara.

El resultado fue la conformación de un equipo integrado por profesionales y artistas de distintas áreas. Daniela “Pupi” Vidal estuvo a cargo de la dirección de arte; Norberto “El Negro” Ramírez, de la dirección de sonido; Vico Botelli, en continuidad, y Cristina Idiarte se sumó como asistente de dirección y colaboró especialmente en la dirección de actores.

Así, aquella idea que comenzó como una historia difícil de compartir terminó convirtiéndose en una producción audiovisual.

El aprendizaje detrás de cámara

Diéguez reconoce que hacer el cortometraje representó un esfuerzo incluso mayor que llevar la obra al teatro. El proyecto comenzó a trabajarse hace casi un año y exigió no solamente recursos, sino también aprender un lenguaje completamente diferente.

El cine le permitió, además, explorar una intimidad que el escenario no siempre ofrece.
A diferencia del teatro, donde el actor sostiene su vínculo con el público en tiempo real, la cámara permite detenerse en un gesto, un silencio, una mirada y construir el relato a través del montaje.

Para Diéguez, ese proceso también significó descubrir otra manera de contar.

La experiencia con los actores fue igualmente significativa. El elenco que participó del cortometraje se encontró con una dinámica diferente a la teatral, en una propuesta donde las posibilidades de la cámara permitieron trabajar registros más íntimos y contenidos.

Una inspiración nacida de los sueños

Hay otro elemento en el origen de A por la Tercera que escapa a la lógica de cualquier proyecto profesional: los sueños.
Diéguez cuenta que tuvo sueños vinculados con episodios de la Guerra Civil Española. Esas imágenes lo llevaron a investigar, leer y conversar con personas que conocían historias relacionadas con aquel período. Y cada nueva búsqueda alimentaba nuevas preguntas y, nuevamente, nuevos sueños.

Una conversación casual con un español emigrado a Salta terminó funcionando como otro impulso. Hablar sobre La plaza del Diamante, de Mercè Rodoreda, y sobre la Guerra Civil Española le confirmó que aquella historia que llevaba tiempo rondando su cabeza necesitaba salir a la luz.
Casualidad o causalidad, Diéguez decidió seguir ese impulso.

Desde entonces, el proyecto no dejó de transformarse.

Una obra que sigue buscando nuevas formas

Lo que comenzó hace aproximadamente tres años y medio como una inquietud literaria se convirtió en un libro, después en una obra teatral y ahora en un cortometraje.

En ese recorrido, Guillermo Diéguez fue asumiendo nuevos roles y aprendiendo lenguajes diferentes: escritor, dramaturgo, productor y finalmente director cinematográfico.

Pero detrás de todos esos roles permanece una misma motivación: la palabra.

Una palabra que primero fue escrita, después fue dicha sobre un escenario y ahora llega a la pantalla.
A por la Tercera propone así mucho más que una reconstrucción de un episodio de la historia española. Es también una reflexión sobre la memoria, el miedo, el silencio y la necesidad de contar aquello que durante generaciones permaneció oculto.

El cortometraje tendrá su preestreno el martes 1 de septiembre a las 19 horas en el Teatro Usina Cultural de Salta, España 82. La presentación contará con la presencia del elenco y del equipo técnico, con un brindis de honor. La entrada será libre y gratuita, hasta completar el aforo.
Para Diéguez, será un nuevo capítulo de una historia que todavía sigue buscando su forma.

Y quizás ese sea el recorrido más significativo de A por la Tercera: una historia que nació en el silencio, encontró su primera voz en la escritura, después en el teatro y finalmente llegó al cine.

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