inicia sesión o regístrate.
Francisco Oliver atraviesa una etapa de cambios. Después de 15 años de trayectoria junto a "Los del Portezuelo", el músico decidió dejar atrás aquel proyecto y comenzar nuevamente desde cero con "Zarâh", una propuesta solista que todavía se encuentra en construcción y que le permite explorar distintos géneros sin quedar atado a una única etiqueta.
La charla con el artista se dio durante su participación en “Tal Cual”, el programa de streaming de El Tribuno, que se transmite de lunes a viernes de 11 a 13. En ese espacio, Oliver habló sobre el proceso de reinvención que atraviesa, sus próximos proyectos y los desafíos de comenzar una nueva etapa como solista.
“Yo me estoy creando nuevamente”, resume Oliver al hablar de este momento de su carrera. La frase sintetiza el proceso que comenzó después de la separación del grupo folclórico y que hoy lo encuentra preparando una gira por España, componiendo nuevas canciones y buscando una identidad propia.
La decisión de continuar con la música llegó casi como una necesidad. Tras el final de "Los del Portezuelo", el artista se encontró frente a la incertidumbre de no saber exactamente cuál sería su próximo paso. Sin embargo, había algo que tenía claro: quería seguir haciendo música. “No sé si lo hago bien o mal, pero no sé hacer otra cosa”, reconoce. Fue entonces cuando apareció "Zarâh", un proyecto cuyo nombre representa justamente la idea del renacer. Para Oliver, esta nueva etapa implica salir de una zona de confort en la que permaneció durante años y animarse a experimentar con sonidos y estilos diferentes.
El cambio también supone dejar atrás una estructura colectiva para asumir completamente el desafío de ser solista. Ahora las decisiones dependen exclusivamente de él: desde los tiempos de trabajo hasta la composición y la organización de sus presentaciones. “Si yo no hago, nadie lo va a hacer por mí”, explica. Esa independencia es, al mismo tiempo, una de las mayores ventajas y dificultades de su nueva etapa. Oliver disfruta poder decidir sobre su carrera sin tener que consensuar cada movimiento con una banda, pero reconoce que también extraña el respaldo que supone compartir las responsabilidades con otros músicos.
“Lo que más me gusta de este momento de estar solo es que yo decido y manejo mis tiempos como quiero”, cuenta. Puede organizar sus vacaciones, elegir cuándo trabajar y definir el rumbo del proyecto, aunque admite que en algunos momentos necesita ese empujón externo que antes podía encontrar dentro de una banda. A pesar de ese desafío, el músico asegura estar atravesando el proceso con entusiasmo. Su entorno más cercano, entre familiares, amigos, colegas y su pareja, se convirtió en una parte importante del acompañamiento durante esta transición. Para Oliver, la clave está en confiar en el camino sin intentar acelerar los resultados.
Una identidad musical todavía en construcción
Uno de los aspectos que más caracteriza a "Zarâh" es justamente la dificultad para encasillarlo en un género determinado. Después de años vinculado al folclore, Oliver ahora busca ampliar su repertorio y combinar distintas influencias.
“Creo que la música es una sola”, sostiene. Desde esa mirada, no siente la necesidad de elegir entre ser folclorista, rockero o artista pop. Su repertorio incluye canciones propias, rock argentino y también folclore, aunque ahora interpretado desde su propia perspectiva.
Esa búsqueda también representa una continuidad con su etapa anterior. Durante su paso por "Los del Portezuelo", Oliver intentaba aportar una mirada diferente al folclore y ahora lleva esa misma inquietud a su proyecto solista. La diferencia es que ya no necesita responder a la identidad de un grupo, sino que puede construir la suya propia.
Su inspiración, además, aparece en lugares cotidianos. Actualmente atraviesa un período de mucha composición y asegura que escribe prácticamente todos los días. Una situación, una persona o incluso una escena aparentemente pequeña pueden convertirse en el punto de partida para una canción. “Estoy como muy sensible”, cuenta entre risas. Su objetivo es contar historias, algunas basadas en experiencias reales y otras surgidas de la imaginación, pero siempre buscando transmitir algo. En esta etapa, asegura, sus canciones están orientadas hacia “la luz”, aunque no descarta que su música pueda tomar otros caminos en el futuro.
De Salta a España, el próximo gran desafío
La reinvención de Oliver tendrá próximamente una escala internacional. El músico viajará a España para realizar una gira de más de un mes, con presentaciones previstas en Madrid, Barcelona, Valencia y Málaga. También existe la posibilidad de sumar algunas fechas en Portugal. El viaje representa un desafío personal además de profesional. Será la primera vez que emprenda una experiencia de este tipo completamente solo y en un país tan distante. “Nunca hice algo por el estilo, de irme tan lejos, solo”, reconoce.
Sin embargo, la incertidumbre inicial comenzó a transformarse en entusiasmo después de entrar en contacto con músicos argentinos radicados en España y con distintos espacios que mostraron interés por recibirlo. Esa red de contactos le permitió sentirse acompañado incluso antes de comenzar el viaje.
España no será su primera experiencia fuera de Argentina como solista. Durante este año también viajó a Bolivia, donde encontró una escena musical que lo sorprendió especialmente en Santa Cruz de la Sierra. Allí se presentó en distintas ocasiones y participó incluso de un evento solidario organizado junto a Coca-Cola. “Santa Cruz me abrió las puertas de una manera que yo no me esperaba”, destaca. La experiencia también le permitió descubrir una fuerte presencia del rock en los bares y espacios culturales de la ciudad, algo que terminó generando nuevas oportunidades para su proyecto.
Un disco en camino
Mientras avanza con las presentaciones y la gira internacional, Oliver ya trabaja en el próximo paso de "Zarâh": un álbum de entre 10 y 12 canciones que, según adelantó, ya están compuestas y esperan su momento para entrar al estudio.
El artista ya tiene entre cinco y seis canciones disponibles en plataformas digitales y planea comenzar la grabación del nuevo material después de regresar de España. La intención es hacerlo en Salta, una ciudad que sigue ocupando un lugar importante en su recorrido artístico.
Entre las canciones que forman parte de esta nueva etapa aparece “Linda”, una composición realizada junto a Emily Belly durante la pandemia. Oliver la define como una canción de amor y desamor y destaca especialmente el aporte de su colaborador, a quien atribuye buena parte de los elementos que más disfruta de la canción.
En el proceso creativo también cuenta con la mirada de músicos cercanos. Uno de ellos es Diego Cardero, excompañero de "Los del Portezuelo", mientras que Beca Sarabia Toledo participa como productor de su próximo disco. Oliver reconoce que valora especialmente las opiniones sinceras, incluso cuando son negativas. “Me dice: ‘está horrible’, con toda la confianza del mundo”, cuenta sobre su vínculo con Sarabia Toledo. Para el músico, esa sinceridad forma parte del aprendizaje y le permite separar una crítica a una canción de una crítica personal.
Entre Charly, Cerati y las nuevas generaciones
Las influencias de Oliver atraviesan distintas generaciones de la música argentina. Entre sus principales referentes aparecen Charly García y Gustavo Cerati, pero también encuentra inspiración en artistas y bandas contemporáneas como Wos, El Zar, Nafta y Club 20. Esa combinación entre referentes históricos y nuevas propuestas también ayuda a explicar la amplitud sonora que busca para "Zarâh". El proyecto todavía no tiene una etiqueta definitiva y, para Oliver, esa indefinición no representa un problema, sino parte de la búsqueda.
Por ahora, el músico prefiere disfrutar el proceso antes que intentar definir exactamente hacia dónde lo llevará. España será el próximo destino, pero después llegarán nuevas presentaciones en Argentina y la grabación del álbum.
Tras años formando parte de una banda, Francisco Oliver eligió volver a empezar. Ahora, con una guitarra, nuevas canciones y un proyecto todavía en construcción, enfrenta el desafío de descubrir quién quiere ser como artista. Y quizás, justamente, esa búsqueda sea la esencia de "Zarâh".