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Cada 19 de septiembre se celebra en Argentina el Día Nacional del Chamamé, una fecha que homenajea a una de las expresiones musicales más importantes del país y recuerda la figura de Mario del Tránsito Cocomarola, considerado uno de los grandes referentes del género.
La elección de la fecha está vinculada al fallecimiento del músico correntino, ocurrido el 19 de septiembre de 1974. La celebración comenzó en Corrientes y luego alcanzó carácter nacional con la sanción de la Ley Nacional N° 26.558 en 2009.
El chamamé no solo representa una música y una danza: es una forma de expresar la identidad de una región, sus paisajes, sus costumbres y la relación de sus habitantes con la tierra, los ríos y la vida cotidiana.
Corrientes, la cuna del chamamé
Corrientes es considerada la cuna del chamamé, porque allí se desarrolló esta expresión cultural a partir del encuentro entre la tradición guaraní y los aportes europeos llegados durante la colonización y las misiones jesuíticas.
En los pueblos de las misiones comenzó una fusión entre los cantos y la sensibilidad espiritual del pueblo guaraní con instrumentos europeos como el violín, el arpa y la guitarra.
Con el paso del tiempo, esa combinación dio origen a una música propia, profundamente ligada al paisaje correntino y a la identidad del hombre del Litoral.
El chamamé incorporó también influencias de ritmos europeos como la polca, que se adaptaron a la cultura local hasta formar un estilo con características propias.
De los campos correntinos a los grandes escenarios
Durante sus primeros años, el chamamé estuvo asociado principalmente a los ámbitos rurales. Era una música de encuentro, celebraciones familiares y reuniones comunitarias donde el baile tenía un papel central.
Con el avance de la radio, los discos y las migraciones internas durante las primeras décadas del siglo XX, el género comenzó a expandirse hacia otras ciudades argentinas.
En esa etapa, músicos como Emilio Chamorro, Tarragó Ros, Isaco Abitbol y Mario del Tránsito Cocomarola fueron fundamentales para consolidar el sonido del chamamé y llevarlo a escenarios nacionales.
La incorporación del acordeón y el bandoneón marcó una transformación clave en la identidad sonora del género. Estos instrumentos, junto con las guitarras, se convirtieron en parte esencial del estilo que hoy es reconocido en todo el mundo.
Una música declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad
El crecimiento y la valoración del chamamé alcanzaron un reconocimiento internacional en 2020, cuando la UNESCO lo declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
La organización destacó su importancia como una expresión cultural que transmite conocimientos, valores, tradiciones y formas de vida de las comunidades del Litoral argentino.
Ese reconocimiento confirmó la dimensión internacional de una música que nació en Corrientes pero que logró representar una parte fundamental de la identidad cultural argentina.
La Fiesta Nacional del Chamamé, el gran encuentro de la cultura correntina
Cada enero, Corrientes recibe a músicos, bailarines y seguidores del género en la Fiesta Nacional del Chamamé, uno de los encuentros culturales más importantes del país.
El evento se realiza en el Anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola, un espacio que homenajea al artista que dejó una huella fundamental en la historia del chamamé.
Durante la celebración participan artistas nacionales e internacionales, además de miles de personas que llegan para vivir la música, la danza y las tradiciones del Litoral.
Los estilos del chamamé: una música con diferentes formas de sentir
Dentro del género existen diferentes estilos que reflejan distintas formas de interpretación y estados de ánimo:
- Chamamé maceta: de ritmo más alegre y dinámico, asociado al baile popular.
- Chamamé caté: de carácter más elegante y refinado, muchas veces interpretado en lengua guaraní.
- Chamamé orillero: con influencias vinculadas al tango.
- Chamamé ganci o kangui: de tono más nostálgico y profundo.
- Chamamé kireí: caracterizado por su energía y velocidad.
- Chamamé changüí: de ritmo más pausado.
- Chamamé rory: de espíritu festivo y alegre.
Cada variante mantiene la esencia del género: la conexión entre la música, la danza y la identidad cultural.
Un legado que sigue vivo
A más de un siglo de su consolidación como expresión popular, el chamamé continúa transmitiendo la memoria de un pueblo y la riqueza cultural del Litoral.
Desde Corrientes hacia todo el mundo, sus acordeones, guitarras y melodías mantienen vivo un patrimonio que combina historia, tradición y sentimiento