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Los candidatos a la presidencia de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, intensifican sus actividades y anuncios de campaña de cara a la segunda vuelta electoral del próximo 25 de octubre, en una disputa marcada por las propuestas económicas, las medidas sociales y la búsqueda de nuevos apoyos.
El presidente Lula, que aspira a un cuarto mandato no consecutivo, firmó un decreto para reglamentar el marco jurídico de los videojuegos, aprobado en 2024, con el objetivo de impulsar la industria nacional, promover la formación profesional y proteger la propiedad intelectual. Brasil cuenta con unos 115 millones de usuarios y un mercado que mueve más de 12.000 millones de reales anuales, equivalentes a unos US$2.400 millones.
La medida se suma a anuncios de ayudas para los sectores más pobres, subsidios a los combustibles y beneficios para pequeños empresarios. Además, Lula busca acercarse al electorado evangélico, que representa cerca del 27% de la población. En una carta dirigida a ese sector, defendió la prohibición de las apuestas deportivas y los casinos en línea, así como la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales y dos días de descanso, para favorecer también la vida familiar y religiosa.
Al debate televisivo
Por su parte, Bolsonaro confirmó que participará en el primer debate televisivo, después de haber anunciado que no asistiría. También cambió de opinión y manifestó su apoyo a la reducción de la jornada laboral, aprobada en mayo por la Cámara de Diputados. El candidato, además, prometió indultar a su padre, Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por golpismo.
Bolsonaro obtuvo el 47% de los votos en la primera vuelta, frente al 45% de Lula. Un sondeo de Datafolha publicado después de los comicios registró una intención de voto del 52% para el opositor y de 48% para el actual mandatario.