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El día después. Tras una jornada de protestas multitudinarias que reunió a estudiantes, sindicatos y chalecos amarillos, Francia enfrenta las consecuencias de los incendios, saqueos y enfrentamientos con la policía registrados ayer en varias ciudades. Las movilizaciones expresaron el rechazo a las políticas del Gobierno de Emmanuel Macron, con reclamos por el costo de vida y las condiciones de la educación pública.
Hoy, el presidente francés instó a los partidos políticos y a los sindicatos a condenar “sin ambigüedad” la violencia. En un mensaje televisado, sostuvo que Francia “necesita orden” y llamó a frenar la escalada de tensión social, a seis meses de las elecciones presidenciales.
Macron condenó los saqueos, los ataques contra edificios públicos y los daños ocasionados a comercios durante las protestas del sábado. Además, advirtió que las autoridades podrán prohibir determinadas concentraciones para preservar la seguridad y proteger los espacios públicos.
“El país necesita orden, no escalada”, afirmó el jefe de Estado, quien responsabilizó a grupos de extrema izquierda y a delincuentes por los disturbios. Según el balance mencionado en su declaración, los incidentes dejaron cientos de policías y gendarmes heridos, además de importantes daños materiales cuyo costo todavía se encontraba en evaluación.
“Nada lo justifica, nada lo explica, nada lo excusa”, expresó Macron durante un discurso de aproximadamente diez minutos, en el que también manifestó su respaldo a las fuerzas de seguridad y a los comerciantes afectados.
Escuchar las demandas de los jóvenes
Durante su intervención, el presidente reconoció la preocupación de los jóvenes por su futuro, las condiciones de vida y estudio, la orientación profesional y las dificultades para encontrar su lugar en la sociedad.
“Sus voces deben ser escuchadas sin prejuicios y sin minimizar las dificultades”, sostuvo Macron, al tiempo que anunció que parlamentarios y autoridades locales comenzarían a trabajar en propuestas concretas para responder a esas inquietudes.
El mandatario defendió la necesidad de combinar el diálogo con el cumplimiento de la ley y remarcó que atender los reclamos sociales no significa justificar los hechos violentos.
“Nuestra responsabilidad es, por lo tanto, doble: escuchar la ira, actuar sobre sus causas, y hacer cumplir con firmeza el orden republicano”, señaló.
Anunciaron medidas de asistencia para los comerciantes afectados
Macron aseguró que los propietarios de los negocios dañados durante los disturbios recibirán asistencia y anunció que el primer ministro, Sébastien Lecornu, encabezaría una reunión de crisis para coordinar ayudas de emergencia.
También reconoció que los servicios de información policial habían subestimado la magnitud de la violencia durante la jornada del sábado. Por ese motivo, afirmó que había solicitado al Ejecutivo revisar los mecanismos de prevención y anticipación para evitar que se repitan episodios similares.
El presidente advirtió, además, que quienes participaron en los saqueos y destrozos deberán responder por sus actos. “Quienes han destruido deben pagar; quienes han saqueado deben reembolsar”, manifestó.
En ese marco, indicó que los prefectos, en coordinación con los alcaldes, podrán adoptar medidas para proteger los comercios, las ciudades y los edificios públicos, incluida la prohibición de determinadas concentraciones cuando las circunstancias lo requieran.
El costo de vida, otra de las preocupaciones del Gobierno
El jefe de Estado también se refirió al malestar ciudadano por el encarecimiento de la vida y el aumento del precio de los combustibles. Según explicó, parte de esas dificultades económicas está relacionada con las consecuencias del conflicto en el golfo Pérsico.
Macron afirmó que Francia no participa en ese conflicto, pero que igualmente enfrenta sus efectos económicos. En ese sentido, señaló que continuaría las gestiones internacionales para garantizar el suministro de combustible y gas, además de trabajar con los distribuidores para contener el impacto de los precios.
Al finalizar su mensaje, el mandatario llamó a la unidad, la calma y el respeto, y defendió una salida basada en el diálogo y las respuestas concretas a los reclamos sociales.
“Sí al diálogo y a las respuestas concretas a corto plazo, pero no a la violencia, sea cual sea”, concluyó.