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Brasil celebra hoy la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en una disputa entre el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y el senador opositor Flávio Bolsonaro, marcada por la polarización y la incertidumbre. Casi 159 millones de ciudadanos están habilitados para votar y elegir al próximo jefe de Estado, que asumirá el 5 de enero de 2027.
El resultado se anticipa ajustado. En la primera vuelta, el candidato del Partido Liberal (PL) obtuvo el 47% de los sufragios, dos puntos por encima de Lula. Sin embargo, el último sondeo de Datafolha ubicó a ambos aspirantes en un empate del 50% de los votos válidos.
Lula, de 80 años, busca un cuarto mandato no consecutivo y enfrenta el desafío de revertir la diferencia inicial. Desde el retorno de la democracia, ningún candidato brasileño logró ganar una segunda vuelta después de haber quedado segundo en la primera.
Durante la recta final, el presidente intensificó su presencia en redes sociales y encabezó multitudinarios actos. También impulsó medidas económicas y sociales, entre ellas beneficios para trabajadores autónomos e iniciativas para incentivar sectores productivos. A ellos se suma la reducción de la jornada laboral. Su propuesta de transporte público gratuito los fines de semana y feriados fue cuestionada por su rival, que la calificó de electoralista.
En el último debate televisivo, Lula advirtió sobre los riesgos que, a su juicio, representaría un gobierno de Bolsonaro para la democracia. El senador, por su parte, prometió aumentar el salario mínimo por encima de la inflación y aseguró que no recortará recursos destinados a los sectores más vulnerables.
Bolsonaro llega fortalecido por su desempeño inicial, aunque en las últimas semanas debió responder a cuestionamientos sobre su propuesta de reducir fuertemente el gasto público. Además, surgieron en los últimos días sospechas sobre un presunto esquema de lavado de dinero vinculado a apuestas en línea.
La elección definirá no solo el rumbo político de la principal economía latinoamericana, sino también su orientación económica y sus relaciones regionales e internacionales.
Un país clave para la economía argentina
La segunda vuelta presidencial en Brasil genera expectativas en la Argentina por su impacto en el comercio bilateral, las inversiones y el futuro del Mercosur. Con Lula da Silva y Flávio Bolsonaro en una disputa ajustada, sectores como el automotor, la energía y la industria manufacturera siguen de cerca el resultado.
Brasil es el principal destino de las exportaciones argentinas. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, el 64% de los envíos corresponde a manufacturas industriales, especialmente vinculadas al sector automotor. Entre enero y septiembre de 2026, las ventas argentinas al país vecino rondaron los US$10.000 millones, mientras que las importaciones alcanzaron unos US$12.000 millones, con un déficit superior a los US$2.200 millones.
Los analistas advierten que el vínculo comercial dependerá tanto del resultado electoral como de la voluntad de ambos gobiernos para avanzar en una agenda común. Una eventual continuidad de Lula podría preservar el esquema actual de integración regional, mientras que una victoria de Bolsonaro abriría la posibilidad de flexibilizar las reglas del Mercosur y facilitar acuerdos externos.
Entre los principales desafíos está la necesidad de renegociar el acuerdo automotor, cuyo vencimiento está previsto para 2029. Más allá de las diferencias políticas, Brasil seguirá siendo un socio estratégico y el desafío será transformar esa relación en mayores exportaciones e inversiones.