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El Pentágono se prepara para enviar miles de soldados adicionales a Oriente Medio en los próximos días, en una maniobra que busca reforzar la presión de Estados Unidos sobre Irán en medio de negociaciones estancadas y un alto el fuego cada vez más frágil. La decisión se da mientras el presidente Donald Trump sostiene que la guerra "está muy cerca de terminar".
De esta manera, se espera que 4.200 efectivos, pertenecientes al Grupo Anfibio Boxer y su fuerza operativa de la Infantería de Marina embarcada, la 11 Unidad Expedicionaria de la Infantería de Marina, lleguen a finales de este mes a la zona, según información del diario The Washington Post.
El medio agregó que las tropas se unirán a los aproximadamente 50.000 efectivos que, según el Pentágono, participan en la ofensiva bélica contra Irán.
Este movimiento se produce en un momento delicado, en medio de un frágil alto el fuego y con las negociaciones entre las delegaciones estadounidenses e iraníes en pausa tras el fracaso de las conversaciones celebradas en Islamabad el pasado fin de semana. De hecho, algunos consideran que es probable que la llegada de los refuerzos militares coincida con el fin de la tregua el próximo 22 de abril.
En este contexto, la administración estadounidense evalúa la posibilidad de avanzar con nuevas acciones militares, incluyendo ataques adicionales o incluso una operación terrestre, si no se logra sostener el cese de hostilidades.
El impacto económico del conflicto ya es evidente. El cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán, en respuesta a la guerra, afecta el tránsito de cerca del 20% del petróleo mundial y mantiene en alza los precios internacionales del crudo. A esto se suma el bloqueo al comercio marítimo iraní anunciado por Trump, con el objetivo de forzar la reapertura de esta vía estratégica.
Ofensiva terrestre
En ese marco, informes difundidos por la agencia TASS, citando al Consejo de Seguridad ruso, señalan que Estados Unidos e Israel podrían utilizar las actuales conversaciones de paz como pantalla para preparar una intervención militar terrestre contra Irán, mientras continúan reforzando su presencia en la región.
Una delegación de Pakistán, encabezada por el comandante Asim Munir, llegó ayer a Teherán para reactivar las negociaciones entre EEUU e Irán y concretar una nueva ronda de negociaciones.
El mismo informe advierte que, si las negociaciones no prosperan, las hostilidades podrían reanudarse con mayor intensidad en un plazo de dos semanas.
También sostiene que el gobierno iraní mantiene el control interno, sin señales de los disturbios que Washington y Tel Aviv esperaban, y que distintos sectores políticos y sociales se han alineado en torno a las autoridades centrales.
En este escenario, la evolución de las negociaciones será clave para evitar una nueva escalada en la región.