inicia sesión o regístrate.
La tensión en Medio Oriente volvió a escalar con fuerza ayer tras un nuevo ataque de Estados Unidos contra Irán, que dejó al menos ocho muertos y cerca de un centenar de heridos. El bombardeo impactó sobre un puente en construcción en la ciudad de Karaj, al oeste de Teherán, y desató una inmediata advertencia del gobierno iraní, que prometió represalias "más devastadoras que nunca".
Desde el Cuartel General Central de Jatam al Anbiya, el vocero militar Ebrahim Zolfaqari aseguró que cualquier nuevo ataque contra infraestructuras clave provocará una respuesta ampliada. La amenaza no solo alcanza a objetivos de Estados Unidos e Israel, sino también a sus aliados en la región, en lo que marca un salto cualitativo en el conflicto.
En paralelo, el presidente Donald Trump redobló la presión y dejó entrever que los próximos blancos podrían ser instalaciones civiles. "Ni siquiera hemos empezado a destruir lo que queda en Irán. Luego los puentes, después las centrales eléctricas", expresó en un mensaje que generó fuerte repercusión internacional.
El ataque generó polémica global. Mientras Washington sostiene que el puente era utilizado para logística militar vinculada a drones, Teherán insiste en que se trataba de infraestructura civil. El canciller iraní Abbas Araghchi advirtió que la imagen de Estados Unidos "nunca se recuperará" si se confirma que el objetivo no tenía uso militar, lo que abriría la puerta a cuestionamientos por posibles violaciones del derecho internacional humanitario.
La escalada también se trasladó a otros puntos estratégicos del Golfo. En Kuwait, la refinería Mina al-Ahmadi sufrió un incendio tras un presunto ataque con drones y se reportaron daños en una planta desalinizadora. Además, Teherán también atacó una planta de gas en Emiratos Árabes Unidos.
El conflicto, que se intensificó tras los ataques del 28 de febrero lanzados por EEUU e Israel contra Irán, ya supera el mes sin señales de desescalada. Aquella ofensiva marcó un punto de quiebre tras la muerte del líder supremo Ali Jamenei y el posterior fracaso de las negociaciones por el programa nuclear.
Desde entonces, Irán respondió con ataques con drones y misiles, además de bloquear el estratégico Estrecho de Ormuz. En ese contexto, el gobierno iraní reiteró que continuará la guerra hasta lograr la "rendición" de sus enemigos, mientras advierte que está preparado incluso para una eventual invasión terrestre. La guerra, que según Trump duraría pocas semanas, se prolonga sin horizonte claro y con un riesgo creciente de expansión regional.