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El conflicto político y social en Bolivia sumó ayer un nuevo capítulo de incertidumbre. El diálogo convocado por distintos mediadores para acercar al Gobierno de Rodrigo Paz con los sectores obreros y campesinos que exigen su renuncia fue postergado sin fecha, mientras los sindicatos definen si asistirán o no a la negociación.
La suspensión fue informada por el vicepresidente Edmand Lara, quien coordina la mediación junto a parlamentarios, la Iglesia católica, la Defensoría del Pueblo y activistas de derechos humanos.
Según la Vicepresidencia, la decisión busca "generar las condiciones adecuadas" para una participación amplia de los sectores convocados.
La Central Obrera Boliviana (COB), uno de los actores centrales del conflicto, no pudo reunirse el sábado para definir su postura y prevé hacerlo en las próximas horas. También deben resolver su participación los sindicatos campesinos de La Paz.
Los manifestantes acusan a Paz de incumplir promesas y de avanzar con supuestos planes de privatización, algo que el Gobierno niega. Los sectores más duros, vinculados al expresidente Evo Morales, rechazan cualquier negociación e insisten en la renuncia del mandatario.
Los bloqueos
La crisis se agravó con los bloqueos iniciados el 6 de mayo, que afectan sobre todo a La Paz y El Alto. Allí ya se registran faltantes de alimentos, combustibles, medicamentos y oxígeno medicinal. Los cortes también se extendieron a Oruro, Potosí, Cochabamba, Chuquisaca y Santa Cruz.