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Ucrania elevó el tono ayer contra Bielorrusia y advirtió que podría atacar instalaciones ubicadas en territorio bielorruso si el gobierno de Alexandr Lukashenko no retira equipos que, según Kiev, ayudan a Rusia a dirigir sus drones contra el norte ucraniano.
El presidente Volodímir Zelensky afirmó que Minsk tiene menos de una semana para desmantelar cuatro estaciones repetidoras situadas en las regiones de Brest y Gomel, cerca de la frontera común. Según el mandatario, esos equipos permiten orientar ataques rusos contra las provincias ucranianas de Volín, Zhitómir y Rivne, donde se registraron víctimas y daños en infraestructura.
"Que desactiven esta tecnología. Creo que una semana le bastará para hacerlo. Si no lo hace, nosotros lo haremos", afirmó Zelensky durante una rueda de prensa en Kiev. La advertencia fue reiterada en tres ocasiones entre el viernes y el domingo, luego de una serie de reclamos reservados que, según el gobierno ucraniano, no obtuvieron respuesta de Minsk.
Zelensky sostuvo que Bielorrusia recibió mensajes por canales militares y de inteligencia para que dejara de colaborar con Moscú. "Dejen de ayudar a los rusos", insistió, al considerar que el uso de estas estaciones constituye un "apoyo directo" a las fuerzas invasoras.
También exigió que Bielorrusia apague, retire y pruebe el retiro de esos equipos. De lo contrario, Ucrania se reserva el derecho de actuar por su cuenta, aunque no precisó cómo sería esa respuesta.
La advertencia no se limita al uso de tecnología militar. Kiev también acusó a Bielorrusia de aumentar el suministro de combustible al Ejército ruso. Según Zelensky, las exportaciones de gasolina bielorrusa a Rusia se multiplicaron por 13 en los primeros cinco meses de 2026 respecto del mismo período del año anterior, mientras que las ventas de gasóleo se triplicaron.
Para Ucrania, esos envíos ayudan a Moscú a amortiguar el impacto de los ataques ucranianos contra refinerías rusas y permiten sostener la maquinaria bélica. Zelensky aseguró que su gobierno conoce las fábricas bielorrusas que trabajan para Rusia y suministran combustible, componentes para blindados y sistemas de misiles.
"Todo esto está arrastrando a Bielorrusia a la guerra. Ucrania no quiere esto, y hemos advertido a la cúpula de facto de Bielorrusia", remarcó.
El cambio de tono marca una diferencia con los primeros años de la guerra con Rusia. En 2022 y 2023, Ucrania evitó dar a Minsk un pretexto para involucrarse de forma directa, pero ahora, analistas en Kiev sostienen que Ucrania se siente más fuerte por el crecimiento de su capacidad de ataques aéreos de largo alcance.
La tensión aumentó también después de que el comandante de las Fuerzas de Drones de Ucrania, Robert Brovdi, afirmara que sus unidades identificaron unos 500 posibles objetivos en Bielorrusia en caso de que Minsk se sume abiertamente a la guerra.
Aunque los analistas consideran bajo el riesgo de un ataque bielorruso a corto plazo, Ucrania dijo que reforzará la frontera norte con nuevas unidades de drones.