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Venezuela sufrió ayer la seguidilla de dos terremotos de gran magnitud que se registraron con apenas 39 segundos de diferencia. Es lo que se conoce como “doblete sísmico”, un fenómeno que según los especislistas puede agravar el impacto sobre una población ya expuesta al daño, más aun cuando la segunda sacudida llega antes de que haya margen para reaccionar, como en este caso.
El geólogo, profesor de la Universidad de Buenos Aires e investigador del Conicet Andrés Folguera explicó que, “en algunos casos, un sismo grande puede activar otro en una falla cercana porque el movimiento inicial modifica las tensiones en el área y puede reactivar estructuras vecinas".
En Venezuela, sostuvo, coincidieron dos factores críticos: la cercanía temporal entre ambos eventos y sus magnitudes elevadas, una combinación que reduce la capacidad de respuesta y deja a las edificaciones bajo una segunda exigencia cuando ya se encuentran comprometidas.
Un doblete sísmico (también llamado “sismo doble”) describe una secuencia en la que ocurren dos terremotos fuertes en una misma región, con una separación de segundos como en el caso venezolano —o bien un intervalo muy corto— y con magnitudes comparables. La clave es que no se trata del patrón habitual “evento principal + réplicas”, sino de dos sismos relevantes por sí mismos, capaces de producir daño como eventos primarios.
Esta clasificación suele usarse cuando los eventos son cercanos en tiempo y espacio y se vinculan a fallas relacionadas. Esa combinación ayuda a diferenciarlos de las réplicas típicas, que suelen ser más débiles y se distribuyen a lo largo de horas, días o semanas.
Según explicó Folguera, un terremoto no solo libera energía: “al producirse el movimiento de una falla, cambia el estado de tensiones en la zona y eso puede reactivar una falla cercana“. En esa lógica, el primer evento funciona como un disparador: altera el equilibrio local y puede empujar a un segmento vecino a romperse poco después, incluso en cuestión de segundos.
Por qué puede multiplicar el daño: dos sacudidas con muy poco margen de respuesta
La secuencia de un doblete puede agravar el impacto por dos vías. La primera es operativa: cuando el segundo sismo llega casi en continuidad, se acorta al mínimo la ventana de reacción. Folguera remarcó ante Infobae que un evento así no da margen para evacuar entre una sacudida y la siguiente.
La segunda es estructural: “el primer movimiento puede dejar edificios y redes de servicios debilitados; el segundo golpe ocurre sobre esa fragilidad recién instalada", explicó el geólogo.
Además, el doblete puede prolongar el tiempo total de sacudida, algo que incrementa la demanda sobre estructuras que ya están bajo estrés.
Fuente: Infobae