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Más de 27,9 millones de peruanos entraron ayer en un período de reflexión con vistas a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales que disputarán mañana la derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez. Tras el cierre de campaña que tuvo lugar el jueves en Lima, ambos candidatos ya no podrán realizar mítines ni concentraciones, aunque mantuvieron encuentros con la prensa para enviar sus últimos mensajes.
Desde el lunes comenzaron a regir restricciones legales, que incluyen la prohibición de difundir encuestas, la suspensión de toda propaganda política y la llamada "ley seca", que impide la venta de bebidas alcohólicas. Asimismo, se prohíben espectáculos públicos y reuniones de electores a menos de cien metros de las mesas de votación entre las 7.00 y las 17.00 hora local. El incumplimiento puede acarrear penas de tres meses a dos años de cárcel.
Fujimori cerró su campaña prometiendo lograr la "reconciliación nacional" en cinco años y asegurando que solo buscará un mandato, sin reelección inmediata. La candidata, hija del expresidente Alberto Fujimori, se presenta por cuarta vez a la presidencia tras perder en las tres ocasiones anteriores. Sánchez, por su parte, hizo un llamado a la unidad para restablecer la democracia y el equilibrio de poderes, responsabilizando al fujimorismo por la inestabilidad política y prometiendo derogar las "leyes procrimen". Además, reiteró su intención de indultar a Pedro Castillo, condenado a 11 años por el fallido golpe de Estado de 2022.