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Rescatistas y perros, la esperanza entre los escombros en Venezuela

A una semana del doble terremoto, las autoridades informan de 1.943 muertos y más de 10.500 heridos. En medio del dolor, los canes de los socorristas han sido claves para hallar sobrevivientes.
Miércoles, 01 de julio de 2026 01:31
Bart, el perro argentino que participa en la búsqueda de sobrevivientes en Venezuela.
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A una semana del doble terremoto que golpeó el norte de Venezuela, la cifra de víctimas continúa en aumento. El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, informó que los fallecidos ascendieron a 1.943, mientras que los heridos ya suman 10.571. En medio del dolor y la destrucción, el trabajo de los rescatistas y de los perros especializados se convirtió en una pieza clave para encontrar sobrevivientes.

Desde los sismos del 24 de junio, Venezuela recibió la asistencia de 2.400 rescatistas de 27 países y de 140 perros entrenados para la búsqueda de personas con vida. En total, 44 equipos USAR —sigla en inglés de Urban Search and Rescue— fueron desplegados en Caracas, La Guaira y otras zonas afectadas. Según el diario El Nacional, los animales llegaron junto a socorristas de España, México, Reino Unido, Suiza, República Checa, Países Bajos, Alemania, Brasil, Argentina, Colombia, Ecuador y Perú.

Entre esas historias sobresale la de Bart, un perro de la unidad de rescate de la Infantería de Marina Argentina, que permitió localizar con vida a dos niños atrapados bajo los restos de un edificio colapsado en el estado de La Guaira. El operativo se concretó el 28 de junio, cuatro días después de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron la región.

De acuerdo con el Ministerio de Defensa, Bart ingresó a un túnel abierto entre los restos de la estructura derrumbada y detectó la presencia de los chicos. El animal "marcó presencia positiva y permitió redireccionar la búsqueda y orientar la excavación hacia el lugar correcto", lo que hizo posible que los equipos de emergencia llegaran hasta los niños y lograran rescatarlos con vida.

La participación de perros entrenados resultó determinante. Los especialistas explican que el olfato canino puede superar al humano entre 10.000 y 100.000 veces. En una estructura colapsada, los gases y vapores que emite una persona viva se filtran por grietas, huecos y corrientes de aire. Los perros de búsqueda aprenden a seguir esa emanación, conocida como "venteo", hasta indicar dónde deben excavar los rescatistas.

Aunque los equipos de emergencia cuentan con escáneres de movimiento, micrófonos amplificados y drones para mapear las zonas destruidas, ninguno de esos instrumentos puede distinguir el olor de una persona viva sepultada bajo toneladas de concreto, polvo y metal retorcido. Los perros sí pueden hacerlo, y por eso su tarea se volvió decisiva.

En Venezuela, las edificaciones arrasadas por los sismos dejaron áreas de difícil acceso, con riesgo de nuevos colapsos y condiciones extremas para los socorristas. Allí, la dupla perro-guía funcionó como una herramienta esencial para tomar decisiones rápidas: señalar dónde abrir paso, dónde concentrar esfuerzos y dónde no perder tiempo. En medio de la tragedia, Bart y los otros perros rescatistas se transformaron en símbolos de esperanza.

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