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Al menos 12 personas murieron y otras 23 permanecían sin localizar como consecuencia de un devastador incendio forestal registrado en la provincia española de Almería. El fuego se inició el jueves en el municipio de Los Gallardos y se extendió hacia Bédar, Lubrín y otras localidades cercanas.
La tragedia se convirtió en uno de los incendios forestales con mayores consecuencias humanas de la historia reciente de España. Además de las víctimas fatales, ocho personas resultaron heridas y cuatro de ellas debieron ser trasladadas en estado grave al Hospital Virgen del Rocío, en Sevilla.
Más de 1.400 evacuados por el incendio en Almería
El avance de las llamas obligó a evacuar a más de 1.400 personas de viviendas y urbanizaciones amenazadas por el fuego. Los desalojos continuaron durante la jornada en distintos sectores, especialmente hacia el sur de Lubrín, mientras las autoridades pedían a la población respetar las indicaciones de los equipos de emergencia.
El incendio se propagó con una velocidad extraordinaria, favorecido por ráfagas de viento cercanas a los 50 kilómetros por hora, las altas temperaturas y la abundancia de vegetación seca. Según las últimas estimaciones difundidas por medios españoles, la superficie afectada se aproximaba a las 5.000 hectáreas.
Más de 500 efectivos participaron del operativo, junto con brigadas forestales, bomberos, miembros de la Guardia Civil, personal de emergencias, la Unidad Militar de Emergencias y medios aéreos. Las tareas se concentraron en contener el perímetro, localizar a las personas que no habían podido contactar con sus familiares y evitar que las llamas alcanzaran nuevas poblaciones.
Varias víctimas quedaron atrapadas mientras intentaban escapar
Parte de las víctimas fue localizada dentro de vehículos alcanzados por las llamas. Otros cuerpos fueron encontrados en caminos y sectores de difícil acceso por los que algunas personas habrían intentado huir a pie después de abandonar sus automóviles.
Las autoridades explicaron que algunos vecinos intentaron salir de la zona por rutas diferentes de las recomendadas durante la emergencia. El cambio constante del viento, la presencia de caminos sin salida y el rápido avance del fuego convirtieron varios sectores en verdaderas trampas.
El Instituto de Medicina Legal completó las autopsias de las 12 personas fallecidas, aunque la identificación definitiva de los cuerpos requería estudios genéticos. En paralelo, se habían presentado siete denuncias formales por desaparición, una cifra inferior a las 23 personas que todavía figuraban como no localizadas. Las autoridades pidieron prudencia porque algunas podrían haberse trasladado a otros puntos sin informar su ubicación.
Investigan si el incendio comenzó por un cable eléctrico
Las primeras investigaciones apuntaban a la posible caída o rotura de un cable eléctrico en las inmediaciones de la antigua carretera N-340a. Sin embargo, el origen del incendio todavía no había sido determinado oficialmente y la empresa vinculada con el suministro eléctrico cuestionó esa hipótesis preliminar.
El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, decretó tres días de luto oficial por las víctimas y calificó el incendio como uno de los más rápidos y complejos registrados en la región. El Gobierno español también expresó sus condolencias a las familias afectadas y puso recursos nacionales a disposición del operativo.
Mientras continuaban las tareas de búsqueda, identificación y extinción, la tragedia volvió a poner en debate los sistemas de alerta, los planes de evacuación y la prevención de incendios forestales ante episodios cada vez más difíciles de controlar.