inicia sesión o regístrate.
Las tareas de rescate continuaban ayer a contrarreloj en Venezuela, a una semana del doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 que ya dejó 2.295 muertos y 11.267 heridos, según cifras oficiales. En medio de la tragedia, la esperanza sigue puesta en Lucas Gámez, un niño argentino de 8 años que quedó atrapado bajo los escombros de un edificio en La Guaira.
Lucas se encontraba junto a sus tíos cuando el complejo se desplomó. Su padre, Marco Gámez, contó que un vecino sobreviviente aportó un dato clave: segundos antes del colapso vio al niño bajar en el tercer piso junto a su tío. Esa información permitió a los rescatistas delimitar el área donde podría encontrarse.
En las últimas horas, el operativo sumó un dato alentador: los equipos detectaron calor corporal y la señal de un celular a unos diez metros de profundidad. Según explicó el padre, el sistema también permite estimar el tamaño de la persona atrapada y la señal correspondería a un niño.
"Lucas, tú estás ahí, entre los diez metros cuadrados donde logramos llegar. Estás entre la cocina y la sala", escribió en redes el rescatista Manuel Mendes.
"Ahí hay un espacio perfecto y tú eres fuerte. Aguanta un poquito más", agregó, en un mensaje que renovó la esperanza de la familia.
Mendes también aseguró que los equipos detectaron otros puntos de calor y que habría más de seis personas con vida bajo los escombros. Mientras tanto, los padres de Lucas permanecen en el lugar, aferrados a la posibilidad de encontrarlo con vida.
"No hemos tenido ningún contacto con el nene. Tenemos la presunción de que hace dos días intentó comunicarse, pero por el calor y la deshidratación debe estar muy apagado", expresó Marco.
La mamá de Lucas, Blancalida Martínez Coronado, pidió en redes que continúe la cadena de oración. "La oración de mucha gente que se ha conectado con Lucas, incluso sin conocerlo, es lo que nos ha mantenido con fuerza y serenidad", dijo, entre lágrimas.