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El Vaticano decretó ayer la excomunión de los religiosos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X que participaron en la consagración de cuatro obispos sin mandato pontificio, un acto considerado de naturaleza cismática por la Santa Sede.
La decisión fue tomada menos de 24 horas después de la ceremonia realizada en Suiza, pese a las advertencias de León XIV. El decreto fue firmado por el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, y alcanzó a los obispos Alfonso de Galarreta y Bernard Fellay, quienes actuaron como consagrante principal y co-consagrante. También fueron excomulgados los nuevos obispos Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier. Según el Vaticano, todos incurrieron "ipso facto" en la excomunión "latae sententiae", reservada a la Sede Apostólica, por haber avanzado con las consagraciones contra la voluntad expresa del Papa.
La medida marca una nueva ruptura entre Roma y los lefebvrianos, grupo ultraconservador que rechaza aspectos centrales del Concilio Vaticano II y sostiene la celebración de la misa tridentina, en latín. Desde el Vaticano advirtieron además que los fieles laicos que adhieran formalmente a la Fraternidad también podrán ser considerados cismáticos y excomulgados.
El decreto también señaló que los ministros de la Fraternidad administran sacramentos de forma ilícita y que la penitencia y los matrimonios celebrados por ellos son inválidos. De todos modos, la Santa Sede aclaró que recibirá con "sincero afecto" a quienes deseen volver a la plena comunión con la Iglesia de Roma.