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Los rebeldes hutíes del Yemen declararon ayer un bloqueo marítimo contra Arabia Saudí, lo que marca una escalada significativa y genera preocupaciones sobre la seguridad de la navegación en el mar Rojo, a través del estrecho de Bab el-Mandeb y en las rutas marítimas cercanas.
El cierre total de Bab el-Mandeb reduciría el suministro mundial de petróleo en un 7%, al dejar a la mayoría de las exportaciones sauditas sin salida de la región, un golpe que se sumaría al recorte del 10% ya provocado por la guerra en el Golfo
El portavoz militar de los hutíes, Yahya Sarea, anunció en un comunicado "un embargo marítimo contra el criminal enemigo saudí, basado en la ecuación del ojo por ojo, con efecto inmediato tras la publicación de esta declaración", en referencia al bloqueo impuesto por Riad a las zonas del Yemen controladas por los insurgentes.
El vocero mencionó un ataque reciente contra el Aeropuerto Internacional de Saná, controlado por los hutíes, y señaló que el grupo "tiene el derecho" a responder a través de "todos los medios disponibles".
La medida constituye una de las acciones más contundentes anunciadas por los hutíes desde que las tensiones se intensificaron la semana pasada tras los ataques, reivindicados por el Gobierno yemení respaldado por Arabia Saudita, contra el Aeropuerto Internacional de Saná, que impidieron el aterrizaje de un avión iraní que transportaba a una delegación hutí de alto nivel.
La delegación regresaba de Teherán tras asistir a las ceremonias fúnebres del difunto líder supremo iraní, Ali Jamenei y los hutíes culparon del ataque a Riad y respondieron lanzando misiles y drones.
La advertencia
El líder hutí Abdulmalik al-Houthi advirtió que las instalaciones petroleras saudíes y otras infraestructuras estratégicas podrían convertirse en objetivos si Riad se involucra en operaciones militares más amplias contra el grupo.
Los hutíes utilizaron anteriormente misiles, drones y armas navales contra embarcaciones a las que acusaron de estar vinculados con Israel y Estados Unidos durante la guerra de Gaza, lo que obligó a las compañías navieras a desviar sus buques lejos del mar Rojo, un corredor vital para el comercio internacional y los envíos de energía.
El último acontecimiento podría aumentar aún más los riesgos para la navegación comercial en la región, en medio del conflicto Estados Unidos-Irán por el control del estrecho de Ormuz.