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El presidente de EEUU, Donald Trump, aseguró ayer que su Gobierno contempla dos posibles salidas para la guerra con Irán: continuar e incluso intensificar las acciones militares o avanzar hacia un acuerdo diplomático con Teherán. "Hay una salida militar, en la que simplemente seguimos adelante como lo estamos haciendo, e incluso podemos aumentar la intensidad", afirmó Trump desde la Oficina Oval. Sin embargo, sostuvo que existe una alternativa "más inteligente", que consiste en alcanzar un entendimiento con las autoridades iraníes.
Aseguró que las negociaciones continúan tras trece noches consecutivas de ataques estadounidenses y señaló que Teherán se está mostrando cada vez "más serio" en las conversaciones. Según Trump, el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio participan de los contactos.
Al mismo tiempo, el republicano se reunió con sus principales asesores para analizar una posible escalada militar. De acuerdo con medios estadounidenses, Trump estudia ordenar un "ataque masivo" contra Irán, de mayor magnitud que la ofensiva iniciada por EEUU e Israel el pasado 28 de febrero.
La tensión volvió a crecer después de que Washington diera por roto hace dos semanas el alto el fuego alcanzado con Teherán. Desde entonces, ambos países intercambian ataques en el golfo Pérsico. Las acciones iraníes contra bases estadounidenses en la región provocaron la muerte de cuatro militares norteamericanos.
En ese contexto, la Guardia Revolucionaria iraní advirtió a los habitantes de países que albergan tropas de EEUU que se mantengan al menos a 500 metros de instalaciones vinculadas con fuerzas norteamericanas. Y aseguró que responderá rápidamente si continúan los ataques contra infraestructura y bienes civiles.
Irán informó además que lanzó drones contra posiciones militares estadounidenses en Baréin y Jordania. Según Teherán, fueron alcanzados depósitos de combustible, hangares, almacenes y alojamientos militares en las bases de Sheikh Issa y Al Azraq.
Washington sostiene que su campaña busca debilitar las capacidades de la Guardia Revolucionaria y garantizar la navegación comercial por el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte mundial de energía. Irán, por su parte, respondió con ataques sobre países aliados de EEUU, entre ellos Kuwait, Baréin, Jordania y Catar. Las autoridades iraníes elevaron a 55 el número de muertos desde el reinicio de los bombardeos contra su territorio.