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Cinco años después del regreso de los talibanes al poder en Afganistán, 2,4 millones de niñas permanecen excluidas de la educación secundaria, una cifra que podría acercarse a los cuatro millones en 2030 si se mantiene la prohibición vigente, alertó ayer la Unesco.
El organismo de Naciones Unidas denunció una "vulneración sistemática" de los derechos y libertades fundamentales de mujeres y niñas y recordó que Afganistán es actualmente el único país del mundo que les prohíbe formalmente continuar sus estudios más allá de la escuela primaria.
"Cinco años no son una interrupción temporal en la educación de un niño. Es prácticamente todo un ciclo de secundaria", señaló Hoda Jaberian, coordinadora de Educación en Emergencias de la Unesco.
La situación empeoró de manera sostenida desde 2021. Antes de que los talibanes retomaran el poder en Kabul, cerca de un millón de niñas estaban matriculadas en la secundaria. Actualmente, 2,4 millones permanecen fuera de las aulas, 200.000 más que el año pasado y alrededor de un millón más que en las estimaciones de 2024.
Prohibido asistir a las universidades
Las restricciones también alcanzan a la educación superior. Desde diciembre de 2022, las mujeres tienen prohibido asistir a las universidades, una medida que dejó a más de 100.000 jóvenes sin posibilidad de continuar una carrera.
La Unesco advirtió que el impacto podría extenderse durante décadas. Si continúa la prohibición de acceso a la universidad, unas 600.000 mujeres podrían abandonar el mercado laboral de aquí a 2066.
El sistema educativo también sufrirá las consecuencias. Para 2030, Afganistán podría enfrentar una escasez de más de 11.000 maestras cualificadas, debido a que cada vez menos mujeres tienen la posibilidad de formarse profesionalmente.
Cifras alarmantes
La crisis, además, excede la discriminación contra las mujeres. Más de dos millones de niños en edad de cursar la primaria continúan sin escolarizar, mientras que más del 90% de los menores de diez años no puede leer un texto sencillo. Casi la mitad de las escuelas carece de agua y más de mil establecimientos cerraron desde 2021 por desastres naturales.
Frente al cierre de las vías formales de educación, la Unesco desarrolla programas comunitarios de alfabetización y formación en 20 provincias. Sin embargo, el organismo remarcó que estas alternativas no pueden reemplazar a la escuela formal y volvió a reclamar el restablecimiento "inmediato e incondicional" del derecho de las mujeres y niñas afganas a estudiar, trabajar y construir su propio futuro.
Sin libertad de prensa
Reporteros Sin Fronteras (RSF) denunció que Afganistán se convirtió en "una prisión para la información" por las crecientes restricciones contra la libertad de prensa. La organización señaló que decretos, órdenes y directivas consolidaron un sistema de censura, limitaron las voces independientes y prácticamente expulsaron a las mujeres del periodismo.
RSF también alertó por un nuevo Código de Procedimiento Penal que podría facilitar penas de prisión para periodistas críticos. La entidad reclamó eliminar las restricciones y proteger a los comunicadores afganos que debieron exiliarse.