inicia sesión o regístrate.
Las tensiones comerciales entre las dos mayores economías del mundo volvieron a escalar este fin de semana. El Gobierno de China acusó formalmente a Estados Unidos de "apartarse gravemente" del consenso alcanzado para mantener estables las relaciones comerciales, tras la decisión de Washington de ampliar las sanciones contra 43 empresas chinas por su presunta vinculación con trabajo forzoso en Xinjiang, una medida que Pekín calificó de "coerción económica".
El Ministerio de Comercio chino destacó en un comunicado que la decisión estadounidense fue anunciada apenas un día después de la videoconferencia mantenida entre el viceprimer ministro He Lifeng, principal negociador de Pekín; el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent; y el representante de Comercio, Jamieson Greer.
En dicho encuentro, ambas partes mantuvieron un intercambio "franco, profundo y constructivo" sobre la estabilidad bilateral, señaló Pekín.
Según el ministerio, las restricciones estadounidenses "carecen totalmente de base fáctica" y constituyen un acto de "coerción económica" amparado en su legislación, perjudicando los intereses legítimos de las empresas y socavando las cadenas globales de suministro.
Pekín reiteró que "no existe trabajo forzoso en Xinjiang", exigió a Washington dejar de "difamar" a la región y aseguró que adoptará medidas para salvaguardar a sus compañías.
Desde mañana
El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos. (DHS) anunció este viernes la incorporación de 43 empresas chinas a la lista de restricciones de importación bajo la Ley de Prevención del Trabajo Forzoso Uigur (UFLPA).
Con esta ampliación, que entrará en vigor mañana, el listado asciende a 187 entidades, registrando un incremento del 30% y constituyendo la mayor expansión desde la creación del mecanismo en 2021, además de ser la primera bajo la Administración de Donald Trump.
El secretario de Seguridad Nacional norteamericano, Markwayne Mullin, afirmó que el Gobierno de Trump impedirá que los productos de estas compañías ingresen al mercado nacional para evitar que los trabajadores estadounidenses compitan con bienes elaborados mediante "mano de obra esclava".
El DHS detalló que las firmas operan en sectores como aluminio, confección, cobre, algodón y procesamiento de tomates, habiendo obtenido materiales de Xinjiang o participado en programas de traslado de uigures, kazajos y kirguises.
Asimismo, el DHS recordó que, desde la entrada en vigor de la UFLPA, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) ha bloqueado más de 24.300 envíos valorados en cerca de 1.000 millones de dólares. Este nuevo foco de conflicto interrumpe el clima de distensión logrado tras la cumbre que los presidentes Xi Jinping y Trump mantuvieron el pasado mayo en Pekín.