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El presidente de EEUU, Donald Trump, anunció que durante los próximos 90 días su Gobierno permitirá importar hasta 300.000 toneladas métricas de carne vacuna sin aranceles fuera de cuota, con el objetivo de reducir el precio de la carne molida en el mercado interno.
La medida busca que el producto llegue a los consumidores con un valor un 25% menor al precio actual, señaló el mandatario. Trump aseguró que el acuerdo permitirá "rebajar considerablemente el precio de la carne molida destinado a las familias trabajadoras estadounidenses".
El mandatario responsabilizó a la administración anterior por el incremento de los costos y afirmó que durante el gobierno de Joe Biden el precio de este alimento "se disparó al ritmo más acelerado". Además, sostuvo que el país enfrenta una reducción histórica del ganado disponible.
"Mientras trabajamos para reconstruir esta cabaña ganadera y ayudar a nuestros ganaderos, durante los próximos 90 días EEUU permitirá importar hasta 300.000 toneladas métricas de producto destinado a carne molida sin arancel fuera de cuota", señaló Trump.
Afirmó que la medida permitirá bajar los precios para los consumidores y, al mismo tiempo, dará tiempo para que la producción ganadera estadounidense pueda recuperarse. Sin embargo, no precisó qué países serán beneficiados, qué empresas participan del acuerdo ni cuáles serán las condiciones de la operación. Hasta el momento, la Casa Blanca y el Departamento de Agricultura no difundieron mayores detalles sobre el alcance del anuncio.
Según datos del Buró de Estadísticas Laborales (BLS), el precio promedio nacional de la carne molida en EEUU llegó a unos 6,8 dólares por libra (0,453 Kg) en julio, uno de los valores más altos registrados, debido principalmente a la menor disponibilidad de ganado.
La decisión se da en medio de la política comercial impulsada por Trump desde su regreso al poder, que incluyó nuevos aranceles a distintos socios internacionales. La carne vacuna, sin embargo, quedó exceptuada de los últimos gravámenes aplicados por Washington.
EEUU es el mayor consumidor mundial de carne vacuna y sus principales proveedores son Brasil, Australia, Canadá, México, Nueva Zelanda y Uruguay. La apertura temporal de importaciones podría beneficiar a algunos de esos mercados, aunque aun no fueron confirmados los países alcanzados por la medida.