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La guerra comercial entre Estados Unidos y Canadá entró en una nueva etapa luego del fracaso de las negociaciones bilaterales y la entrada en vigor de nuevos aranceles del 50% aplicados por Washington sobre productos canadienses por unos 20.000 millones de dólares estadounidenses.
El Gobierno de Canadá anunció que responderá con medidas equivalentes a partir del 8 de septiembre, en una escalada que profundiza la tensión entre dos socios históricos. Los nuevos gravámenes estadounidenses afectan a más de 500 productos y representan cerca del 5% de las exportaciones canadienses hacia EEUU.
Entre los sectores alcanzados figuran equipos electrónicos y eléctricos, plásticos, caucho, muebles, maquinaria, productos químicos, papel, madera, bebidas alcohólicas y textiles. También productos lácteos, cerveza, vino y licores, aunque los automóviles y camionetas, salvo algunos componentes, quedaron fuera de esta nueva ronda de medidas hasta enero de 2027.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, explicó que el principal motivo del fracaso de las conversaciones no fueron solo las diferencias comerciales, sino exigencias de último momento planteadas por Washington que Ottawa consideró una amenaza a su soberanía.
Una de esas condiciones exigía exceptuar a plataformas estadounidenses como Netflix y Amazon Prime Video de las normas que obligan a promover contenidos nacionales. Para el Gobierno canadiense, aceptar ese punto hubiera significado ceder influencia sobre su política cultural y digital.
Carney también cuestionó una propuesta estadounidense que habría limitado la posibilidad de Canadá de negociar futuros acuerdos comerciales con otros países, como China, mientras Ottawa busca diversificar sus relaciones económicas.
El conflicto ocurre en medio de las constantes críticas del presidente Donald Trump, quien acusó a Canadá de mantener "aranceles ridículamente altos" y aseguró que esas medidas perjudican a productores estadounidenses.
La industria automotriz continúa siendo otro de los puntos de disputa. Washington sostiene que Canadá perjudica a los vehículos estadounidenses, mientras Ottawa intenta proteger un sector integrado entre ambos países y evitar restricciones dentro del Tratado entre México, EEUU y Canadá (T-MEC).
La tensión comercial comenzó en 2025 con aranceles sobre acero, aluminio y automóviles. Tras nuevos intentos de negociación durante este año, el diálogo terminó fracasando y ambos gobiernos avanzan ahora hacia una nueva etapa de confrontación económica.