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El Gobierno de Bolivia señaló que el retiro de la subvención al precio del diésel para los denominados "grandes consumidores" responde a uno de los condicionamientos establecidos por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el marco del acuerdo de financiamiento alcanzado con el país.
El ministro de la Presidencia, Fernando Aramayo, explicó que el Decreto 5676, que establece nuevos valores para determinados usuarios, forma parte del proceso de reformas económicas impulsado por la administración de Rodrigo Paz. Según el funcionario, el esquema de subsidios al combustible generaba un alto costo para el Estado y había sido afectado por prácticas de corrupción.
El acuerdo entre Bolivia y el Fondo fue alcanzado a fines de julio e incluye un plan técnico de 36 meses por US$1.900 millones destinado a respaldar las reformas económicas del Ejecutivo. La aprobación definitiva depende del directorio del FMI y del Congreso boliviano.
La normativa, emitida el 17 de agosto, fijó un precio referencial de 18 bolivianos (1,53 dólares) por litro de diésel para industrias, empresas y grandes consumidores. En cambio, el transporte público y los usuarios con consumos inferiores a 5.000 litros mensuales mantienen el valor subsidiado de 9,80 bolivianos (0,83 dólares). La decisión generó rechazo entre sectores agroindustriales, productores y transportistas, que exigen la derogación y advierten con protestas.