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El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, posesionó ayer de manera interina al nuevo alto mando de la Policía y encargó al nuevo comandante, Adrián Álvarez, combatir el "narcoterrorismo" y otros delitos que "amenazan a las familias" del país.
En un acto realizado en el antiguo Palacio de Gobierno, en La Paz, también fueron designados Roger Roca Saavedra, como subcomandante general de la Policía y jefe del Estado Mayor Policial, y Franz Cabrera como inspector general de la institución, después de que horas antes dimitiera el cuestionado comandante, Mirko Sokol.
En su discurso, Paz dijo que "Bolivia necesita una lucha frontal y permanente" contra "la delincuencia organizada, el narcotráfico, el narcoterrismo que acecha" a la nación.
"No podemos permitir territorios donde la ley retroceda frente al delito. Todavía hay territorios en Bolivia donde nuestra institucionalidad no genera una cobertura plena y hay que asumir con firmeza que aquellos que violentan dichos territorios en contra de la soberanía nacional tienen que pagar por ese delito", sostuvo.