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A 25 años del atentado a las Torres Gemelas: los cinco argentinos que murieron en el ataque

Un bombero, un paramédico, una psicóloga y dos empresarios argentinos perdieron la vida en los ataques del 11 de septiembre de 2001. Sus historias quedaron marcadas para siempre por una tragedia que conmocionó al mundo.
Jueves, 10 de septiembre de 2026 16:14

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El 11 de septiembre de 2001 quedó grabado en la historia como una de las jornadas más trágicas de Estados Unidos. Los ataques contra las Torres Gemelas y otros puntos del país provocaron la muerte de 2.996 personas. Entre las víctimas había cinco argentinos.

Un paramédico, un bombero y tres empresarios integraron la lista de ciudadanos argentinos que perdieron la vida aquel día en Nueva York.

Mario Santoro

Mario Santoro nació en Rosario, vivía en Nueva York desde muy pequeño junto a sus padres. Allí había formado una familia junto a su pareja estadounidense, Leonor, y su hija Sofía, que en 2001 tenía apenas dos años.

El día de los atentados, Santoro estaba de licencia. Sin embargo, al escuchar el estruendo y observar desde el balcón de su casa una de las torres en llamas, decidió que debía acudir al lugar para ayudar.

El joven, que trabajaba como paramédico en la ciudad, se comunicó con Keith Farben, su compañero de ambulancia, y le pidió que lo esperara en el ingreso a una de las torres. Fue la última vez que se tuvo noticias de Santoro.

Gabriela Waisman

Gabriela Waisman tenía 33 años. Había nacido en el barrio de Caballito y se había mudado con su familia a Nueva York cuando tenía seis años.

Aunque se recibió de psicóloga, desarrolló su carrera profesional en la empresa de software Sybase, donde con el paso de los años llegó a ocupar un puesto gerencial.

Waisman no trabajaba habitualmente dentro de las Torres Gemelas. Su oficina estaba ubicada a unas nueve cuadras del complejo. Sin embargo, aquella mañana se encontraba en el piso 106 de una de las torres participando de un evento de su empresa.

No llegó a enterarse de lo que había ocurrido en los pisos inferiores. Su familia, que seguía las imágenes por televisión, logró comunicarse con ella y le avisó que un avión había impactado contra el edificio.

“Estaba asustada, decía que había mucho humo y que le costaba respirar”, relató años después su padre, Armando.

Waisman también logró comunicarse con su marido. En una de las últimas llamadas, contó que ya no podía respirar. Después de esa comunicación, su familia no volvió a tener noticias de ella.

Sergio Villanueva

Sergio Villanueva había nacido en Bahía Blanca y tenía 33 años cuando murió durante los operativos de rescate. Había llegado a Estados Unidos junto a sus padres cuando tenía apenas dos años.

En 1992 ingresó al Departamento de Policía de Nueva York y, siete años después, pasó al Departamento de Bomberos. En aquel momento estaba comprometido con Tanya Bejasa.

La mañana del 11 de septiembre había terminado su turno a las 8, unos 45 minutos antes de que el primer avión impactara contra la Torre Norte. Pero al conocer lo que estaba ocurriendo, Villanueva volvió a ponerse la indumentaria y salió para colaborar con las tareas de rescate.

Ingresó a la Torre Norte junto a la escalera 132, poco después de que el segundo avión impactara contra la Torre Sur. Ese fue el último momento en el que fue visto con vida.

Guillermo Alejandro Chalcoff

Guillermo Alejandro Chalcoff tenía 41 años y era empresario. Poco antes de los atentados había obtenido la ciudadanía estadounidense, por lo que quedó registrado como una de las víctimas locales.

Nació en barrio Norte de la Ciudad de Buenos Aires y se había radicado en Estados Unidos junto a su esposa, Mabel, a mediados de la década de 1980.

Chalcoff era presidente de Accutek Information Systems, una empresa contratista cuyas oficinas estaban ubicadas en otro sector de Nueva York. Por ese motivo, aquel día no tenía previsto estar en las Torres Gemelas.

Sin embargo, había acudido a una reunión en las oficinas de la consultora Marsh & McLennan, ubicadas en uno de los últimos pisos de la Torre Norte.

El ataque lo encontró dentro del edificio. Al igual que en el caso de Grehan, su cuerpo nunca pudo ser hallado.

Pedro Grehan

Pedro Grehan nació en 1965 en San Isidro. En 1997, casado y con tres hijos, decidió viajar a Nueva York en busca de nuevas oportunidades laborales.

Con el tiempo logró consolidarse como analista financiero de Cantor Fitzgerald, una empresa cuyas oficinas funcionaban dentro del World Trade Center.

Como todos los días, el 11 de septiembre llegó a su lugar de trabajo poco después de las 6.30 de la mañana. Dos horas más tarde, el primer avión impactó contra la Torre Norte, en un sector ubicado por debajo del piso donde se encontraba.

Su madre, Inés Oteiza, aseguró haber reconocido a su hijo en una fotografía publicada por un diario estadounidense, donde se veía a una persona asomada a una ventana.

La mujer sostuvo que Pedro pudo haber sido una de las personas que se arrojaron al vacío antes del derrumbe de las torres. Su cuerpo nunca fue encontrado.

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