inicia sesión o regístrate.
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, puso fin al diálogo y a la política de "paz total" impulsada por su antecesor, Gustavo Petro, en una decisión que marca un fuerte giro en la estrategia del Gobierno frente a los grupos armados. "Se acabó la falsa paz", afirmó De la Espriella al señalar que durante su Gobierno los criminales "no tendrán estatus político, contemplaciones ni impunidad". La medida afecta las mesas de negociación con el Estado Mayor de los Bloques Magdalena Medio, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el Comuneros del Sur y la Coordinadora Ejército Bolivariano (CNEB), entre otros.
Uno de los procesos afectados es el de los Comandos de Frontera, cuyos integrantes habían avanzado en un proceso de desarme durante el Gobierno de Petro. En junio, 99 miembros del grupo se concentraron en una Zona de Ubicación Temporal en Putumayo, creada para facilitar su tránsito hacia la vida civil. Sin embargo, De la Espriella ordenó su cierre con el 30 de septiembre como fecha límite.
El Gobierno sostiene que los mecanismos heredados no produjeron avances suficientes en materia de paz, desarme o sometimiento a la Justicia. Ahora, quienes abandonen las armas deberán acogerse a la Justicia y los grupos que mantengan la violencia serán enfrentados por la fuerza pública. La decisión cumple una de las principales promesas de campaña de De la Espriella y reemplaza la estrategia de "paz total" por un modelo basado en una mayor presión militar.