La Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió calma ante la epidemia de ébola en Africa Occidental e instó a los países que no están directamente afectados a evitar medidas que obstaculicen los viajes y el comercio internacional.

"Los países no afectados necesitan reforzar su capacidad de detectar y contener de inmediato nuevos casos, evitando tomar medidas que produzcan interferencias innecesarias con los viajes y el comercio internacional", subrayó ayer la OMS en un comunicado.

Pasa que ante la expansión exponencial de casos de ébola en cuatro países africanos afectados, se está desatando una ola de pánico en otros países del continente negro, donde Kenia, por ejemplo, cerró sus fronteras a viajeros que vengan de Guinea, Sierra Leona, Nigeria y Liberia.

Al mismo tiempo, la OMS orientó a los países con casos de la enfermedad a tomar la temperatura a todos los viajeros que entren y salgan de los mismos, lo que implica poner en cuarentena virtual a más de 200 millones de habitantes.

Aumentan los muertos

El actual brote de ébola se concentra en Guinea Conakry, Liberia, Sierra Leona y Nigeria, donde causó 1.150 muertes y 2.127 personas infectadas, según la última estadística publicada el pasado viernes.
Compañías aéreas de distintos países decidieron cancelar algunos vuelos a Africa Occidental.

Ante esta situación, la OMS insistió en que no recomienda ninguna medida que implique prohibir el comercio o viajes internacionales.

En cambio, recordó a los países afectados que deben realizar pruebas a todas las personas en aeropuertos internacionales, puertos y puestos fronterizos para detectar casos de fiebre. Con el fin de evitar la propagación de rumores y que la industria aérea cuente con información veraz a tiempo, la OMS anunció la creación de un grupo de trabajo, junto con las principales organizaciones que representan los intereses del sector de la aviación civil y el turismo.

Este grupo hará un seguimiento de la situación e informará a las compañías aéreas y los operadores turísticos, así como a los viajeros.

Médicos y pacientes, al límite

Los médicos y las enfermeras que combaten el ébola en Africa están trabajando jornadas de 14 horas, siete días a la semana, protegidos de pies a cabeza bajo un calor agobiante y en clínicas precarias. Las muertes agónicas son la norma. Las condiciones infrahumanas no son el único problema: los trabajadores de la salud deben esforzarse para convencer a los pacientes de que pretenden ayudarlos y no perjudicarlos.

Circulan versiones de que los trabajadores de la salud occidentales están importando la enfermedad, robando cadáveres o infectando deliberadamente pacientes. Es difícil ganarse la confianza debajo de un traje con casco, antiparras y máscaras.

"Una quiere decirles tantas cosas... están tan doloridos", dijo la enfermera Monia Sayah, de Médicos sin Fronteras. "Sufren mucho, pero solo te ven los ojos".

Es que en Liberia hay un médico por cada 100.000 habitantes, y dos en Sierra Leona y no hay estadísticas para Guinea. La cifra asciende a 245 en Estados Unidos.

La depresión emocional se suma al agotamiento y la deshidratación pero los médicos siguen. "Cuando la necesidad es tan grande uno no puede no quedarse", dijo el Dr. Robert Fowler.

El médico dijo que la barrera del traje protector es grande pero no insuperable. Y recordó que la muerte le espera a más de la mitad de los pacientes con ébola.


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