Mirtha, la madre de Sergio Gabriel Narbay, quien fue asesinado de trece puñaladas en el barrio Almirante Brown, manifestó su preocupación por las amenazas de muerte que recibió ella y sus hijos y aseguró que la Justicia está evaluando indicios que van surgiendo de la investigación para que caigan más detenidos.
"He sido amenazada de muerte, a mi hija de 16 años que está embarazada le van a dar una paliza y también me dijeron que el próximo va a ser mi otro hijo. Hicieron estallar dos bombas de estruendo en mi casa. Fueron trece puñaladas que nos partieron el alma a todos nosotros", expresó la mujer acompañada de su esposo Juan Carlos Lafuente.
"Es evidente la brutalidad del crimen y entendemos que son varios autores y partícipes del hecho", dijo.
El 15 de diciembre pasado, Sergio Narbay había ido a ver junto con un amigo el partido televisado de Gimnasia y Esgrima de Jujuy (club del que es hincha), frente a Aldosivi. Terminó el partido y volvía a su casa cerca de las 23 pero no llegó a destino. En la esquina de Bouchard y Azopardo fue agredido por una barra de entre 15 y 20 jóvenes que también venían de la zona del estadio.
De acuerdo a testigos, todas estas personas venían provocando desmanes y estaban alcoholizadas; "algunos de ellos también drogados", expresó la mujer, quien señaló que "uno que integraba el grupo con quien mantenía una rivalidad que no pasaba de insultos, reconoció a su hijo y enseguida se le fueron encima, y más de uno tenía cuchillo".
A Narbay lo mataron de trece puñaladas aunque la que le quitó la vida fue una que le afectó el pulmón izquierdo. "Su amigo no pudo hacer nada para ayudarlo porque vio que estaban armados y eran muchos", comentó Mirtha Narbay.
Fue duro para la mujer recordar el momento en que vio a su hijo "tirado en el piso en medio de un charco de sangre; estaba grave pero aún con vida". Falleció cuando era trasladado hacia el hospital "Pablo Soria".
"Al llegar la Policía se dispersó a los malvivientes que ya venían haciendo disturbios en la avenida Almirante Brown, donde robaron dos celulares al pasar por una sandwhichería, una botella de cerveza (con la que golpearon en la cabeza a la víctima) y luego a dos mujeres que salían del cajero automático le robaron sus bolsos", relató la mujer, dando la pauta de la agresividad con que ya venían.
"No actuó la Policía"
Posiblemente la historia no habría tenido este final si antes la Policía, dijo, "procedía a dispersar a esta barra, que también había corrido a un grupo de UFA, en un incidente que no pasó a mayores. Si esto hacía la Policía aquel día hoy mi hijo no estaba muerto. Fue el destino que se cruzó. Espero que se haga justicia". Según los padres "hay muchos testigos, incluso dos remiseros ayudaron a detener a uno de los agresores".
Por otro lado comentaron que su hijo le había dicho que se iba a internar por su adicción al paco; "ya lo había hecho antes y lo iba a hacer ahora", dijeron.
Cabe indicar que actualmente están detenidos dos menores y un mayor, pero "quiero que todos los responsables caigan presos". "Hay algunos que son conocidos por su adicción al paco, mi hijo lo era pero él no mató a nadie", aseveró Mirtha.
La investigación del caso está a cargo de la División Homicidios de la Brigada de Investigaciones de Jujuy, con intervención del fiscal Aldo Lozano, quien imputó los hechos como "homicidio calificado" y "robo calificado en poblado y en banda".

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