"¡Oh, mi Dios! ¡Oh, mi dios! ¡Rompí fuente! ¡Rompí fuente! Por favor, quédate ahí. No puedo hacerlo. No puedo, no puedo", la mujer estaba desesperada. Los minutos pasaban, la clínica a la que iban seguía lejos y el bebé estaba cada vez más cerca.

El padre iba manejando en un estado de pasmosa tranquilidad. Intentaba calmarla, pero no había mucho que pudiera hacer.

"¡Está saliendo! ¡Sácame el cinturón! ¡Dios, el bebé está afuera! ¡Acabamos de tener un bebé! ¡Es un niño! ¡Es un niño!", decía la mujer.

Era su tercer hijo, el primer varón. Pero ninguna de sus hijas anteriores habían nacido en condiciones tan extremas. "Oh mi dios, acabamos de tener un bebe en el auto", dijo la mujer, a lo que el marido respondió: "¡Lo hicimos! ¡Choca los cinco!"

De pronto, volvió a desesperarse. "¡No está respirando! ¡No está respirando!", gritó.

Pero entonces su pareja logró contenerla. "Sí esta respirando. Si llora es porque está respirando", dijo él.

Al final, la madre sólo podía repetir una cosa. "Eres hermoso. Eres hermoso".

Fuente: Infobae.com

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