El estudio de 5 años patrocinado y organizado por la Federación Argentina de Cardiología reunió 3500 pacientes, con 52 investigadores de 11 provincias y de 22 unidades hospitalarias inclusive la región rural. Permitió conocer hospitales de alta referencia, trasplante cardíaco, implante de marcapasos, resintonizadores; y también pacientes de zona endémica, de médicos generalistas que hacenatención primaria de la salud.

¿Qué resultados obtuvieron?

- Confirmamos que la primera manifestación en la forma de chagas de la cardiopatía no era el bloqueo completo de la rama derecha, sino el hemi bloqueo- anterior izquierdo que es una manifestación de retardo; y la conducción de parte del corazón. En las formas sin cardiopatía de pacientes conchagasencontramos la necesidad de hacer un tratamiento parasitario, de priorizar al paciente en el seguimiento de enfermedad de chagas, en una epidemiología asistencial de modo que se pudiera seguir durante años al paciente. Esto tratando de alejarnos de la idea de que la enfermedad de chagas no tiene cura, y que lo más importante no es la desinsectación sino la atención del paciente con enfermedad de chagas. A lo largo de muchos años se configuró la idea de que el paciente positivo no es enfermo, hoy sabemos que el paciente con suero positivo tiene que ser incluido en prevención secundaria. Llegamos a la conclusión que hacer un abordaje epidemiológico asistencial donde cada cardiólogo se haga cargo del grupo de su atención, haciendo una visión completa de la enfermedad de chagas. La enfermedad hoy no es únicamente territorio del cardiólogo sino del pediatra, del infectólogo. Las nuevas estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) determinan que Argentina es el país con la mayor cantidad de infectados de chagas 1550000 pacientes, más que Brasil y todo Latinoamérica. Fue un intento de abordaje científico que priorice al paciente en la atención. En el 2010, la Sociedad Argentina de Cardiología y la Sociedad Interamericana de Cardiología luego de un año de discusión estableció el "Consenso internacional Buenos Aires 2010" donde cambiamos la clasificación que se usaba de la enfermedad. Un paciente con chagas que es atendido en una zona rural donde sólo se les hace un electrocardiograma, acostado y de 40 segundos la probabilidad de encontrar una arritmia es muy baja. Hoy sabemos que el paciente necesita acceso a otros estudios, placa de tórax, electro, prueba ergométrica, eco-cardiograma y holter. El valor del consenso fue que las sociedades científicas, las Interamericanas de cardiología y las dos del país establecieron la necesidad de que el paciente con chagas tenga que ser estudiado con premura, como la enfermedad artero-esclerótica, diabetes, hipertensión, infarto, accidente cerebro-vascular. Es tratar de homogeneizar las oportunidades de acceso a la salud de los pacientes con chagas.

¿O sea que estos avances han traído una nueva manera de trabajar el tratamiento, al seguimiento y la prevención?

-A una concepción holística del paciente con chagas, hasta el 91 la prioridad de Las Américas era la desinsectación, bajar el número de vinchucas que había, y nos hemos olvidado mucho de los pacientes. A partir de 2015 y 2010 se puso en el escenario al paciente con enfermedad de chagas, el paciente tiene que ser estudiado. Estaba el concepto que el suero positivo no era enfermedad, el suero positivo no enuncia por si solo que el paciente tenga enfermedad cardíaca pero da pie a estudiarla. Se trató de priorizar el paciente. En un paradigma con patología preventiva no se nos ocurriría esperar que un paciente tenga un infarto para empezar a tratarlo, si tiene factores de riesgo, hipertensión, obesidad, sedentarismo, padres con muerte súbita, colesterol alto. Esto cuesta mucho y tratamos de mantener vigente la idea.

¿Esto va de la mano con lo que se está estudiando en otros países?

-A veces la ayuda viene de afuera. En España hay 75 mil pacientes con chagas, en Estados Unidos cerca de 500 mil, es decir vienen a buscar nuestra experiencia y fueron quienes trataron de afirmar lo que aquí los cardiólogos veníamos sosteniendo y que de alguna parte de Salud pública y concepciones de ciertas sociedades científicas no le asignaban valor, y estamos trabajando en forma conjunta.

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