El padre del niño ahogado cuya imagen se convirtió en símbolo de la tragedia de los refugiados sirios que intentan llegar a Europa relató ayer el dramático naufragio en el que perdió a su mujer y sus dos hijos.
"Quiero que el mundo entero nos escuche desde Turquía, donde hemos llegado escapando de la guerra", dijo Abdullah Kurdi, el padre del niño Aylan Kurdi, frente al Instituto Forense de la ciudad de Mugla, en el suroeste de Turquía, donde están los cuerpos de sus seres queridos.
En declaraciones publicadas ayer por un diario turco, Abdullah Kurdi dijo que quiere llevar los cuerpos sin vida de sus hijos y su esposa a la ciudad siria de Kobani.
Kurdi contó que la familia había pagado una suma a traficantes para que organizaran la travesía a Kos.
Pero "la guardia costera nos detuvo y después nos liberó. Después nosotros mismos conseguimos el bote y empezamos a remar hacia Kos", agregó. "Después de alejarnos unos 500 metros de la costa, en el bote empezó a entrar agua. A medida que aumentaba el agua, cundía el pánico. Algunos se pusieron de pie y el bote volcó", recordó.
"Las manos de mis dos niños se escaparon de las mías, intentamos quedarnos en el bote, pero el aire disminuía. Todo el mundo gritaba en la oscuridad. Yo no lograba que mi esposa y mis hijos oyeran mi voz", añadió Kurdi y relató cómo, fijando la mirada en las luces, consiguió nadar hasta la costa.
"Cuando alcancé la costa comencé a buscar a mi esposa y a los niños. Pensé que se habían asustado y escaparon. Llegué a Bodrum y no pude encontrarlos en nuestro punto de encuentro. Luego fui al hospital y me enteré de las tristes noticias", explicó.
La fotografía que dio vuelta al mundo
La imagen de Aylan Kurdi, el niño ahogado en la playa turca de Bodrum, fue publicada ayer en primera página por casi todos los diarios turcos y ha estremecido al mundo entero.
En la tragedia murió también su hermano mayor, Galip, que aparece en otra foto en la que un gendarme turco lo lleva en brazos delicadamente, saliendo del agua del mar, para ser transportado a la morgue de un hospital.
También falleció la madre de ambos, Rehan, y el único miembro de la familia que se salvó fue el padre, Abdullah Kurdi.
La autora de la foto, la periodista Nilufer Demir, dijo que se le había helado la sangre cuando vio el cuerpo del pequeño con su remera roja. “No podía hacer nada por él. Lo único que podía hacer es que su grito fuera oído en el mundo, y lo hice con su fotografía”, dijo Demir y relató que vio al hermano de Aylan a cien metros de distancia.
Los cuatro detenidos en relación al caso son todos sirios y las autoridades consideran que forman parte de una banda de traficantes de personas.

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