Causó estupor y sorpresa en la comunidad política y social que el vicegobernador y presidente del Partido Justicialista de Jujuy, Carlos Haquim, de origen peronista pero hoy aliado con el Frente Cambia Jujuy que conduce Gerardo Morales, haya lanzado ante medios de prensa la sugerencia del remedio de la intervención para los municipios que se mantienen con conflictos instituciones en el interior de la provincia.

Más aún, cuando dirigió dicha sugerencia de manera puntual hacia las ciudades de Perico, Fraile Pintado y el pueblo de Maimará, lugares gobernados por dirigentes del Partido Justicialista, legítimamente elegidos en los comicios del 2015.

La curiosa justificación del vicegobernador fue la defensa de "los intereses de los habitantes", sin percatarse que el primer interés de los habitantes debe ser el respeto a su voluntad plasmada en elecciones libres y transparentes.
Haquim intentó reforzar su idea argumentando que la intervención sería una solución "para aquellos municipios donde reinan los conflictos por intereses políticos y no avanzan con un plan de gobierno como lo hace la Provincia".

Quizás advertido de la imprudencia expresada agregó que "de hecho Jujuy ha llegado a estar como ha estado por la pérdida de la institucionalidad, lógicamente cada institución municipal tiene su vida propia, son autónomos y creo yo lo que hay que recomponer son las actitudes políticas en cada uno de los lugares" y acotó que "detrás de las apetencias, de las cuestiones que nada tienen que ver con las necesidades de los pueblos, se llega a situaciones como

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