Sin no ocurre algo muy raro, o viene algún movimiento muy fuerte de las entrañas de los laboratorios parajudiciales, es probable que la causa Lázaro Báez, tome un vértigo importante o de giros trascendentes en los próximos días. La clave, al parecer, podría ser paradójicamente, el feroz embate en contra de la Justicia, personalizado sobre el juez Sebastián Casanello, que protagonizaron Luciana y Leandro, hijos de Lázaro, aparentemente hartos de ver a su padre como el pato de una boda, cuando en realidad, sería nada más que otro de los importantes comensales invitados a los festines de la era de los bolsones. Los chicos Báez rompieron los moldes de los consabidos slogans de "dejar que la Justicia trabaje", "confiar en sus señorías" y "darles todo el tiempo necesario a los magistrados para que investiguen". Así de hartos denunciaron al juez de direccionar la investigación hacia el monumental perejil de la Patagonia con el claro objetivo de dejar a la expresidente Cristina Elisabet Fernández de Kirchner y a su entorno alejados del vendaval y protegidos en un cono de sombras. Ese juez, ya había hecho precisamente eso durante los años del cristinismo lo que le valió el mote de "tortuga", pero con el cambio de vientos en el proceloso mar de la vida pública argentina, apremiado por la realidad y por sus superiores en el árbol de la Justicia Federal, debió abocarse a su trabajo. Y ahora, ante la arremetida que buscaba separarlo de su tarea, con desconocida diligencia rechazó el pedido de recusación y lo hizo con un calco perfecto del estilo K para tratar a las denuncias que les llueven: ignoró los puntos de la acusación, pero afirmó con precisión que los abogados de Leandro Báez desconocen el expediente, o simplemente mienten, y cae nuevamente en el lugar común de victimizarse detrás de un supuesto intento de su "deslegitimación mediática". Palabras más palabras menos, igual que de De Vido, de CEFK, de Máximo K, de Jaime, de Aníbal Fernández, y de una larga lista de exfuncionarios a los que hoy les duelen las operaciones mediáticas que antes contrataban, y que también pretenden que al no mencionar los motivos de sus causas, hacerlos desaparecer. El incidente se elevó a la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, y ahora todo el país espera su decisión. Y espera también una reveladora carta de puño y letra de CEFK dirigida a Lázaro Báez hace pocas semanas, con supuestas instrucciones para embarrar a Mauricio Macri en negocios turbios con el estado. Otro si digo: Leandro Báez además de esa carta revelaría con pruebas algunas trasnochadas reuniones reservadas realizadas en Olivos donde se habrían convenido detalles de las rutas del dinero K y unas cuarenta llamadas telefónicas de Casanello a Santa Cruz, el día de la detención de su padre. En tanto, los K, siguen recusando. Con mala suerte. La Cámara específica ratificó al juez Claudio Bonadío (causa del dólar futuro), hoy archienemigo de todos los ex. A Casanello, debe quedar claro que no lo acusan de errores de procedimientos judiciales, sino de delitos. Para colmo, el fiscal Guillermo Marijuan le ofreció a Lázaro encuadrarse como colaborador de la Justicia y dicen que el exempresario exitoso aceptaría hacerlo y declararía confirmando y ampliando los dichos de su hijo. Y ¿por qué ocuparse de este tema? Porque nos interesa a todos los argentinos. Y porque en Jujuy también comenzaron a aparecer ciertos desaguisados de una Justicia donde entre actitudes valientes y esclarecedoras, se mezclan otras, bastante imprudentes. Tanto que inevitablemente embarcan a la opinión pública en una ola de dudas y reflotan el refrán popular que reza "piensa mal y acertarás". Ojalá que no.

Las acciones en Jujuy

En Jujuy, sólo usando la memoria reciente, se podría recordar el silencio de la Justicia que en Febrero de 2015, recibió una denuncia formal del entonces senador Gerardo Morales, cuando tras ser panfleteado en un libelo con una foto suya al lado de la del fiscal Alberto Nisman, con la leyenda "dejá todo o te va a ir igual". Nadie sabe hoy por dónde anda la denuncia aquella. A poco de asumir, cuando enfrentaba el todavía feroz acampe de la Tupac Amaru en Plaza Belgrano, el gobernador dijo públicamente haber recibido amenazas y denunció que "hay gente armada". Todavía los fiscales hibernaban, y nadie reaccionó. Y la gente armada, supuestamente, sigue andando por ahí. Pero de pronto, los magistrados, retomaron sus obligaciones, (los desentendidos de la realidad, y muchos otros dolorosamente sujetados por la misma realidad), quizás motivados por los nuevos tiempos, y la reestructuración del Poder Judicial local. Con prudencia y firmeza ayudaron a liberar la plaza, y comenzaron una serie de detenciones y allanamientos que se fueron emprolijando con los días, y que terminaron ya por darles la razón en cuanto procedimiento realizaron. Y resistieron airosos decenas de denuncias, recusaciones y agravios de todo calibre. Sin embargo, es necesario puntualizar que el exceso de celo ha instalado en algunos casos errores o precipitaciones. En la Justicia Federal, la absolución de la exdiputada Milagro Sala en el sonado caso de agresiones a Gerardo Morales y Leandro Despouy, por prescripción en el tiempo, advertida por la querella en tiempo y forma, aparece como un papelón mayúsculo que nunca fue explicado. En la Justicia provincial, el juez de control Nº 3, acaba de retrotraer a fojas cero una causa en contra del exministro de Educación, Rodolfo Tecchi –hoy rector de la UNJu-, por supuesto fraude en perjuicio de la Administración Pública. El Fiscal penal nº 3 había solicitado la elevación a juicio oral, pero la defensa y el juez coincidieron que hubo violación del derecho de defensa y del debido proceso. Si todo no empieza de nuevo será grave no sólo porque tal vez no se sepa si los delitos eran tales, sino porque el propio imputado no tuvo oportunidad de vindicarse. En la causa en contra del ex jefe de gabinete del gobierno anterior, por supuesta apropiación ilícita de un terreno, la frustrada búsqueda del encartado durante cuatro días y la extrema espectacularidad de los allanamientos –a los que cierta prensa llegaba antes que los oficiales de Justicia y la policía- quedaron registrados como una innecesaria vejación a la familia. La citación a un exministro de Obras Públicas por el caso de una agresión y posterior muerte del dirigente social Luca Arias, apareció también como desconectada de la realidad de lo sucedido en aquel episodio ocurrido en dependencias del Ministerio, hecho que cualquier jujeño conocía al parecer con más precisión que la Justicia. Hace horas, y respaldando la preocupación general, le tocó al propio fiscal General de la Acusación, doctor Sergio Lello Sánchez iniciar un sumario administrativo en contra del agente fiscal que actuó en un allanamiento realizado en la Municipalidad de El Carmen, por haber incurrido en supuestos procederes desmedidos que habría coronado con amenazas en contra de la senadora nacional Liliana Fellner. La reacción de Lello Sánchez llega como respuesta a la queja formal de la senadora y del bloque del peronismo opositor en la Legislatura, donde el tema se ventiló en la última sesión. Allí, los legisladores del fellnerismo rivalizaron en críticas e ironías, en tanto que le correspondió al presidente del oficialismo, Alberto Bernis, defender como pudo –y pudo poco- el accionar de la Justicia, que además de allanar el Municipio, lo hizo en un local comercial y un domicilio particular, en estos casos, sin la orden correspondiente. Detrás de estos pocos ejemplos, debe quedar suficientemente claro que no se trata de limitar el accionar de la Justicia. Muy por el contrario: se trata de encomiar la preocupación honesta y la celeridad de jueces y magistrados, pero también –respetuosamente- de exigirles seriedad, debido proceso, garantías de defensa para todos, y también corrección y ecuanimidad en las relaciones con la prensa, cada día más alteradas y selectivas. De no ser así, se corre el grave riesgo de que actitudes desmedidas y desproporcionadas, toscamente mediatizadas y hasta ilegales, se hagan pasibles de cuestionamientos, rechazos y nulidades. Y terminen transformando las buenas intenciones en una suerte de dictadura de los magistrados, que bloquearía la transparencia de los procesos y la llegada a la verdad. Y dinamitaría la confianza en la Justicia. No hay en Jujuy un consejo de la magistratura, por lo tanto, le corresponderá al "piso 10" desde donde observa todo la doctora Clara Falcone, llamar severamente a la reflexión a todos los demás niveles del Poder, para que la libertad de pensar, actuar y decidir que hoy disfrutan sea utilizada como los justiciables esperan.

Carlos y Carlitos

Por haber transcurrido seis meses durísimos en los que tuvo que reacomodar el verdadero escándalo heredado del gobierno anterior, el estrés pudo más que la fortaleza del contador Carlos Alfonso, quien cerró detrás de si la puerta del ministerio de Hacienda para no volver jamás. Sin embargo, no se va. Quedará en algún lugar del gobierno ayudando a la modernización del estado. La laxa explicación de los funcionarios de comunicación del gobierno de GM no le hace honor a las calidades personales ni profesionales del excelente funcionario renunciante. Ni siquiera es muy creíble. El volumen de la tragedia administrativa recibida como herencia pintado por el nuevo gobierno, hace suponer que todo lo realizado hasta hoy, es apenas un pequeñísimo porcentaje del trabajo pendiente. Pero más allá de las imprecisiones en la comunicación, el sillón que Carlos dejó vacante del segundo piso de Belgrano 450, lo ocupará un tocayo: se trata del contador Carlos Sadir, Carlitos en el afecto y la consideración que se supo granjear este histórico militante del radicalismo "chulista", que viene acompañando al intendente capitalino desde hace años. Precisamente, fue secretario de Hacienda, y actualmente venía desempeñándose como presidente del Concejo Deliberante, sitio clave para la tranquilidad de Raúl Jorge. Carlitos, de excelentes modos y trato cordial, es dueño sin embargo de una fuerte personalidad. Y también es un gran conocedor de los insondables vericuetos de la administración, como de los tortuosos senderos de las internas y los núcleos de poder del partido gobernante. Todo ese caudal y esa experiencia, quedarán en horas, al pleno servicio de GM en un área clave. En el concejo, el edil José Luis Sánchez asumiría temporariamente la presidencia, y al escaño libre debería llegar el primer suplente Gustavo Muro, Secretario de Coordinación de Gestión. Pero el Intendente no consentiría más sangría de sus funcionarios –ya hubo demasiada en diciembre- y asumiría entonces la suplente segunda. María Galán. Fuertes especulaciones hablaban el viernes de otras renuncias en el gabinete, pero el clima horrible enfrió la especie entre la llovizna y la niebla del fin de semana.

Continuando con la preparación de estructuras y de enclaves teóricos para los tres años y medio de gobierno que tiene por delante, (y mirando hacia más lejos), se lanzó el COPEJ. GM volvió al, lugar donde lo había anunciado en campaña, allí presentó en sociedad al Consejo de Planificación Estratégica, una suerte de think tank jujeño, que es una réplica ampliada de aquel Instituto de Políticas Públicas, que trabajó tanto y tan bien diseñando durante años líneas de acción y pensamiento, pero del que después no tomó muchos funcionarios para la gestión de gobierno. El COPEJ planificará y orientará diseño de políticas públicas para mediano y largo plazo en aspectos productivos, sociales, ambientales y culturales. Y convocará a jujeños destacados que están fuera y dentro de la provincia, sean cuales fueren sus pensamientos políticos y sociales, a representantes de los poderes del estado y de los ambientes académicos. El proyecto es enorme en su sustancia y será realmente importante que un organismo de tan altas metas, por un lado se despoje como dijimos tantas veces desde estas líneas, de lo que Ortega y Gasset definió como un karma que persigue a los argentinos, (y que en los jujeños se magnifica): "La pocilga de la inmediatez". Y por otro lado, reconozca el soberbio consejo del poeta Walt Whitman: "Aprenderás a escuchar en todas direcciones".

Otros temas

Al margen de los proyectos que entusiasman, la Provincia enfrentará esta semana una dificultad constante en su trance hacia encontrar una salida a la crisis del Ingenio La Esperanza. Los trabajadores y sectores de la región buscarán arrancar al gobierno una solución que, tal como está planteada aparece otra vez como un parche de corto alcance. En tanto avanza un pedido de informes generado en el FUYO para conocer toda la verdad de lo que ocurrió allí en los últimos años. Mientras, maniobras tan groseras como burdas, insisten en podrir más el pozo, sin que se sepan aún ni los orígenes ni los destinos de tales operaciones. Mañana, la cúpula del PJ nacional en su sede de Matheu 130 se reunirá por primera vez para bendecir la asunción del senador nacional santafesino Omar Perotti, como nuevo jefe del Instituto Gestar creado por Néstor Kirchner en el 2010. El presidente Gioja señaló que el Instituto tendrá un rol relevante en la vida del partido, por lo que se supone que asistirán Eduardo Alfredo Fellner, consejero titular del PJ y también su hijo Germán Alfredo, diputado provincial quien es el referente provincial de Gestar. Esto sin perjuicio del pendiente litigio judicial por la definición final de la situación del PJ local. Y el jueves, la CTA realizará una marcha en Buenos Aires, por lo que está prácticamente asegurado que en Jujuy, como es habitual, habrá paro y marcha, en rechazo al veto a la Ley Antidespidos, que los anuncios presidenciales a favor de los jubilados y el sinceramiento de capitales, obviamente, no lograron amortiguar. Y así vamos... esperando que Junio, nos trate mejor.

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