La futura primera ministra del Reino Unido, la conservadora Theresa May, quien será la segunda mujer en ocupar ese cargo, es considerada una política prudente, abocada al servicio público y sin estridencias, resolutiva y alejada de los círculos de élite conservadores, y promete una "reforma social" de cara a las negociaciones del "Brexit".
Como favorita desde el día en que David Cameron decidió renunciar, May, de 59 años, contó con amplio respaldo parlamentario y rápidamente se alzó como la líder tory por antonomasia, pero faltaba la obligada carrera de votos, que terminó ganando ayer con el abandono de quien quedaba como su única rival de interna, Andrea Leadsom.
Tibia defensora de la permanencia en la UE, May también venía trabajando de forma pausada y confiada para ganar la batalla final.
"No soy una política vistosa. No hago tours por las televisiones. No curioseo sobre la gente en almuerzos. No bebo en los bares del Parlamento. Simplemente hago el trabajo que tengo delante", dijo esta oriunda del pueblo de Eastbourne, en Sussex, en el sureste de Inglaterra.
Así lo hizo. Pero la misma diputada Leadsom le allanó el camino días atrás cuando, en declaraciones a The Times, insinuó que su condición de madre de tres hijos la capacitaba más que a May -sin hijos- para ser la próxima primera ministra.
"Siento que ser madre significa que tenes un verdadero interés en el futuro del país, un interés tangible", dijo y se hundió en sus propias palabras.
May, en una despejada ruta hacia el cargo, será quien lleve las riendas para salir de la Unión Europea (UE), y dijo que no iniciaría de forma oficial la ruptura con Bruselas, al menos hasta fines de 2016.
"Brexit significa Brexit y vamos a hacer un éxito de eso", se confió y remarcó que uno de sus objetivos será que la inmigración -un puntal en la campaña para romper con Europa- descienda hasta un nivel "sostenible".
Considerada una mujer "sensata" en el ámbito conservador, confiable, prudente y sin mesianismos, May promovió su postulación sin desmesuras ni escándalos.
Hija de un pastor anglicano -igual que la jefa de gobierno alemana, Angela Merkel, con quien también se la equipara-, May que padece diabetes de tipo 1, estudió Geografía en Oxford, fue concejal, parlamentaria, primera mujer presidente del Partido Conservador y la ministra que más tiempo estuvo en la cartera de Interior en el último medio siglo.
Y se hizo célebre y con reputación de acero con una frase contra los policías a los que llamó "vagos y corruptos", al tiempo que les exigió "más trabajo y menos lloriqueo sentimental". Sin que le tiemble el pulso, le recortó planes y dinero a esa institución.
Sin embargo, en los últimos días, en un giro sorpresivo y una campaña más dirigida, May se comprometió a poner al partido conservador "al servicio" de los trabajadores.
Y minutos antes del abandono de Leadsom, la conservadora dejó en claro su deseo "de abordar la desigualdad y restaurar la confianza en la política", aclaró.

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