Estados Unidos y Rusia acordaron el viernes en Ginebra un nuevo y ambicioso cese de las hostilidades en Siria, por una semana a partir de mañana, que incluirá la supresión de los bombardeos aéreos, la mejora del acceso a la ayuda humanitaria y el seguimiento conjunto de los grupos islamistas radicales, así como el compromiso de impulsar el relanzamiento del estancado proceso de paz en el país árabe.
"Hoy junto a Lavrov, y en nombre de los presidentes de nuestros países, pedimos a todas las partes interesadas de Siria compromiso para apoyar el plan que alcanzaron Estados Unidos y Rusia (...) Para llevar este catastrófico conflicto a un final lo más rápido posible a través de un proceso político", afirmó el Secretario de Estado, John Kerry.
Por su parte, el canciller ruso Serguei Lavrov, dijo que a pesar de la desconfianza mutua, las dos partes desarrollaron cinco documentos que permitirán la coordinación de la lucha contra el extremismo y un renacimiento de la fallida tregua de agosto en Siria en una forma mejorada.
"Todo esto crea las condiciones necesarias para la reanudación del proceso político que se ha estancado durante mucho tiempo", aseguró Lavrov en una conferencia de prensa conjunta poco después de la medianoche en la capital suiza y tras más de 13 horas de reunión entre los jefes de la diplomacia de ambos países.
La prolongada negociación dejo al descubierto la complejidad de un conflicto que incluye una mirada de grupos militantes, alianzas cambiantes y los intereses rivales de los Estados Unidos y Rusia, pero también de Arabia Saudita e Irán, como las de Turquía con los kurdos.
El plan ruso estadounidense para reducir la violencia en Siria y dar lugar a una transición política largamente buscada, busca poner fin a más de cinco años de una guerra que hasta el momento causó más de 300 mil muertos y más de 5 millones de desplazados, según cifras oficiales de la ONU.
El alto el fuego comenzará mañana 12 de septiembre, anunció Kerry, en coincidencia con la fiesta musulmana de Eid al-Adha y dos días después de la máxima peregrinación musulmana a La Meca, en Arabia Saudita, que dió inicio hoy.
Por su parte, Lavrov subrayó el compromiso de su país en consensuar una salida pollita a la guerra en Siria y reveló que Al Assad esta dispuesto a cumplir la tregua.
No obstante, en treguas anteriores tanto Estados Unidos, como Rusia y Siria no cumplieron el compromiso adquirido y violaron en reiteradas oportunidades el cese de las hostilidades.
El ambicioso nuevo acuerdo incluye la promesa de una nueva alianza antiterrorista por parte de Estados Unidos y Rusia.

El Gobierno acepto el acuerdo
El gobierno del presidente Bashar al Assad anunció ayer su aprobación del acuerdo para un alto el fuego en Siria, país que se encuentra inmerso en una guerra civil desde 2011, alcanzado por Estados Unidos y Rusia, mientras que la oposición se mostró ambigua y espera recibir más detalles del pacto para adoptar una postura definitiva.
"El acuerdo completo fue alcanzado con pleno conocimiento del gobierno sirio, que lo aprobó", informó la agencia estatal siria Sana, citando lo que describe como fuentes bien informadas, pero sin identificarlas.
"Tendremos que esperar para ver si el régimen (Al Assad) y sus aliados rusos respetan realmente este alto el fuego", afirmó, por su parte, Samir al Nashar, de la Coalición Nacional Siria opositora.
"No confiamos en el régimen porque ha violado con demasiada frecuencia otras promesas de tregua", subrayó Al Nashar
En tanto, Basma Kodmani, una de las líderes de la oposición, manifestó ayer sus preocupaciones pero también sus esperanzas en que realmente se logre poner fin al conflicto.
El Alto Comité para las Negociaciones (HNC) -el grupo que representó a la oposición en las estancadas negociaciones de paz de Ginebra- contribuirá a la reorganización de los grupos de la oposición moderada y a su distanciamiento de los islamistas, aseguró.
Sin embargo, las intenciones de paz quedaron empañadas por nuevos ataques en el país en la jornada de ayer: al menos 24 civiles murieron y otros 90 resultaron heridos en ataques aéreos contra la ciudad de Idlib, ubicada en el noroeste y en manos de los rebeldes opositores a Bashar al Assad, informó el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos.
Los responsables del ataque fueron "aviones de combate no identificados por el momento", según la Ong cercana a la oposición siria y cuya sede se encuentra en Londres.
La agencia de noticias turca Anadolu informó de 28 muertos citando a un representante de los grupos de defensa civil de la ciudad.
Lucha contra el EI
Los responsables de la diplomacia de Rusia y Estados Unidos adelantaron que tras la tregua proseguirán con los ataques al grupo islamista radicales, principalmente el Estado Islámico (EI) pero las diferencias se mantienen en torno al Frente para la Conquista del Levante (ex Frente Al Nusra y recientemente desvinculado de Al Qaeda).
El acuerdo militar entrará en vigor luego de que ambas partes se atengan a la tregua por una semana y permitan la entrega de ayuda humanitaria sin obstáculos, principalmente en la norteña Alepo y las localidades sitiadas de la capital Damasco.
Posteriormente, los militares de las dos potencias comenzarían con un inédito intercambio de inteligencia y la coordinación de orientación.
El conflicto de Siria obligó a millones de personas a huir de sus hogares, lo que contribuyó a la peor crisis de refugiados en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. En medio del caos el EI se convirtió en una amenaza global del terror.

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