La Justicia condenó a una empresa tabacalera a pagarle cerca de 300.000 pesos a un hombre de 65 años que fuma desde los 14 años y asegura tener secuelas crónicas debido a que le afectó su salud, aunque la compañía anunció que apelará la medida.
Se trata de Hugo César Lespada, un ciudadano que vive en la localidad de Sierra de los Padres (a 15 km al oeste de Mar del Plata sobre la ruta 226) dedicado a la venta de productos comestibles, que vive con su familia y sus nietos.
Lespada pasó gran parte de su vida preso de la adicción al cigarrillo y con el paso del tiempo su calidad de vida fue empeorando y hoy se hace evidente el deterioro en su cuerpo, producto de los 50 cigarrillos que consume por día desde los 14 años.
El hombre, mediante el abogado Néstor Arostegui, demandó a la empresa que produce los cigarrillos, Massalin Particulares S.A y la Justicia dictaminó a su favor.
El Juzgado Civil y Comercial N§ 14 de Mar del Plata, a cargo de José Méndez Acosta, dictaminó que la empresa tabacalera deberá pagar a Lespada casi 300.000 pesos por los daños y perjuicios derivados del consumo de cigarrillos.
Arostegui, sostuvo que "el fallo tiene fecha el 6 de agosto de este año y es la primera vez que una sentencia judicial sale a favor de un consumidor en Argentina, a pesar de que la tabacalera ya apeló el fallo".
El abogado dijo que "el monto de la condena en un principio era de 100.000 pesos, pero con los montos nominales acumulados se llega a unos 300.000 aproximadamente".
"Creemos que para el mes de octubre o noviembre de este años los jueces de cámara sustanciarán la apelación" , presentada por la compañía.
"Lo que pretendemos con Lespada es que este fallo contemple la salud adictiva de la gente, que la gente deje de consumir publicidad engañosa, que los jueces condenen a la tabacalera y que la Justicia analice la salud de la gente como una calidad de vida", señaló.
Lespada, por su parte, recordó el momento en el que comenzó a fumar y aseguró que, "a pesar de sus múltiples intentos", no pudo dejar de fumar cigarrillos, "uno tras otro, día a día". "Uno a través de los años se va dando cuenta de que es una adicción, pero es algo que no se puede dejar. Cuando uno es jovencito el cuerpo es fuerte y no se da cuenta de lo que se está ingiriendo", puntualizó. "El tema es que a medida de que va transcurriendo el tiempo uno va viendo el deterioro y lo va imposibilitando de hacer pequeñas cosas", indicó el hombre, que quiere destinar la plata del fallo a tratamientos para salir de la dependencia y curarse con buenos tratamientos".

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