El grupo EI atacó una sede de Save the Children

Un ataque con seis muertos -reivindicado por el grupo Estado Islámico- contra una sede de Save the Children en Afganistán seguía ayer "en curso", según la ong, que suspendió sus actividades en el país.

El ataque, cuatro días después de un asalto talibán a un gran hotel de Kabul, se produjo en Jalalabad, en el este de Afganistán, y además de la muerte de agentes de seguridad de la ong y de civiles, provocó heridas a 24 personas.

"Save the Children puede confirmar que el incidente de seguridad que afectó a nuestra oficina de Jalalabad, en Afganistán, sigue en curso", dijo un portavoz de la organización en un comunicado, contradiciendo a un responsable local que había anunciado previamente el fin de la ofensiva.

En consecuencia, "todos nuestros programas en Afganistán quedaron suspendidos temporalmente y nuestras oficinas están cerradas", añadió.

Tras hacer estallar un coche ante la sede de la ong británica, los atacantes dispararon una granada contra el complejo. El ataque fue reivindicado por el grupo Estado Islámico (EI) a través de su órgano de propaganda, Amaq.

Según un reportero de la AFP, las fuerzas de seguridad estaban intentando ingresar al complejo.

"He oído una enorme explosión. Parecía un coche bomba. Nos hemos puesto a cubierto y he visto cómo un hombre armado con un lanzacohetes disparaba contra la puerta principal para entrar en el recinto", contó Mohamad Amin, que logró escapar saltando por la ventana y fue hospitalizado por heridas en una pierna. En la televisión afgana podían verse imágenes de una espesa columna de humo negro y lo que parecía ser un vehículo en llamas a las puertas de la oficina. El grupo Estado Islámico incrementó los ataques en zonas urbanas en los últimos meses, con las mezquitas y las fuerzas de seguridad afganas en la mira, en un momento en que su rama afgana se expande más allá de su bastión en el este. Fundada hace 98 años y con base en Londres, Save The Children es una ong internacional que promueve los derechos de los niños llevándoles ayudas a las zonas más pobres de los países en vías de desarrollo.

El movimiento insurgente talibán se distanció del ataque.

Organizaciones en la mira

En los últimos meses hubo "numerosas amenazas" en Jalalabad, pero no específicamente contra extranjeros, indicaron fuentes occidentales en la ciudad.

Jalalabad, capital de Nangarhar, en la frontera con Pakistán, alberga a gran cantidad de talibanes y de miembros del grupo EI, que convirtieron varios distritos de esa provincia en sus bases en Afganistán.

El ataque contra Save the Children, que ayuda a los niños que trabajan en la calle y está presente en Afganistán desde 1976, es el último de una serie de ataques contra ongs humanitarias en el país. La decisión de la ong de suspender sus operaciones subraya los crecientes peligros para los trabajadores humanitarios, entre los que cada vez ha habido más víctimas de la violencia insurgente en los últimos años. El Comité Internacional de la Cruz Roja anunció en octubre que reduciría "drásticamente" su presencia en el país.

 

 

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