Quienes creían que el tiempo electoral estaba lejos, se equivocaron. Desde estas líneas veníamos advirtiendo acerca del adelantamiento de las elecciones provinciales, algo que aún no está admitido oficialmente, pero en lo que se trabaja con ahínco. Y no es solo Jujuy la provincia que armaría su propio cronograma electoral, el temido efecto cascada se dará en muchas otras para sumarle al PRO un dolor de cabeza más. Sin ánimo de pagar con la misma moneda, los socios provinciales de Cambiemos optarían por hacer la suya, como el PRO hizo durante los casi tres años de gobierno. Y nadie podrá objetarles defender sus territorios y los laureles obtenidos en el 2015, aunque hoy estén algo marchitos. El gobernador jujeño viene dando pistas de su independencia de criterios desde hace tiempo. Gerardo Morales ha expresado más de dos veces su contrariedad por "enterarse por los diarios" de decisiones trascendentes de la vida nacional, y otras no menos importantes para la vida de las provincias. El GM no amenaza con romper, ni le dijo a nadie todavía "yo se los dije" recordando aquella icónica convención radical de Gualeguaychú donde a su pesar firmó -por disciplina partidaria- el acta de nacimiento de la coalición que gobierna el país. La historia que se escribió después, llega a hoy teñida de (des)acuerdos novedosos y de nuevas (des)lealtades. Pero todo, de aquí en adelante, será puesto en revisión. La política es así: dinámica y cambiante. El gobernador jujeño expresó, tal vez con más firmeza que la propia presidencia de la UCR, el choque ideológico de los radicales con los macristas. Muchos radicales lo aplauden y hasta lo anotan en el deseo de ir en el 2019 integrando una fórmula propia, amiga del PRO, pero con identidad Yrigoyenista. Por otro lado, le valió los ataques de sectores empresarios, la Sociedad Rural, y un conjunto de economistas que sostienen el plan del gobierno. "No se dan cuenta que al ajuste lo pagan los pobres" dijo claramente, cuando lo llamaron "trasnochado" y muchas otras cosas más duras por su pretensión de recargar los esfuerzos sobre los sectores más favorecidos por el modelo. Realmente, el "retroceso" que anunció el gobierno nacional al desestimar que los usuarios paguen la compensación por supuestas pérdidas de las empresas productoras y transportadoras de gas, es casi una grosería: no lo pagará la gente, dijeron, se hará cargo el Estado. Es tan infantil el argumento que al recordar que "el Estado" es la gente, se cae de a pedazos. Con un agravante: con "el Estado" lo pague, en realidad también lo estarán pagando quienes no usan el gas. Y algo más: la movida puede generar antecedentes y derechos a otros para que reclamen al Estado que se haga cargo de las acciones fallidas, sería el fin del riesgo empresario. Esto es apenas un ejemplo de las terribles corrientes subterráneas que sacuden con fuerza la intimidad de Cambiemos y que más tarde o más temprano, marcará la cancha de tal manera que aparecerá con rigor inevitable la identidad partidaria de cada socio. Y hay en el radicalismo, posiciones y principios que se ubican en las antípodas de las definiciones del PRO. Sin desarmar la coalición el GM cuidará su quinta, y si todo sale como él espera, subirá varios peldaños en la escala de valores de la política nacional, y cobraría suficiente autoridad como para ser la prenda de unidad que le evite a la UCR algunos alejamientos, y hasta algunas fisuras en su añeja estructura. Y el GM viene dando pistas muy fuertes de posibles cambios políticos y estratégicos que dejarían con la boca abierta a más de un desprevenido. Quien quiera oír que oiga...

"Lilitos", ¿usados?

Algo parecido, mucho menos diplomático y más expuesto, es lo de Lilita Carrió. La relevante chaqueña está parada al borde de la cornisa, y su fuerza radica no sólo en sus votos, sino en lo que muchos -adentro y afuera de Cambiemos- consideran como la referencia moral en contra de la corrupción. Enemiga pública número uno del kirchnerismo y del cristinismo, revaloriza su figura enfrentando con fiereza al grupo interno del PRO que insiste en la antinomia Mauricio Macri/Cristina Fernández como estrategia electoral. La semana pasada coronó su enfrentamiento con la imprudencia verbal del ministro de Justicia, Germán Garavano, presentando un pedido de juicio político que si bien no tendrá andamiento en los estrados judiciales, mostró los curiosos movimientos políticos de quienes, en lugares opuestos de la vida pública, coinciden sin embargo en objetivos corporativos comunes muy difíciles de explicar desde la buena fe. En Jujuy, Lilita Carrió no tiene tropas partidarias significativas, pero en los grandes sectores no enrolados en los partidos políticos, su mensaje prende con notable repercusión. De todos modos, los "lilitos" jujeños, alineados con la jefa, no sacarán los pies del plato, pero igual que ella, nunca se sintieron tan fronterizos como hoy, desde que fundaron la coalición como herramienta idónea para sacar al cristinismo del poder. Ellos, tienen identidad partidaria, se reconocen de raíz radical, pero precisamente, radicalizan su posición frente a los choques permanentes que se agravan día a día en el horizonte interno, y junto a su líder aseguran que "muchos en Cambiemos, nos sentimos usados".

"¿Ofiopositores?"

Una curiosa foto, sobre la que no se profundizó mucho en los últimos días, fue la que entregó el multitudinario acto del Día de la Lealtad en San Miguel de Tucumán. Más de cincuenta mil fervorosos peronistas, dieron la bienvenida a un heterogéneo grupo de referentes antimacristas que buscan su destino, y sirvieron de marco ideal al lanzamiento de la fórmula de la gobernación de aquella Provincia, Juan Manzur y Osvaldo Jaldo. En medio de la calurosísima jornada y la emoción de la celebración del día del nacimiento formal del Movimiento Justicialista, muchos no advirtieron que en el palco, en lugares preponderantes, se encontraban dos conspicuos referentes y dirigentes de Cambiemos y Cambia Jujuy: el diputado provincial Marcelo Nasif y el diputado nacional Alejandro Snopek. Es obvio que por su origen, no tuvieron dificultades en cantar la marcha peronista y en hacer la "V" de la victoria, tradicional signo de fe justicialista. Pero al mismo tiempo, serán dos puntales de la reelección del gobernador Gerardo Rubén Morales, cuando se convoque a votar en Jujuy, posiblemente el tercer domingo de mayo. Para el GM sería otro pequeño triunfo de su propuesta de "cambio cultural" en la política, pero para las certezas que brinda la identidad partidaria, sería una situación sin explicaciones lógicas.

Según confesaron allegados a los nombrados, seguidores de Sergio Massa, aferrados a cuyo brazo subieron al palco en Tucumán, el desdoblamiento de elecciones les vendría como anillo al dedo: en Mayo soldados oficialistas de Cambiemos con Gerardo, Agosto (Paso) y Octubre (generales), militantes opositores con la alternativa peronista que el massismo teje hoy con el peronismo. Se reconoce así la frase mítica que dice que la política es el arte de lo posible. Esto, visto y analizado con los valores de hoy. Pero a pesar de lo exiguo del tiempo que va hasta las urnas, todo puede cambiar todavía. Y quizás aparezca alguna explicación razonable.

Exmassistas

Liberado del compromiso con el massismo, el socio más importante de la coalición que gobierna nuestra Provincia, el partido Primero Jujuy del vicegobernador Carlos Guillermo Haquim, tiene las manos más libres para ensayar cualquier posicionamiento que no lo indisponga con la coherencia ideológica. Hasta puede seguir su camino como partido provincial, como socio integrante de Cambia Jujuy, socio adherente de Cambiemos o simplemente en soledad, si así lo decidieran sus autoridades cuando llegue el momento. Ninguna de las variantes implicará cuestionar o romper la coalición actualmente vigente, pero haberse liberado de los compromisos desde 2015, les asegura que cualquier decisión futura, no caerá en la incongruencia de otros sectores. Por ahora trabajan con gran intensidad peinando el territorio provincial. 

La “experiencia Perassi”

Algo parecida es la situación del Partido Provincial Gana Jujuy, del exgobernador, legislador (mc) del peronismo y actual ministro de Gobierno de Cambiemos, Oscar Agustín Perassi. El “Gringo” con su habitual cintura política, reconoce a quien lo quiera escuchar la existencia de los rumores de elecciones provinciales en Mayo, pero la resguarda decisión final exclusiva del gobernador. Tiene razón, y agrega que fue él mismo quien en 1995, cuando gobernaba Jujuy y se preparaba para buscar su reelección, desdobló las elecciones. Se debe recordar que las nacionales fueron el 14 de mayo (ganó Carlos Menem del PJ, y le siguieron Octavio Bordón del Frente País, Horacio Massacessi de la UCR y Aldo Rico del Modin. El gobernador Perassi, convocó a elecciones para el 1 de octubre, y el resultado favoreció a Guillermo Eugenio Snopek del Frente Justicialista, (a quien se sumaron los votos de Agustín Perassi por el sistema de Ley de Lemas), seguido por Gerardo Morales (UCR), Cristina Guzmán (MPJ), Pedro Octavio Figueroa (MRC), Julio Moisés (FJP), Annuar Jorge (MUR) y Horacio Emilio Conessa Mones Ruiz, de Fuerza Republicana. En aquel momento, las disidencias se presentaban entre frentes y partidos provinciales, pero la identidad partidaria e ideológica no tan enrevesada entre límites difusos y difíciles de comprender como hoy. Como sea, Perassi, espera y revisará su identidad política según se vaya aclarando el panorama.

La situación del PJ

El capítulo aparte, es naturalmente, el del peronismo. Volviendo al acto del Día de la Lealtad, Tucumán mostró la potencia que el PJ podría llegar a mostrar en una elección, si estuviese realmente unido. Allí estuvieron algunos gobernadores y vicegobernadores, los principales referentes de la CGT, y figuras relevantes como Sergio Massa, Miguel Pichetto, Graciela Camaño, Daniel Scioli (súbitamente distanciado del cristinismo, pero súbitamente regresado el sábado en la misa por el Trabajo convocada por el neocristinista Hugo Moyano), Julio Bárbaro, Diego Bossio, y autoridades partidarias provinciales donde el PJ no es gobierno, tal el caso del presidente del PJ jujeño Rubén Rivarola. No faltó el cotillón peronista y las emotivas referencias a la gesta partidaria de 1945 aparecían como el cemento que cohesionaba el futuro. Pero apenas transcurrido el acto, las diversas fracciones hicieron interpretaciones tan disímiles, que dejaron en suspenso el avance hacia una unidad concreta y real. Sólo quedó claro que esa mayoría reunida en el Jardín de la República rechaza la sociedad con el cristinismo. Por lo menos si las pretensiones de Cefk siguen siendo conducirlos a todos, y hoy aparece poco probable que ella acepte otras condiciones que no sean las propias. Las tropas afines a la expresidente de la Nación realizaron actos menores en diferentes puntos del país, (el más importante en provincia de Buenos Aires) y sin la presencia de la señora. Y hubo otros líberos que presidieron actos, pero con la mirada puesta en Tucumán. El tema, vuelve a ser el que da título a estas líneas: parece ser -simplemente- cuestión de identidad partidaria. Como fueron a Tucumán, los peronistas jujeños volvieron. Contentos, heterogéneos, desconfiando unos de otros, confundidos y apremiados por la duda y esperanza del catecismo que cantan en la marchita: “¿Todos unidos triunfaremos?”.

Los temas de siempre

En tanto en Jujuy la realidad sigue firme. O más bien inestable. El Frente Gremial volverá esta semana al ataque por sus pedidos al gobierno que parece ya no tener más que ofrecer. Con todos los tiempos rebasados y aparentemente sin argumentos para justificar que se siga pateando la pelota hacia adelante, los jujeños esperan el desenlace de la quiebra/venta del Ingenio La Esperanza. La causa Pibes Villeros se encamina hacia su final, la causa de la Balacera de Azopardo también. La situación de la jefa tupaquera Milagro Amalia Ángela Sala de Noro enfrenta un horizonte negro. La Megacausa casi seguramente seguirá navegando en escenarios complicados donde las turbulencias judiciales vienen enmascarando el centro de gravedad de su origen. Para todas estas causas, se esperan decisiones fuertes, lógicas y razonables de la Justicia, a la que ya demasiado la han arrastrado hacia por mares de atrasos, dilaciones que sólo logran el retardo de la Justicia. En Brasil votan el domingo. En el país sigue la puja entre el dólar y las tasas, la inflación trepó a 6,5% y los juicios acorralan a los referentes del planeta K. Del coloquio de Idea, se esperaba más de lo que dejó. Todo, aunque no lo parezca, tiene que ver y cada día más, con la identidad partidaria -o la falta de ella- de los protagonistas de la cosa pública. Algo que la gente espera...
 

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