Es tan cambiante y vertiginosa la realidad, que el ciudadano común y mucho más los periodistas, debemos ir acostumbrándonos a leer y descifrar las señales que se encienden en el firmamento. Algunas explotarán como globos de ensayo, pero otras se convertirán en claros antecedentes de lo que vendrá. Tanto de lo bueno como de lo malo. Y de las aventuras e incógnitas que quedarán por conocer. Desde el exterior, el ”efecto Bolsonaro” tendrá varios efectos. El primero, al parecer, es que el flamante presidente de Brasil, no tendrá entre sus prioridades la amistad con Argentina. Ya anunció que su primer contacto oficial será con Chile, el otro gobierno de derecha de Sudamérica, pero con economía estable y en franco crecimiento. Si bien nuestro país exhibe un gobierno de ideología afín, la extensa crisis, y la inestabilidad latente que no se disimula con declaraciones filo optimistas de la dirigencia, no le garantizan a Brasil ninguna seguridad como para quedar dependiente sólo de su principal socio histórico. La ecuación la inventó Juan Perón en la década del 40: inauguró el “ABC”, Argentina, Brasil y Chile, pero la estrategia para el cono sur, tiene hoy un miembro en terapia intensiva permanente que lo hace poco atractivo, hasta para los “amigos”. Lo que dijeron ya Jair Bolsonaro y su ministro de Economía Paulo Guedes, es una señal clara que no se debe ignorar.

Señales de Justicia

Otra apuesta fuerte de Brasil -apuesta o ejemplo- fue la designación del Juez Sergio Moro, el emblema del Lava Jato que embistió contra la corrupción oficial, quien pasará a ser ministro de Justicia. Las críticas se adelantan a decir que es una devolución de favores por haber contribuido fuertemente en la encarcelación de Lula Da Silva allanando el camino de Jair a la presidencia. Otros ven una gran apuesta a la Justicia como pilar de un sistema que no quiere retroceder en el tiempo. En Argentina, la manipulación y la acción siempre sospechada de la Justicia, en todos sus niveles, no termina de desembarazarse de su mote de funcional al gobierno de turno. Sólo un presidente intentó una vez, darle a la Justicia el verdadero rango de independencia que necesita. Fue Raúl Alfonsín, quien al ganar la presidencia, le ofreció la presidencia de la Suprema Corte al derrotado en la contienda electoral, el peronista Ítalo Argentino Luder. La lamentable negativa de Luder privó al país de la bisagra que hoy nos alejaría de las sospechas y los temores a los justiciables, siempre convencidos de que Ben un sistema donde la Justicia no es creíble, siempre será preferible no tener razón. Son señales...

El raro "efecto B"

El “efecto Bolsonaro”, se asentó en Argentina con otras características. Algunos dirigentes encandilados por el éxito del brasileño salieron a buscar heredar o imitar la rutilante aparición del presidente electo. Buscando mostrarse como ”el Bolsonaro argentino”, el fuerte empresario y político salteño Alfredo Olmedo de clara tendencia conservadora cristiana, admirador de Donald Trump y hoy diputado nacional salteño del monobloque “Salta Somos todos” de raíz peronista, se lanzó como candidato a Presidente, confiando en captar la “sensación” de ser distinto a todos. Sin referirse al “efecto B” pero con el mismo criterio, de un tiempo a esta parte, tanto importantes peronistas como destacados dirigentes del PRO, (conscientes de que sus candidatos “naturales” quizás no ganen el corazón de la gente), buscan su Bolsonaro y -por ejemplo- conversan, cenan, toman el té, se sacan fotos y tientan a un outsider millonario y famoso para incorporarlo a sus filas: Marcelo Hugo Tinelli. Al exitoso conductor de TV, cualquier colectivo lo dejaría bien en las puertas de la Casa Rosada (ambición que él no oculta), aunque se manifestó, ligeramente inclinado al peronismo. Todas, son señales que hay PBPB que aprender a traducir...

Señales de economía

Otra clase de señales se ven todos los días. Carlos Melconián, el lúcido economista PRO (en retirada) advirtió que quien asuma en el 2019, deberá hacerse cargo de la herencia horrible de la era K y de estos años PRO. “Prendemos velas por la tranquilidad del dólar y la baja de los tasas a mediano plazo para evitar el default” dijo marcando la cancha al optimismo oficial. La señal es clara: sonó a ”estamos en manos de la Providencia y del mercado. Fifty/fifty”. Mientras tanto, la deuda sigue creciendo: en la semana el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), otorgó a Argentina un préstamo de 900 millones de dólares y el Banco Mundial, otro crédito de 950 millones. En los dos casos, la plata será destinada a planes sociales y programas de asistencia a los más pobres. Quiere decir que el gobierno se está blindando para contener explosiones sociales, y no abriéndose a líneas de crédito para producción, consumo o desarrollo. Son señales, apenas...

Señales de campaña

Hoy, serían trece las Provincias que buscarían adelantar sus elecciones locales, obviamente, para proteger su territorio y despegarse de Cambiemos y de Mauricio Macri, que no logró detener la marcha por el tobogán donde la economía lo sentó hace meses. Jujuy es una de esas Provincias. Gerardo Morales, que después de propinarle varios cachetazos al gobierno nacional, todos justificados en compromisos incumplidos, en dolorosos anuncios unilaterales, y en la falta de respeto y reconocimiento a la línea radical que cogobierna, ha moderado su discurso en las últimas horas, pero reiteró que será Febrero el mes clave para anunciar -formalmente- campañas y movimientos políticos. Es clara la señal: si llamará a elecciones en mayo, noventa días antes calza justo un cronograma electoral que comience, como corresponde a una provincia que arranca el año, después del carnaval. Pero el GM no es el único. Santa Fe también iría a mayo, en Córdoba apuran a Schiaretti para convoque para junio, Chubut y Salta piensan entre marzo y junio, y Chaco, San Juan, Tierra del Fuego, La Rioja, San Juan, La Pampa Entre Ríos, trabajan intensamente en la definición de sus elecciones.

Señales de GM

Volviendo a Gerardo Morales, hubo versiones que nacían en los operadores cercanos al gobernador, mostrándolo con deseos de retomar contacto con el tigrense Sergio Massa. Como se recordará, el peronista renovador, ganó la elección presidencial en Jujuy en el 2015, y le arrimó en esa ocasión unos buenos miles de votos al GM. Claro, era con la intercesión de su compañero de fórmula, Carlos Guillermo Haquim. Pero, las vueltas de la vida muestran al actual vicegobernador aferrado a la coherencia prometida y a su límite, que hoy es precisamente Massa, quien en un cruce de caminos volvió a dialogar con el peronismo, el kirchnerismo y hasta con el cristinismo. Haquim no toleró el derrape y se borró del massismo, pero parece que GM no le haría asco a recuperar la antigua alianza con el renovador. Eso le significaría evitar que un candidato a gobernador massista se presente en Jujuy por separado y le quite votos. Le pondría en línea la posibilidad de componer una fórmula con el diputado nacional Alejandro Snopek -fiel a Massa- y repetir una fórmula radical-peronista (y sumar otro apellido ilustre del PJ a Cambia Jujuy), ya que en este panorama, repetir la fórmula Morales/Haquim se vuelve muy complicado. Claro, hay otras posibilidades: que siguiendo las señales, GM teja alianzas nuevas, o bien que para la fórmula 2019 elija un radical de paladar negro, el diputado provincial Alberto Piqui Bernis, o el senador nacional Mario Fiad. Éste último, por razones muy fuertes, tendría una ventaja sobre el presidente del bloque local.

Nuevas señales

Lo cierto es que los sondeos y encuestas preliminares, están preocupando a más de uno. Los números de los oficialismos caen, hoy a la imagen de Macri le dan tan bien y tan mal como a CEFK: 38% y 39% positivos y 58/58% negativos. Y el repunte de la economía como rampa de ascenso es apenas un deseo dorado que nadie se anima a firmar como garantizado mientras sigan así el dólar, la inflación, la tasas, las naftas y todos los precios. Y aparecieron algunos datos que maneja el peronismo en Jujuy, y que le están levantando el ánimo: aún sin tener candidatos a la vista, y sin poder resolver las incertidumbres que arrastran, les han dicho que entre PJ y UCR, así netos, o bien los frentes que lideren, hoy las diferencias no serían tan marcadas como hace unos tres años. Pero, claro, el peronismo debe apurar la maduración de su oferta electoral y su unidad.

Señales del PJ

Las señales dentro del justicialismo todavía son dispersas. El presidente del partido, Rubén Rivarola, se manifestó a favor de seguir trabajando de manera urgente en la consolidación orgánica de “la herramienta” en cada rincón de la Provincia. Si esa maquinaria llega aceitada al 2019, gran parte de una elección se puede mirar con más optimismo. El resto de los sectores internos aún no han mostrado más que ánimo de instalarse y marcarse diferencias entre sí. Aún no han pasado de reuniones de cúpulas en coquetos escenarios, a encuentros populares en clubes del interior, y permanentes cenas y asados “de militantes”. Aspirantes a candidatos sobran, algunos piensan en un “muleto” que se sacrifique y les permita trabajar “para más adelante”. Otros, mirando las complicaciones del modelo gobernante piensan en dar un batacazo el año que viene, pero de lograr una fuerza homogénea (aunque sea en los fundamentos) para subirse al colectivo de un Partido listo para competir, de recobrar la vigencia de que “para un peronista no hay nada mejor...” todavía nada. El exoficialismo se juntó hace una semana con “dirigentes supremos” ya probados. Otras agrupaciones varias lo hicieron hace días. Esta vez hubo algunos intendentes y comisionados sobrevivientes, y referentes de Unidad Ciudadana, Movimiento Evita, Kolina, La Cámpora, Unidos Podemos, Tupac Fuyo, Miles, Fremipe, Bases Peronistas, Partido de la Victoria, Unir Jujuy, La Ola, 25 de Mayo, Nuevo Encuentro y otros. Cundió el entusiasmo, con la mayoría reivindicando al peronismo, pero cuestionando a todos los demás y mirándose de reojo entre sí. Desde otros sectores valoraron con sorna la cantidad de sellos de goma y criticaron ácidamente la pobrísima sumatoria de votos que le achacan a esa juntada. Por ahora, todas son las señales de una oposición, que no aprovecha aquellos incipientes números propicios de una provincia que siempre fue peronista. Cambiemos, agradecido... respira tranquilo gracias a esa dispersión.

Señales de avances

Por otro lado, la actualidad sin prisa y sin pausa, sigue. En la Justicia local, las causas que involucran a la señora Milagro Amalia Ángel Sala de Noro siguen. La SCJ dejó firme la condena de tres años de prisión en suspenso por aquella lejana agresión a los entonces senador GM y a Leandro Despouy titular de la AGN. La balacera de Azopardo tiene plazo de finalización en diciembre y la “Megacausa” y “Pibes Villeros” se deslizan hacia sus conclusiones, sin plazos definidos. Llegarán en estos días los auditores de José López, y con sus declaraciones, llegarán seguramente más motivos de atrasos y recursos dilatorios.

El Frente Amplio Gremial está recalentado. Gremios fuertes, como APUAP, ATE, Judiciales, APOC y otros rechazan el aumento salarial que ya están cobrando de todos modos, y replantearán quejas al gobierno.

El ministro de Producción declaró en algunos medios que con el culebrón del Ingenio La Esperanza “estamos ya en tiempo de descuento” para llegar a un final feliz con la venta y el traspaso a los nuevos dueños colombianos. Si es así, no importará que los tiempos de descuento hayan sido muchísimo más largos que el tiempo normal y razonable del partido que se jugaba por el premio del complejo agroindustrial. Dicen que todo está bien… sin termina bien.

Puede ser, pero todas las señales, aunque sean apenas señales, están y se quedarán para seguir dando pistas de por qué pasa todo lo que pasa…

 

 

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Debe iniciar sesión para comentar

Importante ahora

cargando...