Para explicar la actualidad serviría compararla con esos novísimos licuados y jugos que los chefs de avanzada preparan mezclando remolacha, apio, crema, edulcorantes, zanahoria, yogurt, semillas, dulce de leche light, raíces y tallos de diversas plantas, algunas pulpas y cáscaras de frutas varias, etc., etc. El resultado es un brebaje espeso de colores llamativos que, según sus fanáticos, sirve para adelgazar, llenarse de vitaminas, erradicar la acidez, combatir la caspa, mejorar el humor y fortalecer el crecimiento del cabello, entre otras cosas. La mayoría de ellas, muy difíciles de comprobar. Para lograrlo, hay que apurar el trago rápidamente, para soportar un sabor entre horrible e indescifrable, y una textura también indefinible. Y esperar. La relación del Gobierno nacional con las provincias es algo parecido. El PRO, dueño y señor de las decisiones en las que Argentina avanza en estos días, ofrece sus acciones como la única salida posible a la enorme crisis -la heredada y la propia-. Los diecinueve ministros nacionales, más los funcionarios que rodean al presidente Mauricio Macri, amenazan con reducir los gastos innecesarios, sacarse de encima las familias enteras ocupando cargos, y bajar las gigantescas plantas de personal -heredadas y propias también- pero nada de esto se concreta, y todo sigue igual, o peor. Y les reclaman a las provincias seguir el mismo temperamento. Y las provincias lo imitan al pie de la letra. Los nuevos ministros y funcionarios nacionales, inmediatamente después de haber asumido, entraron a la ronda de la incontinencia verbal que tanto daño hace. Desde la “breve turbulencia” y el “acá no hay crisis” de Marcos Peña, hasta que Luis Caputo, dijo “la crisis es lo mejor que nos podía haber pasado” y uno se pregunta cómo se puede festejar negar una desgracia y un conjunto de impericias, y pasar a festejarlos sin solución de continuidad. Dante Sica asegura sentirse “cómodo” con el dólar en $ 28, y a la vez afirmó que la segunda mitad del año será todavía peor, y que la inflación “será bastante más alta de lo previsto”. ¡Bienvenida comodidad! Sin embargo contradiciéndolo, el “superministro” Nicolás Dujovne informó que “la economía se recuperará en dos o tres meses”. Coincidió, el ministro Javier Iguacel afirmó que “en tres meses, la situación mejorará”, empecinado como todos los del PRO en ponerle fecha a los fracasos, y tras cartón afirmó que faltan para agosto o septiembre aumentos de los servicios y de los combustibles. El mar de contradicciones hoy se presenta francamente tormentoso, y solamente queda como aliciente para echarse a navegar el optimismo generoso del presidente Macri. El mismo que viene expresando desde el 10 de diciembre del 2015 y que desde esta columna alertamos hace tiempo como un peligroso voluntarismo “a la violeta” a través del cual queda la sensación de que todavía no nos están diciendo toda la verdad. Algo parecido les debe pasar a los gobernadores, como que la gran mayoría de los argentinos todavía no sabe a ciencia cierta qué les dan para tomar.

Mandatarios oficialistas
El jefe del Poder Ejecutivo de Jujuy, Gerardo Rubén Morales, inicialmente tenaz cuestionador y opositor frontal a Mauricio Macri (los que recuerdan hoy aquel congreso radical de Gualeguaychú, piensan que entonces el GM tenía razón), pero terminó siendo uno de los pilares más sólidos que sostiene al PRO. El GM le aporta su enorme prestigio político y su blindada confianza como gobernante, al punto de haber sido mencionado más de una vez en los más altos planes electorales futuros. Pero, de tanto apoyar un modelo que hoy hace agua por los cuatro costados, la erosión del Gobierno nacional puede comenzar a llevarse puesta la imagen del GM, que persiste en sus denodados esfuerzos por sostener la esperanza y maniobrar con nuestra provincia con su trabajo personal y estirando al máximo su limitado presupuesto, en medio del turbión. Sin ir más lejos, y para aportar a las contradicciones, Mauricio Macri reunió a los “gobernadores oficialistas” en Buenos Aires. Estuvieron el GM, Gustavo Valdez de Corrientes, Alfredo Cornejo de Mendoza, el jefe de Gabinete Marcos Peña; el ministro de Interior, Rogelio Frigerio y el presidente de la Cámara de Diputados, el recuperado e insustituible Emilio Monzó. Aunque estaba en la Quinta, María Eugenia Vidal evitó el encuentro. Entre cordiales sonrisas, y dándose de patadas con las especulaciones de sus ministros, el Presidente les dijo que la parte más dura del ajuste “será el año que viene”, precisamente cuando esté lanzada la campaña electoral, algo que en las provincias siempre duele más e influye tanto. El GM y los demás gobernadores aún no se expidieron sobre ese encuentro en Olivos, quizás por una táctica concertada, o tal vez por piadoso silencio frente al insólito anuncio. En esa misma reunión también el jefe de Estado los convidó a analizar las últimas designaciones y cambios en el gabinete. Tarde: los mandatarios, y seguramente de manera especial el GM, hubiesen querido ser consultados antes, y no convocados a consentir las decisiones tomadas. Porque los mandatarios radicales de esa mesa chica tienen ideas propias y cuestionamientos fuertes a muchas actitudes de MM, como los beneficios intocables a la provincia de Buenos Aires y a la Caba. Es decir, otra vez, el PRO dio los golpes de timón sin preguntar, y los socios mayoritarios de la alianza gobernante se enteraron por la prensa y quedaron entrampados en la necesidad de respaldar para evitar males mayores. Sólo median la esperanza, el optimismo, y el objetivo de compartir los esfuerzos para llegar a la playa antes de escorar. Es decir, el licuado político como aquellos jugos multipropósito, está lleno de gestos, ademanes, amables reuniones y edulcoradas palmadas en la espalda. Pero todos saben que entre las mieles, la realidad desliza el terrible locoto, ingrediente indeseado en esa mezcla, que se hace sentir con una fuerza cada vez más intensa. Las encuestas que se conocen hoy, algunas encargadas por el oficialismo, dan cuenta de la baja de la imagen y de la intención de voto de los gobiernos, pero debe quedar muy claro que, a pesar de ello, Macri volvería a ganar en un eventual escenario de balotaje, y el GM, todavía les saca varios cuerpos de ventaja a los posibles opositores locales. Hay otras encuestas, más duranbarbistas, que aseguran que la imagen de Macri recupera puntos de manera notable.

¿Tinellistas en Jujuy?
En el barco de la oposición nacional sin brújula, y sin capitán, apareció un nuevo jugador: castigado por su sociedad fallida con Cristóbal López, el zar del juego y de los medios K, hoy preso, habiendo cedido su productora top “Ideas del Sur”, y luego de un escandaloso y frustrado intento de copar la Asociación del Fútbol Argentino, Marcelo Tinelli, siente que se puede alzar con la Presidencia de la Nación. El exitoso conductor de Showmatch metió un pie en la grieta que se abrió en la alianza 1País, entre Sergio Massa y Margarita Stolbizer (cada día más indignada por el acercamiento de su socio al peronismo, incluída Cefk). Al parecer Marcelo está siendo bendecido por el tigrense, quien ya le ha prestando gente importante de su equipo para preparar un desembarco formal en la política. Uno de los notables es el economista Marco Lavagna, con quien Tinelli estaría diseñando su espacio en el peronismo de centro derecha. Aseguran en Buenos Aires que así, utilizando la estructura del PJ y, al estilo Donald Trump, buscaría la presidencia. A su favor, la notable popularidad, fuertes respaldos financieros de campaña, y cuentan además con el espíritu cholulo de enormes porciones del electorado. Quizás por eso, aunque cueste creerlo, en Jujuy ya hay movimientos embrionarios de importantes peronistas entusiasmados en ofrecerle una cabecera de playa. Pero también hay dirigentes jujeños -en este caso renovadores- que se aferran a la definición del líder local del sector, el vicegobernador Carlos Haquim, que le puso el límite de su adhesión a Massa, precisamente antes de sus enjuagues con el PJ y el cristinismo, y que estarían apurando una definición explícita del presidente de la Legislatura. De todos modos, la pausa mundialista los tiene en suspenso. Los más allegados afirman que apenas termine el campeonato en Rusia, en Jujuy se lanzará nuevamente la fórmula Gerardo Morales/Carlos Haquim 2019, como para ahuyentar especulaciones y ordenar las tropas, hoy un tanto desorientadas y nerviosas. En tanto, Florencio Randazzo, Juan Manuel Urtubey, Miguel Pichetto, y otros popes pejotistas presidenciables aún no opinaron. Al menos no en público. Y eso aumenta la tensión de los compañeros en todo el país.
El peronismo de Jujuy sigue expectante a los movimientos nacionales. A los sectores denominados “rivarolismo” que responde con firmeza al presidente del distrito Rubén Armando Rivarola; el “jenefismo”, que adscribe al exvicegobernador Guillermo Jenefes, quien mantiene su vigencia lejos de los primeros planos, y se suma ahora la llamada “liga de intendentes” -que incluye concejales y vocales del interior- que se nuclean en torno al carmense Andrés Mendieta y al diputado Pedro Torres. El grupo viajó a La Matanza a firmar convenios con la ultrakirchnerista jefa municipal Verónica Magario, quien es además presidente de la Federación Argentina de Municipios (FAM). Volvieron felices, obtuvieron la foto esperada y dicen que “los trataron muy bien”. Los principales referentes pejotistas coinciden que este mes, hasta que se aclare un poco el panorama económico y pasen los altibajos de las euforias del Mundial de Fútbol, no es propicio para desesperarse por buscar protagonismo político, sin correr el riesgo de quedar pegado del lado incorrecto, habida cuenta de la vertiginosa dinámica de los acontecimientos. Especialmente, porque ni siquiera se sabe aún si la intervención que todavía sostiene a Luis Barrionuevo será volteada por la Cámara Nacional Electoral o podrá continuar. Tal es la incertidumbre, que un no muy lúcido dirigente renovador local hace correr entre sus amigos la información que tan sólida es la intervención de Barrionuevo, que hasta le pidieron que les envíe su currículum para analizar su designación como interventor en el distrito Jujuy. Como se ve, las indefiniciones son tan grandes que hasta permiten bufonadas estrafalarias. Los peronistas más serios saben que la tarea en Jujuy será más ardua que en otras provincias, y que lo peor que les puede ocurrir es entrar al terreno de otra atomización. Eso los pondría en la cola de la ventanilla donde se entregan los certificados de defunción política, por donde ya desfilaron la mayoría de los partidos políticos que actuaban hasta menos de cinco años en esta provincia.

Paro y algo más
Entre los estrambóticos brebajes y los desconcertantes licuados que ofrece la realidad, hoy se realizará el segundo paro general de la CGT. En Jujuy, todo indica que será fuerte la adhesión, especialmente por el acatamiento de los gremios estatales. A ellos se debe sumar gran parte del transporte y de importantes sectores privados. Es de esperar que la protesta, que difícilmente logre torcerle el brazo al Gobierno, se desarrolle en paz. Los análisis serán a partir de esta noche y a primera vista, si los interlocutores son sordos, por más ruido que generen, será difícil que se entiendan. Jujuy llega con el Frente Amplio Gremial en pie de guerra, rechazando de plano el aumento unilateral del 5% otorgado por el Gobierno, y en el sector privado, con índices de desocupación y subocupación preocupantes, con los precios de la canasta familiar lanzados por encima de la media nacional y regional, y las empresas, principalmente las Pymes, asfixiadas por las tarifas y los impuestos.
Otro tema que mañana mismo recobrará potencia, es el inminente final de la faz de investigación de las causas “Pibes Villeros” y “Megacausa”. El juez de Control tras las últimas testimoniales, elevaría esta semana las voluminosas actuaciones a la Fiscalía de la Acusación, desde donde su titular, Sergio Lello Sánchez, ya tendría in pectore una decisión inicial de la rápida elevación a juicio. Para ello, ya está habilitada la feria judicial de mitad de año.
Y como tema recurrente, la situación de la venta del Ingenio La Esperanza sigue flotando en una espesa nebulosa. Trabado el proceso de venta por la decisión de los compradores de no aceptar la masa de trabajadores con su antigüedad incluida, habría existido la extraña propuesta del ministro negociador, Juan Abud Robles, de que las indemnizaciones de ley se paguen “fifty fifty” entre el Gobierno y Omega. Mientras tanto, el Gobierno continúa con los desembolsos que permiten el funcionamiento de la interzafra del complejo agroindustrial, y los preparativos para el inicio de zafra, que se encuentra muy atrasado y que hace días, se había anunciado para esta semana. Con los tiempos agotados, el ministro de Producción Abud Robles, el juez de la quiebra Juan Pablo Calderón, los dirigentes gremiales del Soea, los propietarios de la compradora Omega Energy/Alesa SA, todos miran al ministro de Hacienda Carlos Sadir, que defiende -como puede- el tesoro provincial, en medio de fuertes dolores de cabeza.
¡Qué actualidad! Como se dice en política, tragar sapos, ya es feo... pero asentarlos con jugos y licuados repulsivos... ya aparece como demasiado...

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Sección Editorial

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