femicidio de Ana Ríos
La situación de Facundo Guerrero se complica cada vez más
El estudiante jujeño está detenido en Tucumán acusado de asesinar a su ex pareja Ana Ríos.

La situación procesal del estudiante jujeño Facundo Guerrero, que está detenido en la ciudad de Tucumán acusado del femicidio Ana Ríos se complica cada vez más, luego de que la Fiscalía de la VI Nominación yaya requerido la elevación a juicio de los delitos cometidos en 2016. 
En este expediente el estudiante del profesorado de Historia está acusado de golpear en el rostro, empujar por unas escaleras y arrastrarla de los cabellos a la misma joven que era su novia. 
Familiares y allegados de Ana Ríos, manifestaron que “esta noticia nos genera sabores encontrados y dijeron que la fiscalía que actuó en ese momento ordenó la libertad del imputado Guerrero, además que no se constituyó en el lugar del hecho, no procuró testimoniales, no se le hizo al imputado examen médico, ni toxicológico, no se confeccionó croquis o planimetría, no se recolectó muestras de uñas o secuestro de celulares”.
“ Nos hubiéramos conformados con que se dicte al menos una restricción de acercamiento lo que quizás le hubiera permitido a la joven poder empoderarse y continuar con el trámite”, dice otro tramo del escrito que le hicieron llegar a la prensa.
En este expediente, Guerrero llego al debate oral imputado por la supuesta autoría del delito de “lesiones graves agravadas” y la defensa de la familia de Ríos había solicitado al fiscal el cambio de calificación legal a “homicidio agravado en grado de tentativa en concurso real”. 
Sin embargo, el último decreto de la fiscalía es de fecha de Julio de este año y no lugar a este plenteo. 
El comunicado además establece que los “familiares y amigos de Ana Ríos, no vamos a cesar en nuestro pedido de justicia con el propósito de que Facundo Guerrero sea juzgado por “homicidio agravado en grado de tentativa” por los hechos de 2016 y sea condenado por “femicidio” por haberla empujado desde el cuarto piso en 2018. No vamos a tolerar que sigan mintiendo y borrando pruebas. No vamos a tolerar más amenazas e intimidaciones, no vamos a admitir más errores en la Justicia. El dolor nos moviliza y exigimos cárcel común, exigimos se confirme la prisión preventiva, exigimos se aplique el protocolo para la investigación en los delitos de femicidio”. 

"Todavía la espero, sigo creyendo que en cualquier momento va a entrar a casa"

Ana Gabriela Ríos (25) estaba a tres materias de recibirse de veterinaria y ya había hablado con sus padres para alquilar un consultorio para atender a las mascotas en el barrio Alto Comedero de nuestra ciudad.
La última vez que estuvo en su casa materna fue en diciembre, consideró la posibilidad de quedarse este año en Jujuy y solo ir a rendir las últimas tres materias que le quedaban. Incluso tomó la decisión de regalar todos sus muebles a los estudiantes que residen allá. “Hay muchos chicos que están sin nada”, le había dicho a su madre.
Ana Ríos había terminado con Facundo en febrero pasado y recién tras su muerte, sus padres cayeron en cuenta que el novio era muy violento con ella, por los dichos de las amigas de la pareja.
“Nada de lo que pase va a devolverme a mi Ana, pero le pido que me dé la fortaleza para no bajar los brazos y seguir luchando para que su asesino sea condenado a prisión perpetua”, le había dicho a nuestro medio entre lágrimas Alejandra Aparicio, madre de Ríos.
“Todavía la espero, sigo creyendo que en cualquier momento va a entrar a casa. Ana era muy cariñosa conmigo, los últimos mensajes que tengo de ella dicen "mamá te amo’, "ya falta menos’, me quedo con eso, me quedo con su hermosa sonrisa, con cientos de amigos que están conmigo en todo momento, con el inmenso amor que le tenía a los animalitos, con sus ganas de vivir. A mi hija la mató su novio Facundo, de eso hay dudas, su novio la empujó por el balcón de su departamento”, de la calle San Juan al 800 del centro de San Miguel de Tucumán.
Agonizó varios días en el hospital Padilla, pero su cuerpo no resistió a las graves heridas internas que tenía.
Ríos sufría violencia de género de mucho antes, denunció en varias oportunidades a Guerrero, pero evidentemente no podía alejarse de él