Instaron a proteger la vida y la salud de la familia

Miles de fieles de distintos puntos de la provincia peregrinaron ayer hacia el santuario de la Virgen de Río Blanco y Paypaya, para participar de la misa en homenaje a las madres, como así también a todas aquellas personas enfermas y sus familias.

La emotiva ceremonia que tuvo como lema religioso "María, madre del consuelo", fue presidida por las familias que recordaron a quienes ya no están, los que padecen alguna enfermedad y, sobre todo, para celebrar ese lazo indestructible que se crea desde el vientre.

A pesar del clima frío de la mañana del domingo, los peregrinos pudieron contemplar el trayecto del camino sin complicaciones. Con agradecimientos, súplicas o simplemente para buscar un momento de reflexión, varias personas acompañaron la llegada de la Virgen que, como se acostumbra, partió desde la Catedral Basílica y en andas fue trasladada hasta el Santuario.

A temprana hora, la patrona de Río Blanco llegó acompañada por las bandas de sikuris, para dar inicio a la misa central, encabezada por el obispo Pedro Olmedo, de Humahuaca, quien en su homilía recordó el sacrificio que realizan las madres en el hogar y exhortó a las familias a cuidar la salud y llevar una vida saludable.

"Descubrir el rostro de Jesús"

Durante la santa misa, el obispo llamó a los feligreses a hacer las cosas con amor: "Ya no hacemos nada por amor, sino por interés", dijo al mencionar que "no hay otra manera de amar a Dios, no hay otra manera de mostrar nuestra fe, si no es en la vida". Más adelante hizo hincapié en el sacrificio que realizan tanto abuelos, madres y padres para poder criar a sus hijos y sacarlos adelante: Eeso genera mucho dolor y pena". A su vez instó a descubrir en cada enfermo y hermano necesitado el rostro de Jesús y acercarlos para que tengan "más salud, bienestar y una vida digna", sostuvo.

En otro tramo, se refirió a la creación de la vida y al ser humano, señalando que "es lo más sagrado que hay, la persona desde el vientre de su madre, hasta que Dios lo quiere llevar", apuntando a "cuidar al hijo de Dios, a esta criatura pequeñita a la que Dios le infundió su espíritu y es lo más sagrado que hay en la vida".

Olmedo también expresó que la salud no se basa sólo en curar una enfermedad, sino también prevenirla: "Todos tenemos que ser agentes de salud, luchar por una vida más digna. Y no hay salud cuando no hay trabajo, no hay salud cuando no hay pan, no sólo cuando nos rompemos la pata o nos deben operar de una enfermedad", mencionó.

Luego de la misa, el público entonó el feliz cumpleaños por un año más de vida del obispo César Daniel Fernández y la Pastoral de Jujuy le obsequió una torta.

La Virgen de Piscuno participó por primera vez

Ayer, la imagen de la Virgen del Rosario de Piscuno, considerada patrona del pueblo de Santa Catalina, participó por primera vez de la misa a la Virgen de Río Blanco y Paypaya. La historia de esta imagen milagrosa y sanadora data desde el año 1900, cuando la Virgen llega desde Perú y por cuestiones del momento la familia que la transportaba tuvo que dejarla en Piscuno en manos de Livorio Villatarco, junto a su esposa Felicidad Vázquez, quien antes de fallecer le delegaron la responsabilidad a su hijo Valentín Villatarco y a su esposa Gregoria Navarro.

En 1984 cuando el pueblo de Piscuno logró inaugurar su propia capilla, la familia Villatarco decidió donar la Virgen al pueblo para que se proclame Patrona de Piscuno.
Desde ese año se adoptó la tradición del alferado en la que el primer alférez en pasar la Festividad de la Virgen se llamaba Ermenegildo Clemente y cada año a distintos pasantes habitantes del pueblo.

"A una madre hay que valorarla”

Con la emoción a flor de piel, Elena Cari participó ayer de la misa a la Virgen de Río Blanco y Paypaya, en coincidencia con el Día de la Madre, fecha que para ella tiene un importante significado, debido a que hace dos años falleció su madre Eusebia Cari, a quien admira y recuerda con mucho cariño. Reflexionó así que quienes aún tienen la bendición de disfrutar de la compañía y el afecto de una madre, “la valoren, la cuiden y la ayuden, porque cuando ya no está, uno se arrepiente de no aprovechar ciertos momentos a su lado”, dijo.

A su lado, se encontraba su cuñada Cristina Calsina, una trabajadora que también asiste todos los años a misa. Relató que como madre, se siente agradecida al tener a sus hijos unidos y trabajando. “Ahora están en Buenos Aires, nos comunicamos frecuentemente”, dijo, para agregar que el domingo acompañó la peregrinación de la Virgen; “eso me hace muy feliz”, comentó.

La fe y esperanza los motivan a seguir

Juana Miranda, como todos los años, llegó ayer a la misa de la Virgen de Río Blanco, pero desde hace un tiempo lo hace en silla de ruedas asistida por su hija, quien además lleva a su nieto que padece una discapacidad. Emocionada, relató que asistió a la homilía para pedirle a la santa patrona le conceda el milagro de volver a caminar: “Tengo mucha fe, cuando llego al Santuario siento muchas ganas de llorar”, dijo emocionada.

Por su parte, Benjamín Colqui, padre de Santino, de cuatro años, quien desde chico tuvo una mala praxis al ser operado del corazón. “Antes de la intervención era un niño normal, junto a su madre asistimos a misa para pedir por su salud”, comentó.

Del mismo modo y con la emoción a flor de piel, José Paredes expresó que hace tres meses fue operado de la columna y eligió apelar a la fe de Dios y de la Virgen para recuperar su estado de salud y vivir saludablemente. “Confío en que todo estará bien, tengo mucha fe”, acotó.

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