Transición Presidencial
En medio de la transición, el Gobierno presentó "la herencia" que le deja a Alberto Fernández
Hace instantes el Ministerio de Hacienda presentó un informe con los números de la gestión de Mauricio Macri al frente de Casa Rosada.

En plena transición, el Gobierno busca dejar su visión sobre la "herencia" que le dejará al presidente electo, Alberto Fernández, en materia económica, con el objetivo de defender uno de los puntos más cuestionados de la gestión de Mauricio Macri. Por eso, elaboró un informe en el que asegura dejar un punto de partida "mucho más sano" que el de 2015, justifica la reposición del cepo cambiario por el "miedo" de la gente respecto "a qué pueda pasar en el futuro"; e insiste en que el trazado por el actual jefe de Estado "es el camino correcto para tener un país mejor".

El documento, de siete páginas, fue realizado entre el equipo de la Jefatura de Gabinete, que comanda Marcos Peña: y el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza; y consta de ocho puntos. Uno de ellos resume los principales aspectos de la economía que -según el Gobierno- recibirá Alberto F. y pretende desarticular el discurso de que se trata de una situación más compleja que la heredada por Macri. "El país está listo para crecer. Sin magia, sin mentira y sin ficción, gracias al esfuerzo de todos los argentinos, hemos revertido la herencia de 2015", sostiene.

Y, a diferencia de la estrategia que abrazó Macri, de no contar el estado de situación cuando asumió, enumera parte de lo que fue, a criterio del oficialismo, los principales obstáculos que debió esquivar: "un Banco Central sin reservas y restricciones cambiarias para importar y viajar; un déficit fiscal brutal (7% del PBI) con una presión impositiva récord; un desempleo mentiroso y una pobreza estructural altísima; una inflación ya alta durante 8 años y en ascenso; un tipo de cambio atrasado, que perjudicaba la actividad productiva".

En uno de los pasajes más punzantes del documento, también se remarca que Macri recibió de Cristina Kirchner "un Estado arrasado, dominado por punteros y copado por militantes y empresas públicas quebradas, y una crisis energética con tarifas atrasadas que se sostenía con permanentes cortes de luz y gas y se abastecía con carísimos barcos de gas licuado que venían de Venezuela bajo contratos muy dudosos".

El informe incluye una tibia autocrítica. Admite que "es cierto que en 2019 hay problemas" y que "la inflación sigue alta", pero reafirma que "el punto de partida para 2020 es mucho más sano". Entre otras razones, apunta que "hay equilibrio fiscal primario", una "menor presión tributaria", que de todos modos "sigue alta"; expone que hay "un tipo de cambio competitivo que permite un comercio balanceado, sin sorpresas para el futuro"; y resalta que este será el cuarto año de suba de exportaciones, "algo que no pasaba hacía una década". Las mejoras en materia de infraestructura y el autoabastecimiento energético son otros de los logros que se destacan. "A fines de 2019 las condiciones estructurales de la economía argentina habrán mejorado sustancialmente", concluye.

En ese sentido, en el eje número 2, referido al "programa económico", delineado por Macri, el Gobierno pronostica que estos cambios estructurales facilitarán el inicio de Alberto Fernández. "En 2020 las exportaciones serán el motor más dinámico del crecimiento, con las cantidades exportadas cerca de su máximo histórico, con previsiones de buena siembra y cosecha; la maduración de algunas inversiones (como Vaca Muerta) y la tracción de Brasil como destino principal de nuestra manufacturas industriales", puntualiza el informe.

El consumo privado, cree el Gobierno, impulsará el crecimiento. "La inestabilidad electoral lo golpeó cuando empezaba a mostrar signos de mejora, pero en 2020 las jubilaciones y pensiones, asignaciones familiares y por hijo aumentarán en términos reales", argumenta.

Al mismo tiempo, dos mensajes concretos a la próxima administración. En principio, en relación al consumo privado, pide "no caer en la falsa dicotomía entre el mercado interno y el externo". "Sin exportaciones el país no tendrá los dólares para financiar la demanda interna", advierte.Y también reclama que la clase política alcance "consensos". "No es sano que cada cuatro años parezca que tenemos que resetear y empezar de nuevo. Hay que consensuar al menos dos prioridades: un consenso pro exportador y otro pro empleo, dado que el empleo privado es el gran organizador social", plantea.

La inflación es otro de los puntos. El número tres del documento. "Empezamos a corregir los problemas de fondo y sin atajos como un tipo de cambio fijo", destaca. Concede que todavía "sigue alta" y expone que se trata de un problema de "décadas" de "una economía que en forma permanente parece querer vivir por encima de sus posibilidades". "Lamentablemente no se puede eliminar de un día para el otro, pero hemos dado los pasos necesarios para ver una reducción sostenida y sostenible", indica.

Sobre la situación fiscal, el Gobierno remarca que "en 2019 el Estado argentino prácticamente va a alcanzar el equilibrio primario", algo que es "una excepción en la historia económica de los últimos 70 años". Y lo contrapone con la herencia recibida por Macri. "El déficit primario del séctor público consolidado en 2015 era de casi 4% del PBI, sin contar el incremento de la deuda flotante, la deuda no registrada con proveedores, los impuestos cobrados anticipadamente y los juicios pendientes con las provincias", cuestiona.

En relación a los impuestos, el Gobierno destaca que "entre 2016 y 2019, la presión tributaria habrá bajado en 3 puntos del PBI" y sostiene haber recibido "un esquema poco progresivo y equitativo".

La deuda es uno de los aspectos que más se le cuestionó al Gobierno, que lo atribuye al desequilibrio fiscal. "Tuvimos que pedir prestado porque heredamos un déficit enorme y porque habían quedado muchas cuentas sin pagar del Gobierno anterior, como la de los holdouts", explica el texto. "Dos de cada tres dólares que tomamos de deuda fueron para mejorar los plazos o las condiciones de deudas viejas o, también, para cambiar los acreedores", resume. De todos modos, sostiene que si se mantiene un presupuesto equilibrado en los próximos años, "la deuda dejará de ser un problema".

La situación energética es otro de los ejes que más cuestiona el Gobierno sobre el kirchnerismo. "Recibimos una situación dramática", considera. Puntualiza que logró "el abastacimiento, que estaba destruido, diversificar la matriz y garantizar un suministro confiable para los hogares y las empresas".

En cuanto al desempleo, según el Gobierno, hay un empate, ya que "está en niveles similares a los que dejó el Gobierno anterior", aunque admite que "la cantidad de personas que trabajan sigue creciendo". En ese contexto, expone que "el aumento del desempleo no se da por destrucción del empleo, sino porque más personas se vuelcan a un mercado laboral que no puede crear la cantidad de puestos necesarios".

El cierre del documento, casi a modo de campaña, reza: "Sabemos que todavía falta mucho, pero este es el camino correcto para tener un país mejor, generando confianza y trabajando a la par del mundo".

 

Fuente: Clarín