Miles de devotos honran hoy a la Virgen morenita

Y diciembre se anuncia en el calendario del tiempo con especiales celebraciones, ya el aire se puebla de sones que anuncian el armado del arbolito de Navidad, de los pesebres, el ensayo de adoraciones y villancicos, pero previo a ello, la feligresía católica se apresta a vivir hoy, la fiesta en honor a la Inmaculada Concepción. En este verde solar, miles de devotos acuden al sagrado llamado de María, la madre del rostro moreno, que desde hace 91 años, derrama bendiciones a sus hijos, desde su santuario ubicado en Rodeíto, en el departamento San Pedro. Si bien, la festividad de la Virgen del Valle se vive en toda la provincia, a este apacible santuario llega una multitud de peregrinos desde distintas localidades y otras provincias, además, la fiesta en su honor marca el regreso de hijos de esta tierra que partieron a otros lares en busca de mejores oportunidades de trabajo, pero que cumpliendo con la promesa realizada, regresan cada año para esta gran fiesta patronal.

Con gran devoción se rezó el novenario que concluyó con la misa que se oficiaba al cierre de esta edición, con la posterior procesión de antorchas y luego estaba previsto el gran festival "Rodeíto le canta a María". Hoy, como corolario del programa de actividades preparado, se vivirá la celebración central que dará comienzo a tempranas horas, a las 6.30 misa para los peregrinos, a las 8 misa de acción de gracia, a las 9 se realizará la tradicional procesión con la sagrada imagen que irá acompañada por otras que fueron llevadas por fieles que pertenecen a capillas y grutas de la zona y las que celosamente honra cada familia en el seno de su hogar. A las 11, se oficiará la misa para las familias y finalizando la festiva jornada, habrá otra celebración a las 17.

A 91 años de la aparición

La tradición oral cuenta que hace 91 años, cuando el monte y la selva de esta próspera tierra, comenzaron a ceder espacio para que el hombre iniciara las primeras plantaciones de caña y sembradíos, un lugareño de apellido Saiquita trabajaba en un desmonte, y en ese interín, avistó en un antiguo y frondoso algarrobo, la imagen pequeña de la Virgen, la que curiosamente tenía un hermoso rostro moreno. El hombre tomó entre sus manos la imagen, la llevó a su casa y luego comunicó a los sacerdotes de San Pedro sobre el misterioso hallazgo.

Con el transcurrir del tiempo, las comunidades del lugar hicieron una colecta para que la imagen fuese llevada hasta el Santuario de Catamarca, con el propósito de dejar registrada la aparición y milagros y así mismo, constatar la veracidad de esa advocación en la imagen aparecida. Fue Saiquita quien asumió el compromiso de venerarla y hacer conocer la palabra de Dios, aceptando el nombramiento de esclavo de la Virgen, solicitud realizada por su comunidad.

En los comienzos, el culto a la santísima Virgen se realizaba en la finca El Chaguaral. La imagen era trasladada hasta La Esperanza y la acompañaban los peregrinos y bandas de sikuris. Partían el día 7 de diciembre, en horas de la mañana y llegaban al anochecer, pero al día siguiente, con gran sorpresa descubrían que la imagen de la Virgen, no estaba. Cuando regresaban a El Chaguaral, advertían que la imagen estaba en el lugar de siempre, sin que nadie la haya llevado. Fue sin dudas, la clara muestra de la solicitud milagrosa de la Virgen, de permanecer allí. En los primeros años, la imagen estuvo bajo la custodia de familias devotas como los Belmonte, Ruíz, Orellana, entre otras residentes en finca El Chaguaral, distante a 2 km del actual pueblo de Rodeíto. La devoción fue creciendo, comenzaron a afincarse familias que trabajaban en la zona rural.

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