"La irritabilidad en tiempos de crisis es común: No nos detenemos ni un minuto"

¿Perciben una situación de estrés en la población por el impacto de la crisis económica?

Sucede que de repente empezamos a tener un flujo importante de pacientes que plantean la dificultad de la crisis económica. Cuando se desarrolla un trastorno psicológico es porque hay distintos factores, como los familiares, experienciales, genéticos y sociales. La OMS explica que los países o regiones que se encuentran bajo una crisis económica o social aumentan la probabilidad de que su población sufra trastornos psicológicos, es decir, lo pone como un indicador clave porque la salud mental de la sociedad no ignora estos eventos. Es aquí donde se desencadenan algunos problemas que hay que considerar. Principalmente, la crisis económica, al mantenernos en un estrés constante de no poder solventar las necesidades básicas (poder comer, pagar impuestos, transporte), consumen muchísimas herramientas cognitivas, por eso, las personas que se encuentran en situaciones económicas desfavorables disminuyen su capacidad atencional, su capacidad de memorizar, de razonar y se sienten más cansadas, ansiosas y angustiadas.

El impacto directo son las apariciones de crisis y la probabilidad de que suframos trastornos psicológicos, y eso altera mi capacidad productiva, lo que tiene un impacto personal muy grande. Las personas empiezan a sentirse mal, inútiles y estancadas. Piensan que ya no pueden hacer las cosas que hacían antes.

En estas épocas, ¿las personas se muestran poco tolerantes e irritables?

Sí, tiene que ver con eso. Las personas ya no pueden planificar de la misma manera. Por ejemplo, tienen que buscar otro trabajo, eso produce un gran cansancio físico y emocional.

¿El impacto de la crisis puede producir una depresión?

No necesariamente la crisis produce una depresión, pero es uno de los factores necesarios que aumenta la probabilidad de que una persona sufra una depresión u otro trastorno psicológico. La depresión depende de otros factores también, genéticos, familiares, contextuales, sociales, económicos y culturales.

¿Qué le podemos decir a la gente que atraviesa esta situación y no puede pedir ayuda profesional?

Es importante el acompañamiento psicológico en estas situaciones, porque el psicólogo ayuda a observar la situación de una manera objetiva.

Lamentablemente no hay recetas mágicas. Hay un Estado ausente y una situación económica, cultural y social crónica que ya no da para más, pero la gente tiene que saber que pedir ayuda está bien y que es necesario porque no se puede hacer todo solo. Debemos apoyarnos en nuestro entorno y buscar ayuda profesional.

La crisis genera mucha incertidumbre. ¿Esto pone a las personas en una situación constante de ansiedad?

Sí. Pasa por ejemplo con la cantidad de despidos que se registraron en el último tiempo. No solamente afecta al despedido, que tiene que pensar en cómo sustentarse económicamente, sino a todo su alrededor, por ejemplo al compañero que ve que la empresa empieza a despedir, claramente sus índices de ansiedad y estrés se van a elevar muchísimo porque va a estar pensando "¿cuándo me toca a mí?". En estas situaciones se entra en un círculo, porque el rendimiento laboral baja, al bajar el rendimiento, el trabajador no desarrolla sus tareas como corresponde, su productividad baja a niveles extremos, se empieza a sentir cansado, preocupado, sin ganas, entre otras situaciones.

Relaciones en la familia

¿Cómo afecta la crisis en las relaciones familiares?

En estas situaciones que los padres se encuentran sumamente alterados por el trabajo y la casa, se nota una ausencia en el acompañamiento a los chicos. Hay una culpa que se genera en los padres, de decir, por ejemplo, "los tendría que estar ayudando a hacer las tareas, pero estoy todo el día trabajando". La irritabilidad en estos tiempos es común. No podemos detenernos ni un solo minuto para analizar qué es lo que me tienen tan irritada o irritado. Esto es importante, porque hay que hacer una reflexión para no generar roces ni peleas entre los integrantes de la familia. Es importante entender que hay que apoyarse en la familia.

Y ¿cómo afecta a las parejas?

Una de las alianzas que tienen las parejas consolidadas es la económica. En épocas de crisis se genera una tensión, hay peleas porque la plata no alcanza y estas peleas son las que más duelen. La irritabilidad está latente, no podemos manejar nuestro enojo y lo terminamos descargando en la pareja.

¿Qué es la irritabilidad?

La irritabilidad es un síntoma cardinal del malestar emocional y los problemas de salud mental. La irritabilidad tiene que ver con que hay una respuesta muy rápida de las emociones frente a eventos cotidianos. Por ejemplo, respondo de una manera muy agresiva, no respondo acorde a las situaciones, porque mis emociones están como un botón constantemente apretado por el estrés que está viviendo y percibiendo esa persona.

Hoy existe una ausencia de reflexión. La sociedad no te da tiempo a pensar, a frenar ni a reflexionar. Y el problema de no generar espacios comunitarios, sociales o personales de reflexión tiene como consecuencia que las personas empiezan a individualizarse, a actuar en automático, a abstraerse y a enfocarse en salvar solo lo "suyo".

¿Qué tan importante es pedir ayuda profesional?

Nosotros los profesionales de la salud tenemos un rol clave, que es el de contener. Contener cuando nadie contiene. Entendemos que en este momento somos los elementos principales para que el sistema no desborde. El psicólogo ayuda a observar la situación de una manera objetiva, desde afuera, a disminuir el incremento del estrés, los estados emocionales disfuncionales, podemos brindar las herramientas para que el paciente tome las decisiones más acertadas y coherentes.

Entonces, en esta situación de crisis, ¿cómo podemos organizarnos?

Lo primero que hay que hacer es entender que el estrés no es un aliado. Hay dos tipos de estrés: el primero es un estrés funcional, que es el que permite actuar y obrar. Y hay un estrés disfuncional, que es el que te bloquea, el que no te deja pensar y secuestra tu capacidad de atención y de razonar.

En este sentido hay que entender que solo no se puede, es inevitable en situaciones de crisis construir redes, lo tenemos que hacer y tenemos que apoyarnos en la gente que nos hace bien e intentar buscar ese apoyo, que es súper importante para la disminución del estrés. No sentirse solo es clave para que el estrés no se eleve.

Hacer algún tipo de actividad física también ayuda y es importante, intentar descansar la cabeza y concentrarnos en otras cosas que no sean los problemas.

¿Cómo superamos emocionalmente esta crisis económica?

El primer paso para lograr atravesar estas crisis es la aceptación. Estamos hablando de una situación súper compleja, donde no podemos hacer todo solo. Hay que saber que nos vamos a sentir mal, que nos vamos a estresar, que no vamos a poder pedir ayuda, pero hay que aceptar que estamos en una situación difícil que nos afecta a todos. El aceptar quiere decir que lo que me está pasando a mí no es personal, ni es culpa mía, sino que tiene que ver con un contexto desfavorable para todos que no beneficia a nadie.

 

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