Fue solo por un viaje y terminó formando su familia en España

¿Cuántas personas en el mundo migran porque se enamoran y deciden ir a vivir lejos de su tierra natal y formar una familia? Seguro la cifra es incontable. Un caso similar es el del jujeño Álvaro Díaz de 42 años, quien antes de formar una relación, jamás había imaginado a España como un destino crucial en su vida. Hoy disfruta del amor de su familia y dos hijos en Guipúzcoa (una de las tres provincias que componen la comunidad autónoma del País Vasco).

 

España. El país de oeste de Europa tiene ciudades herederas de una rica mezcla de culturas, monumentos y espacios naturales.

 

Todo empezó en el año 2002. Con al menos 24 años, Álvaro se encontraba estudiando en la provincia de Córdoba el tercer año de la Universidad Tecnológica y paralelamente trabajaba arreglando grupos electrógenos. En ese período conoció a Ainoa Carrazco, una jovencita del País Vasco que había visitado Argentina por unos días. Desde el principio fue un amor a primera vista, "pegaron onda", su sonrisa y forma de hablar lo cautivó.

En ese entonces ellos no utilizaban teléfono, ni celular por lo que sus expresiones de amor y encuentros eran planificados a través de chat y correo electrónico. Ya siendo novios, ella le propuso visitar su tierra natal por unos días. "Yo estaba un poco saturado, necesitaba hacer un cambio y como no tenía hijos ni ninguna responsabilidad decidí viajar", comenta Álvaro.

En aquel momento, un 11 de marzo del 2004, decidió emprender el viaje, la capital de España pasaba a la historia como la ciudad europea más duramente golpeada por un ataque terrorista de Brigadas de Abu Hafs al-Masri que detonó varios explosivos en cuatro trenes de Madrid en hora pico, dejando sin vida a cientos de personas.

UNA FAMILIA UNIDA / ÁLVARO JUNTO A SUS HIJOS HAIZEA, OROTIZ Y SU SEÑORA AINOA CARRAZCO.

Bajo este panorama, la negación de sus padres fue el escenario más complicado que tuvo que atravesar. Álvaro recuerda haber iniciado el día muy temprano para dirigirse a la hoy antigua terminal de colectivos de Jujuy para arribar a Córdoba y desde allí partir a Guipúzcoa. "Me levanté a las 6 am y me di con la noticia que en España había un atentado", y recordó que su madre muy asustada y preocupada le preguntaba: "¿por qué te vas para allá?".

Seguro y dispuesto, tomó rumbo al país transcontinental, donde disfrutó del paisaje y experiencias inolvidables con su actual mujer. Tras unos meses, recibió una de las noticias que cambiarían su vida. Ser padre. En marzo del 2005, llegó su hija Haizea y en el año 2010, Orotiz.

Adaptarse a diferentes oficios

Un trabajo no siempre puede caber en una maleta. Álvaro siempre fue un apasionado de la mecánica y nunca se imaginó que se iba a dedicar a ese rubro.

En el país vasco tuvo la fortuna de poder realizar diferentes trabajos ya sea de camarero, reparando motos, coches, de albañil, pintando piezas y hasta armando ascensores. Tras un tiempo logró acceder a un trabajo como mecánico en obra pública, repara excavadoras y maquinarias.

Un reto de adaptación

Cuando llegó a España, la comida, personas, cultura, clima e idioma, todo lo que encierra la adaptación le resultaba un poco extraña. Fue así que tardó cerca de tres años en poder interpretar el idioma "euskera" que es hablado por aproximadamente una cuarta parte de la población del lugar, incluyendo a Bizkaia, Araba y la mitad sur de Navarra.

SAN SEBASTIÁN / LA CIUDAD TURÍSTICA SITUADA EN LA MONTAÑOSA REGIÓN DEL PAÍS VASCO.

También le parecían "raros" los noticieros vascos, y le molestaba por ejemplo "cómo era la traducción que tenía la serie de Los Simpson. Sí me gustaba escuchar los relatos de los partidos de fútbol", cuenta entre risas.

Sorprendido por el avance

No pasaron más de diez años que en 2017, Álvaro regresó de visita a Jujuy y se dio con una gran variedad de cambios. "Noté que la ciudad estaba enorme, ya habían muchos sitios para salir, estaba más moderno y me quedé muy sorprendido del avance que había tenido", sostuvo.

Y es que la vuelta al lugar de nacimiento muchas veces genera un impacto asombroso e incluso puede resultar difícil si es tan solo por una simple visita familiar y ver a los amigos de nuevo. "Fue tanto el tiempo de estar rodeado de españoles que cada vez que escuchaba el latino me llamaba la atención. Es más en ese momento me habían prestado un auto y no me animaba a conducir en Jujuy porque me confundía", contó.

Sin lugar a dudas, uno siempre busca en donde esté algo que lo haga recordar a su país. "Cuando extraño Argentina me voy a andar a los montes y escucho Radio Jujuy todos los días mientras trabajo", acotó.

En el caso de las delicias típicas de nuestra provincia, cuando el jujeño

desea degustar algún plato típico se dirige a un restaurante donde sirven comidas tradicionales "pido picante de pollo y me pongo feliz, al estar cerca de Bolivia, los argentinos tenemos costumbres muy parecidas a los bolivianos", expresó.

Como todo en esta vida, emigrar tiene muchos cambios y a Álvaro Díaz desde muy joven la vida lo sorprendió con gratas oportunidades y aunque esté a 9.589 kilómetros de la provincia, su amor por su querido Jujuy sigue intacto todos los días.

 

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