"Este personaje me ha conectado con mí mismo"

¿En qué consiste esta puesta que ya tiene un largo recorrido de escenarios?

La obra es casi un clásico de la modernidad, o de la contemporaneidad para decirlo más justamente. Consiste en el encuentro del vestidor de un actor shakesperiano que está haciendo gira por el interior de Inglaterra, durante la Segunda Guerra Mundial. Lo que se va a ver es el encuentro de estas dos personas, pero a partir de un problema psicofísico que tiene el actor, que es el personaje que hago yo.

La noche anterior se desquició, terminó en un hospital, y no se sabe si hoy a la noche va a poder hacer la función. Esto es lo que se cuenta en los primeros diez minutos de la obra, hasta que aparezco yo, y vengo con toda le decisión después de haberme escapado del hospital, de querer hacer la función. Esa sería la dinámica.

Pero en realidad, lo que cuenta "El Vestidor" es la historia de dos hombres, que en realidad podría trasladarse a cualquier aspecto de la vida. No solamente tiene que ver con lo que puede suceder en un espacio teatral con un actor y un vestidor, sino también en una oficina, en un comercio, en la familia. Es la relación humana, entre alguien que se supone que tiene una cuota de poder mayor, que es este actor, y un vestidor que le encuentra una razón a la vida por empezar a trabajar al lado de este hombre al que él admira, cuida, protege, ayuda. Lo que se va a desarrollar en ese camarín, antes de poder salir a escena, es ese encuentro entre los dos, y lo que eso suscita en la gente también. Lo que nosotros hemos visto desde el estreno de la obra en Buenos Aires, y lo que nos está confirmando en las provincias, y fuera del país, en Montevideo -y probablemente vamos a Paraguay y a Chile también- es el fenómeno de lo humano. En realidad, el teatro lo que hace es una composición temporo-espacial de lo que somos los humanos y lo que son los vínculos.

Lo que me parece que es el éxito de la pieza es que lo que sucede en el escenario, pasa trasformado por lo que es el espíritu de cada uno de los espectadores, a lo que le sucede a cada uno en la vida. ¿Quién no tiene un vínculo similar, o que lo tenga algún amigo o familiar? Por eso es que la obra es tan divertida, tan reidera en algún lugar, lo que no quiere decir que sea una obra cómica. Se van a reír, sí un poquito, pero en realidad la obra cala hondo en los vínculos. O sea que los que estén interesados y con ganas de vivenciar esa forma tan particular que tenemos los humanos de vincularnos, ahí tienen una buena oportunidad.

Más allá de esa relación entre dos hombres que plantea la obra, desde su experiencia personal profesional, ¿cuánto hay de la esencia del actor en ese personaje, de esa magia que le ocurre de transformarse en otra persona, y en el caso de esta historia de dejar de lado una cuestión de salud, para salir al escenario?

Te imaginarás que para mí, en términos de lo que soy como actor, ha sido una experiencia notable. Me tengo que hacer a mí mismo, pensándome, no por lo que es el personaje en sí mismo, pero es inevitable no asumir el personaje proyectándose uno hacia el futuro de uno. Es un actor grande ya, que está haciendo una gira en una etapa particular de su vida, entre medio de las bombas, etc. Son una serie de aditamentos para pensarse, uno podría ser la metáfora del actor en esta obra, la metáfora de qué es lo que hacemos todo el tiempo, pensando de que estamos construyendo una ficción, porque todo lo que sucede en el escenario parece ser real, pero de golpe somos todos conscientes de que lo que estamos contando -no me gusta la palabra "mentira"- una historia que es imaginada.

A mí como actor me ha resultado muy fructífero encarar este personaje, me ha conectado con mí mismo, con mis fantasmas, con mi capacidad o no de poder desarrollar algunos aspectos dramáticos, de cierto desarrollo dramático que me ha parecido muy interesante. Me permitió probar también lo vincular con mis compañeros en el escenario, en una obra tan compleja, en el sentido del esfuerzo psicofísico que tiene este personaje, y vincularlo con el futuro. Hacemos una dupla muy particular (con Arturo Puig) porque en verdad esa obra existe porque un personaje sostiene al otro, y viceversa, si no, no tendría mucho sentido. Así que ese es un ejercicio cotidiano fuerte, dramáticamente hondo, y para mí en particular un crecimiento grande como actor.

¿Cuáles pueden ser los fantasmas de un actor?

El fantasma del actor es el trabajo, el tener continuidad o no. Algún otro fantasma podría ser si soy aceptado o no, si gusto o no, si lo que hago llega o no, si lo estoy haciendo bien o no, si estoy pudiendo llevar adelante al personaje. Son posibilidades de un cierto juego imaginativo, para decir dónde estoy, cuál es mi lugar, etc.

Fantasmas tenemos todos, y muchos.

Los actores por ahí, podemos tenerlos vinculados a lo que te dije.

Siempre uno se encuentra en la disyuntiva de ponerse en la piel del otro, sabiendo que el interior sigue siendo el de uno. Creo que hay que correr esos fantasmas. En la medida que uno va haciendo las obras, va confirmando un poco que va construyendo ese rol, y los fantasmas se caen.

¿En qué otros proyectos está actualmente?

En lo profesional fue un año muy interesante para mí porque he filmado en dos películas que me gustó mucho hacer, "Axiomas" que se hizo parte en Neuquén y parte en Buenos Aires; y otra en Costa Rica. Son dos películas en las que me han tocado roles muy interesantes, muy controvertidos, nada parecidos el uno con el otro.

Lo otro que hice, es que terminé de grabar para Telefe, hacer como un mes, "Atrapar a un ladrón", versión de una película que se hace en diez capítulos.

Quizás se vea primero en España y después en Argentina. Y posiblemente hacia fines de año, otra película, así que no me puedo quejar en este momento tan crítico.

¿Cuál es su contacto con Jujuy?

La primera vez un año antes recibido de Técnico Mecánico. Recorrimos Tucumán, Salta y Jujuy como viaje de egresados.

Después me tocó estar en Jujuy haciendo teatro en varias oportunidades. Tengo un recuerdo muy hermoso de la provincia.

Los datos

“El Vestidor” es una obra de Ronald Harwood, en versión de Fernando Masllorens y Federico González del Pino, y dirigida por Corina Fiorillo. La obra fue un éxito el año pasado en Buenos Aires, y este año está de gira por el interior del país y el exterior.
Los responsables de la producción general son Ángel Mahler y Leo Cifelli y el elenco se completa con Gaby Ferrero, Ana Padilla y Belén Brito. 
“El Vestidor”, la magistral obra de Ronald Harwood, indaga de un modo profundamente humano en el pequeño universo de un elenco teatral que está en gira en la Inglaterra en medio de la segunda guerra mundial. Y como toda gran obra de arte, se convierte en una lúcida indagación sobre todos nosotros. La historia sucede en medio de un bombardeo, en la Inglaterra de la Segunda Guerra, y retrata las relaciones entre los miembros de una compañía shakespeariana, y en particular, la que mantienen el protagonista, un consagrado actor inglés con su fiel vestidor, Norman.

¿Qué te pareció esta noticia?

Últimas Noticias

Últimas Noticias de Espectáculos

Últimas Noticias de Edicion Impresa

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Debe iniciar sesión para comentar

Importante ahora

cargando...