El Pulso de la Semana
Inexorablemente, se agudizan los problemas

En el país, según el presidente Alberto Fernández, se ha controlado la economía doméstica por el momento y se ha logrado la fase uno de su plan: poner plata en el bolsillo de la gente y volcarla a la calle. Ahora, dijo Fernández, comienza la etapa dos, que es nada menos que repautar la gigantesca deuda heredada. Entre los argentinos, y los jujeños obviamente, así como existen unos 40 millones de técnicos de la selección nacional de fútbol, hoy, hay la misma cantidad de ministros de economía, que más por intuición (y por amargas experiencias sufridas) que por conocimientos académicos, ya saben que todavía el panorama muestra la ausencia de un plan consolidado y en cambio ofrece una serie de medidas prendidas con alfileres que apenas instrumentadas comenzaron a caminar su tiempo de descuento hasta que venzan las prórrogas y los congelamientos de las subas de tarifas e impuestos.

El claro ejemplo de estos vencimientos, fue el final de la suspensión del IVA a los alimentos. El 2 de enero, todos recuperaron el 21% que se había diferido, más varios puntos más que los formadores de precios recargaron presurosos para engordar el "colchoncito", sabedores del regreso de los "precios cuidados". Así, a estos precios que ahora sirven como referencia, pudieron reducirles hasta un 8% y se presentaron al público como sustancial logro de su "solidaridad". El piadoso engaño quedaría reflejado en la inflación de enero, que posiblemente se acerque otra vez al 4% dejando a la vista la maniobra y las dificultades de base para reducirla. Lo curioso es que este hábito de patear los problemas para adelante, fue fustigado por el propio ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas: "con la rebaja del IVA Macri había instalado una trampa, una medida ilegal cuyo único objetivo fue disimular el alza de la inflación". En tanto se levantan de manera alarmante los subsidios y la emisión monetaria, para contener más o menos enfriados los ánimos populares dando algún alivio a los castigados bolsillos de los trabajadores. En Jujuy, sin embargo, comenzaron a aparecer, como era esperable, los problemas que muchas veces el relato oficial intentó disimular con relativo éxito. Los aumentos decretados para el sector privado que jaquearon a las pequeñas y medianas empresas -y también a algunas más grandes- se trasladaron al sector estatal y hacen tambalear al empleador más importante: el Estado, siempre distante del equilibrio fiscal y de la reducción del gasto.

Le correspondió al propio gobernador Gerardo Morales dar la peor noticia: Jujuy no puede pagar los cuatro mil pesos ordenados ($3.000 con el sueldo de enero y $1.000 más en febrero). El ministro Carlos Sadir, ya había anticipado que cualquier cifra que excediera lo que se venía pagando, transformaría las arcas provinciales en un Infierno Del Dante siglo XXI. El vicegobernador Carlos Haquim, buscó en vano tranquilizar a los trabajadores: sugirió que la Nación se haría responsable de solventar los aumentos que ordena. Sólo queda esperar (y rogar) que así lo haga, en tiempo y forma. Los gremios estatales estallaron indignados porque el GM sigue hablando -en Buenos Aires- de los "acuerdos paritarios de Jujuy" que ellos desconocen mientras reclaman reabrir las discusiones freezadas desde hace más de cinco meses, y ya amenazaron con planes de lucha. La contadora Susana Ustarez (APOC), la voz del frente sindical, adelantó que están dispuestos a saltear la gestión en Jujuy para llegar al gobierno nacional en procura de garantizarse los 4.000 pesos en danza. En el interín, el ministro de Educación, Nicolás Trotta, agregó otra vuelta de tuerca: le dijo a El Tribuno de Jujuy, que todos los acuerdos de la paritaria nacional docente que se alcancen, deberán trasladarse a las provincias con idénticas características, y obviamente, destacó que deberían bancarse con fondos de Nación. ¿Cómo le habrá caído al ministro de Economía Martín Guzmán que vive desesperado por evitar los compromisos de ese tipo, que además se deben sostener en el tiempo?.

Pero los sueldos estatales incluidos los docentes, salen del presupuesto jujeño que como se sabe, hoy está entrampado entre una deuda de unos 1.600 millones de dólares sobre los que ya se pagan importantes montos en concepto de intereses, y aunque algunos de los créditos autorizados y disponibles aún no se utilizaron, el combo tiene al ministro Sadir al borde de un ataque de nervios. El Gobierno nacional, ayudará a las Provincias, pero los anticipos dicen que desde los $6.500 millones que destinaba a eso el gobierno del PRO, el del Frente de Todos, lo rebajará a $5.000. ¿Qué zonas quedarán en sombras en Jujuy con ese "apagón" de socorro, donde las luces de alerta de la discontinua cadena de pagos a proveedores, profesionales y servicios, ya se están llegando al rojo vivo?.

RAÚL “CHULI” JORGE / RESISTE AUMENTAR TASAS MUNICIPALES.

Otro ejemplo y otro problema que recrudeció en Jujuy es el del transporte público. Las empresas prestatarias del servicio, caminan por el borde del abismo, para pagar salarios y mantener las frecuencias. El intendente Raúl "Chuli" Jorge y su secretario de Servicios Públicos Guillermo Marenco visitaron al ministro de Transporte Mario Meoni. Tras la preocupación de los funcionarios por recibir la ayuda nacional, volvió a aparecer el mágico plazo de "120 días" durante el cual los subsidios seguirán, "hasta tanto vayan apareciendo soluciones globales desde el nivel nacional". A su regreso ambos funcionarios, pusieron la cara ante los empresarios y prendieron (con aquellos alfileres) sobre la mesa de conversaciones, un esquema de supervivencia de 4 meses "para llevar tranquilidad a las familias jujeñas". El ánimo del gobierno es obvio: garantizar el transporte público, pero no tiene otro camino que el subsidio, y aunque pregone que el modo será equitativo y federal, nunca será ni una cosa ni la otra. El transporte no son sólo ómnibus urbanos, sino de larga distancia, y sobre todo trenes y Aerolíneas Argentinas, cuyos subsidios paga todo el país, aun sin utilizarlos jamás. Un recurso del que se habló en cercanías a Chuli Jorge, (y que él rechaza) sería la posibilidad de aplicar en San Salvador de Jujuy una fuerte tasa vial municipal por litro de nafta como ya lo están haciendo algunos municipios de Buenos Aires. Obviamente, sería una doble imposición porque ya está gravado con el ICL (Impuesto a los Combustibles Líquidos). Pero en la emergencia... y por 120 días... todo es posible.

Por ahora Jujuy aguarda con gran expectativa la visita del presidente Fernández. Será magnífico que el primer mandatario nos distinga con su llegada y ojalá, como suelen acompañarse esas cortesías traiga anuncios y alivios a este lejano ángulo noroeste del país. Lo patético por ahora es ver el espectáculo del tironeo entre el Gobierno y los dirigentes peronistas de siempre, que pretenden ganar importancia atribuyéndose con enorme torpeza la exclusividad de marcarle la agenda de la visita al presidente. Fernández seguramente será breve, fugaz, protocolar. Se sorprenderá con el litio y el parque solar, y tendrá tiempo de algunas otras cosas. Escapará de reuniones donde lo embreten con compromisos que aún no sabe si podrá satisfacer o con actitudes de las que todo presidente debe resguardarse. Viene de quitarle un punto de coparticipación a Rodríguez Larreta en la CABA, es poco probable que se lo entregue graciosamente a Jujuy. Además, hasta aquí, su cintura política ya ha demostrado estar muy por encima de algunas operaciones mediáticas pueblerinas de corto vuelo.